Ganado flaco, campos de maíz secos y recortes de agua. Es el panorama desolador que está dejando el fenómeno meteorológico El Niño, particularmente virulento en Centroamérica. Ante esta catástrofe, y a petición del sector azucarero, Honduras ha decidido recurrir a la dispersión de partículas de yoduro de plata en las nubes para estimular artificialmente las precipitaciones. Conocida como ‘siembra de nubes’, esta técnica ya se usa en decenas de países, y sobre todo en China. En el caso de Honduras, el gobierno indicó que se realizarán 20 vuelos, por un costo de alrededor de 600.000 dólares durante hasta tres meses.
Los sobrevuelos se realizarán “en la parte del sur, centro y sur, occidente y suroriente de Honduras, donde están las cuencas que van hacia los departamentos que tenemos en alerta roja por inseguridad alimentaria y sequía hidrológica”, detalló a RFI Francisco Argeñal, el director del Centro de Estudios Atmosféricos de Honduras.
Aunque varios países ya recurren a este método para combatir la sequía, hay incertidumbres sobre la cantidad de lluvia que generará. Alejandro Trueba, coordinador de Startup Renaissance, la empresa mexicana que realizará los vuelos en Honduras, asegura que el sistema es eficaz para combatir la sequía en zonas agrícolas, llenar embalses de hidroeléctricas y hasta para combatir incendios.
“Hemos realizado 760 vuelos de estimulación y esos van desde las zonas desérticas, como son los desiertos de Chihuahua y Sonora, en la región de Coquimbo en Chile, para estimular nieve, hasta ahora los trópicos. Todos han generado lluvia y el promedio de eficacia, o sea, cuánto hemos incrementado la lluvia, es 60% con relación a la expectativa que iba a caer.”
Entre la comunidad científica. Sin embargo, los expertos meteorólogos son más escépticos y recuerdan que la siembra de nubes no es totalmente fiable. Israel abandonó, por ejemplo, un programa de estimulación de lluvia cuyos resultados fueron muy marginales.
“Es difícil modelar qué obtiene usted de lluvia por un proceso natural y separar esto de la inseminación artificial. Según la literatura científica, los resultados de la inseminación de nubes cálidas pueden ser entre un cero hasta un 20% de incremento en la precipitación que puede dejar la nube”, precisa el ingeniero Francisco Argeñal.
El meteorólogo hondureño recuerda que, en el año 1995, “cuando tuvimos una crisis energética muy seria porque no teníamos agua disponible en la represa hidroeléctrica, se recurrió a la siembra de nubes y los resultados en ese momento, pues no fueron tan satisfactorios”.
Las condiciones necesarias para que funcione la siembra de nubes
“No es simplemente volar sobre una ciudad o un campo o un embalse y llenarlo de yoduro de plata para que se traduzca en precipitación. No es así. Necesitas que las condiciones termodinámicas de esa parcela tengan las condiciones para que eso se traduzca en precipitación. Tiene que haber una humedad necesaria”, apunta por su parte Luis Ladino, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
“El método sería recomendable siempre y cuando supiéramos cómo hacerlo, porque realizar este tipo de siembras es muy costoso”, concluye el especialista en ciencias atmosféricas.
La siembra de nubes también es criticada por los riesgos de conflictos geopolíticos que podría ocasionar en caso de que un país se apropie de los efectos benéficos de las nubes en detrimento de una nación vecina.
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