"La recomendación general es que no haya manifestaciones en los próximos días", afirmó el presidente Macron después de un consejo de seguridad este jueves, de cara a la gran manifestación convocada para este sábado, la primera después de los sucesos del fin de semana pasado.
Después de los actos violentos, las autoridades ordenaron tres noches de toque de queda en zonas de varias ciudades como París y Lyon, la tercera más grande del país. Este jueves, la Prefectura de París decretó que el toque de queda en algunos barrios de la capital francesa se extenderá hasta el lunes.
La revuelta ha sacudido al gobierno a pocos meses de las elecciones presidenciales de abril y mayo, a las que Macron no puede presentarse y en las que Marine Le Pen parte como favorita, según las encuestas.
Por su parte, el primer ministro Sébastien Lecornu viajará a Limoges, una de las ciudades más afectadas por los disturbios del 17 de octubre, donde el ayuntamiento fue incendiado.
El jefe de Estado presidirá a partir de las 09:00 un consejo de defensa, del que se esperan "medidas adicionales" en materia de seguridad, después de los toques de queda y las prohibiciones de manifestarse decretados esta semana.
A las 15:00, recibirá en el Elíseo a las organizaciones estudiantiles de secundaria, adelantándose así a su primer ministro, que tiene previsto reunirse con ellas el lunes.
En París, cientos de personas participaron este jueves en una protesta estudiantil cuya prohibición por parte de la policía fue anulada in extremis por un juez.
La presidencia anunció que Macron recibirá a las organizaciones de estudiantes de secundaria el viernes.
Los organizadores de las manifestaciones, el movimiento de los Chalecos Amarillos y los sindicatos, prevén más protestas a nivel nacional el sábado, y una huelga general y manifestaciones el 5 de noviembre.
El Ejecutivo desplegará el fin de semana vehículos blindados y unidades de élite de la policía y la gendarmería y también estará desplegada la misión Sentinelle, integrada por militares.
En París, las autoridades solo autorizaron una manifestación demarcada entre la plaza de la Bastilla y la plaza de la Nación, mientras que las autoridades de Lyon, Marsella, Rouen y Toulon han prohibido las protestas del sábado, una decisión considerada liberticida por la oposición.
Una parte de la oposición también reprocha al Ejecutivo una represión brutal, mientras que la derecha ve, por el contrario, una falta de firmeza.
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, indicó este jueves que 217 de las 2.700 personas detenidas durante y desde el pasado fin de semana fueron encarceladas, y que otras 1.000 aún están siendo procesadas.
En este contexto tenso, el primer ministro, Sébastien Lecornu, recibió este jueves por la tarde a los partidos.
El Louvre, Orsay y Picasso cerrarán el sábado
En esta situación, los museos parisinos del Louvre, Orsay y Picasso permanecerán cerrados excepcionalmente el sábado y la feria de arte contemporáneo Art Basel Paris decidió clausurar por precaución el evento el viernes, dos días antes de lo previsto.
Después de los saqueos, los comerciantes temen el sábado. "La preocupación es máxima", declaró a la AFP Pierre Bosche, presidente de la Confederación de Comerciantes de Francia.
Muchos comerciantes de la capital están protegiendo las vitrinas de sus negocios con paneles de contrachapado.
Emmanuel Rénales, de 60 años, es dueño de un comercio de pinturas situado en una céntrica zona de París donde se produjeron numerosos saqueos el pasado fin de semana. Desde el lunes, traumatizado, duerme en su tienda, medio vacía.
"El sábado que viene me sorprendería que abriéramos", dijo.
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