Un fin de semana de caos, disturbios y saqueos han generado una nueva ira en Francia; la de los ciudadanos que apoyan las movilizaciones estudiantiles pero condenan la violencia extrema sucedida en las últimas horas.
Por primera vez, el ministro del interior, Laurent Núñez, reconoció este lunes que a las autoridades les “faltó olfato” para prevenir la magnitud de las protestas. Algo que provocó que durante horas la situación estuviera “fuera de control”. Ante esto, el ministro presentó su dimisión al presidente Emmanuel Macron al considerar que es “el responsable de lo que está ocurriendo”, y este la denegó.
El mandatario, aún así, le pidió que despliegue cuanto antes un nuevo método de intervención contra los grupos violentos, informó este lunes el Elíseo.
Mientras los altos manos se tambalean, el primer ministro, Sébastien Lecornu, lidera este lunes un gabinete de crisis con el ministro del Interior, Laurent Nuñez; el ministro de Justicia, Gérald Darmanin; el ministro de la Pequeña y Mediana Empresa y el Comercio, Serge Papin; el ministro de Cuentas Públicas, David Amiel; la ministra de Ordenación del Territorio, Françoise Gatel; y el ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou. Además de los ministros de Educación Nacional y de Enseñanza Superior, Édouard Geffray y Philippe Baptiste.
De esta reunión se espera que salgan medidas concretas para contener a los alborotadores que llevan dos noches manteniendo en vilo a Francia con el saqueo de cientos de comercios. Una violencia que no tiene límites, y que el domingo pasó de pillajes en las tiendas a la incursión en algunos edificios privados, obligando a los vecinos a disuadir a los conocidos como “casseurs” arrojando agua caliente por las ventanas.
A esta reunión de Lecornu se espera que acudan los líderes de los partidos políticos, a excepción de Jordan Bardella ni Marine Le Pen, quiénes no asistirán personalmente pero “estarán representados” en el encuentro en el Palacio de Matignon.
"Fíjense a qué ha quedado reducido el presidente de la República. El país está sumido en el caos y la violencia, y el garante de la seguridad de los franceses se dedica a organizar reuniones. Creo que esto dice mucho de un poder que ha abdicado ante la violencia y que, evidentemente, ya ha empezado a hacer las maletas", afirmó el presidente de Agrupación Nacional, Jordan Bardella.
Las prefecturas anuncian primeras medidas
Ante el miedo de que estas protestas se enquisten, la prefectura de Marsella prohibió este lunes las concentraciones de 12h a 20h, para evitar que los temidos “casseurs”, término acuñado por el gobierno para denominar a los jóvenes que aprovechan las protestas para llevar a cabo actos violentos, vuelvan a actuar.
Mientras tanto, los Chalecos Amarillos y varios grupúsculos ya han llamando en redes sociales a celebrar un “Acto II” el próximo 24 de octubre.
La indignación de los alcaldes franceses
El malestar de los alcaldes franceses se multiplica, después de que los ayuntamientos de Marsella y Lyon fueran saqueados el sábado por la noche. La peor parte de la llevó el de Limoges que ardió en llamas perdiendo un importante patrimonio histórico.
Ante esto, los alcaldes recriminaron “sentirse solos” y “abandonados” por la administración de Emmanuel Macron. "Alrededor de las 15.30 horas, nuestros policías municipales se vieron incapaces de seguir combatiendo la violencia de estos alborotadores porque ya no les quedaba munición", aseguró este domingo el alcalde Guillaume Mérin.
El edil de París centro, Ariel Weil, alcalde de París Centro, describió la situación de "crisis nacional"; "Laurent Núñez ha sido un muy, muy buen prefecto de policía; conoce a la perfección París y el funcionamiento de la policía. Resulta difícil comprender por qué y cómo el Ministerio del Interior pudo verse sorprendido en cuanto a medios e información", se pregunta ante los micrófonos de BFM-TV.
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