"La noche ha transcurrido con calma en la capital iraní", cuentó el corresponsal de RFI en Teherán, Siavosh Ghazi. "Hacia las 2 de la madrugada, todavía había mucha gente en las calles de Teherán, pero también en las ciudades de provincia, formando cadenas humanas en los puentes, por ejemplo, o alrededor de las centrales eléctricas", detalló, recordando que en ese momento preciso se conoció la publicación en la red social de Trump. El presidente de Estados Unidos escribió en su plataforma Truth Social que "acepta suspender los bombardeos y los ataques contra Irán durante dos semanas".
Quince minutos después, se publicó el comunicado oficial del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, que confirmaba el alto el fuego y las negociaciones a partir del viernes 10 de abril. Un comunicado que celebró la victoria del pueblo iraní.
Este texto afirma que "la América criminal se ha visto obligada a aceptar el plan de diez puntos de Irán". Este plan incluye, en particular, un compromiso de no agresión contra Irán, el control del estrecho de Ormuz por parte de Teherán, la aceptación del enriquecimiento de uranio, el levantamiento de todas las sanciones estadounidenses, incluidas las aprobadas por el Congreso, y el fin de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Por último, reparaciones de guerra y la retirada de todas las fuerzas militares estadounidenses de la región.
Un respiro para los iraníes… Un respiro para el mundo entero… tras el acuerdo de un alto el fuego de dos semanas, apenas una hora antes de que expirara el ultimátum fijado por Donald Trump para destruir el país. Teherán ha anunciado la reapertura temporal del estrecho de Ormuz, una vía de paso vital.
La guerra vista desde Teherán
Es un testimonio poco común el que ofrece un periodista iraní anónimo al diario Libération de París: dos páginas completas para contarnos la guerra desde el otro lado, el lado iraní.
"Estamos atrapados entre dos bandas de locos", explica. "Los iraníes sufren dos formas de violencia: la que sigue ejerciendo el régimen —Internet cortado desde el 28 de febrero, reanudación de las ejecuciones capitales y de las detenciones de opositores desde hace unos días— y la impuesta por Estados Unidos e Israel".
En este artículo hay muchos testimonios, como el de Amirezza, de 39 años: "El destino de los iraníes está ahora en manos de un trío formado por los peores actores del mundo actual —afirma—: los criminales de la República Islámica, Netanyahu y Trump. Cada uno de ellos es capaz, por sí solo, de destruir un país. Para demostrar quién es el más fuerte, están dispuestos a sacrificar millones de vidas inocentes".
Otro testimonio, que se puede leer en este artículo publicado por Libération, es el de Leila, de 28 años, licenciada en psicología: "El odio hacia la República Islámica y el sentimiento de impotencia ante su represión han empujado a algunas personas, casi inconscientemente, a apoyar la guerra y a negar su realidad ya que habían pasado años esperando la caída del régimen y hoy constatan que esta guerra mata a miles de civiles iraníes, destruye puentes, fábricas, hospitales e infraestructuras, y empuja a la economía hacia un colapso total, mientras que el propio régimen sigue en pie. En esta vorágine, existe un gran riesgo de pensar de forma binaria, de verlo todo en blanco y negro. O bien se está con Estados Unidos e Israel, es decir, a favor de la guerra, o bien se está en contra de ellos, lo que automáticamente nos convierte en partidarios del régimen", prosigue Leila. "Es la misma lógica de polarización que las autoridades siempre han utilizado", puntualiza.
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