“Ha llegado el momento de formar un Gobierno de emergencia nacional”, escribió Gadi Eisenkoten un mensaje publicado en X. “Haré todo lo posible para que estemos a la altura”, agregó.
El exjefe del Estado Mayor y líder del partido Yashar, que había recibido el apoyo de seis líderes de partidos, recibió así el primer visto bueno de Isaac Herzog, con quien se reunirá este domingo 8 de noviembre por la tarde.
El comunicado de la Presidencia suena como la sentencia para el Likud de Benjamin Netanyahu, tras las elecciones legislativas del 27 de octubre, que no arrojaron un ganador claro ni una mayoría.
Con el respaldo de 67 recomendaciones, Gadi Eisenkot recibirá este domingo 8 de noviembre el mandato oficial para construir una coalición. A partir de entonces, tiene 28 días, prorrogables eventualmente por dos semanas, para lograr lo que muchos no han conseguido.
La estrategia de Eisenkot
La estrategia de Gadi Eisenkot es ir muy rápido. Como base, trabajará con los cuatro partidos que durante los últimos meses conformaron el bloque del cambio. Además, por ahora, no cierra la puerta a nadie, ni siquiera a los ultraortodoxos, indica la corresponsal en Jerusalén, Frédérique Misslin.
Ha fijado cuatro condiciones para una alianza: reconocer a Israel como un Estado judío, democrático, liberal e igualitario; adherirse a los valores de la Declaración de Independencia; comprometerse con el servicio militar o civil obligatorio, y reconocer a Hamás como una organización terrorista.
Un camino minado
Aunque Benjamin Netanyahu queda matemáticamente aislado, abandonado en particular por los ultraortodoxos asquenazíes, el camino de su rival Gadi Eisenkot sigue lleno de obstáculos.
Se le presenta un rompecabezas político: conciliar las exigencias de las listas árabes, imprescindibles sobre el papel, con las de una derecha laica, liderada por Avigdor Liberman y que ahora se muestra tentada por una alianza con los religiosos.
Frente a lo que ya califica de “bloque del desastre”, el Likud, el partido del primer ministro saliente, exige la unión nacional. Una perspectiva que el campo anti Netanyahu rechaza categóricamente.
El bloque de Netanyahu obtuvo 53 escaños, frente a 48 del bloque opositor de Eisenkot, sin mayoría en la Knesset de 120 escaños. (con AFP)
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