Somos cada vez más los que consultamos las plataformas de inteligencia artificial tipo ChatGPT, las usamos para generar imágenes o porque nos facilitan el trabajo. Sin embargo, este auge de lo virtual tiene impactos reales: el consumo de agua y de electricidad que ocasiona el boom de la IA es insostenible a largo plazo.
La expansión del sector dispara la demanda de energía y de emisiones de CO2 que agravan el cambio climático: "En 2025, los centros de datos relacionados con la IA consumieron más de 448 teravatios-hora de electricidad, lo que equivale al consumo eléctrico de Francia”, indica Kaveh Madani, ingeniero ambiental del Instituto de Naciones Unidas para el Agua, el Medioambiente y la Salud, y coautor del informe titulado "El Impacto Medioambiental del Consumo Energético de la IA, impacto en el carbono, el agua y el territorio".
“A veces, para divertirnos, generamos imágenes. Pero una imagen generada por IA consume 60 veces más energía que una respuesta textual”, apunta Madani.
“Para 2030, se prevé que el consumo eléctrico de los centros de datos genere alrededor de 400 millones de toneladas de CO₂. ¡Para compensar esa cantidad de emisiones se necesitaría aproximadamente el doble de árboles de los que hay en todo el Reino Unido!"
– Kaveh Madani, investigador del Instituto de la ONU para el Agua, el Medioambiente y la Salud
Además de la energía, crecen los temores de que los centros de datos acaben con los recursos hídricos en las zonas más afectadas por las sequías porque estas infraestructuras necesitan agua para enfriar los servidores.
"Hemos calculado que el consumo hídrico asociado a la producción energética para alimentar los centros de datos de la IA es de alrededor de 4,5 mil millones de metros cúbicos de agua, lo que equivale a cerca de 2000 piscinas olímpicas", agrega Miriam Aczel, coautora del informe.
Pese a estas advertencias, los especialistas subrayan que no buscan denigrar la inteligencia artificial: "Es una tecnología increíble. Pero en nuestro informe recomendamos más transparencia sobre el consumo energético y de agua de los centros de datos, así como sistemas más eficientes, e incorporar la IA en las políticas climáticas", precisa Aczel a RFI.
El ejemplo de Querétaro, un Estado con sequías recurrentes y que se llena de centros de datos
Más transparencia, es justamente lo que exige Teresa Roldán, activista ambiental de Voceras de la Madre Tierra en Querétaro, el estado mexicano que concentra la mayor capacidad de procesamiento de datos del país.
Las autoridades estatales de este territorio del centro de México han desplegado la alfombra roja a más de 20 centros de datos, eximiéndoles de manifestación ambiental, un documento en el que las empresas detallan su política para prevenir y mitigar los daños ambientales ligados a sus actividades.
Querétaro es también una de las entidades de la República mexicana que más sufre por las sequías. Según el Servicio Meteorológico Nacional mexicano, la superficie del estado afectada por episodios de sequía ha ido aumentando de forma continua desde 2015, alcanzando el 94% del territorio en 2024.
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"Las comunidades aledañas a los centros de datos pasan meses sin agua y toda la zona metropolitana de Querétaro ha sufrido apagones", alerta Teresa Roldán.
En conversación telefónica con RFI, la activista denuncia el auge de un sector que no trae empleos para las comunidades rurales, ocupa tierras agrícolas y carece de transparencia: "¿Cuánta agua están ocupando?, ¿cuál es su gasto energético? Todo ello está oculto", apunta Roldán.
En 2023, según datos recabados por el diario El País con el apoyo de la fundación Pullitzer, la empresa Microsoft obtuvo una concesión para explotar 25 millones de litros de agua de un acuífero sobreexplotado en Querétaro.
En el reporte de la ONU, los autores ponen de relieve el ejemplo del caso de Irlanda, "un país pequeño con una carga de centros de datos desmesurada", según escriben los expertos. En esta nación europea, los data centers representan el 21% del consumo eléctrico, al punto que el operador energético puso en pausa las nuevas autorizaciones de conexión a la red eléctrica de la región de Dublín hasta 2028.
En Chile, Francia y España también ha ido creciendo el descontento contra los centros de datos a causa de su impacto ambiental. Y en Estados Unidos, se multiplican las protestas contra los centros de datos que disparan la demanda energética y, por ende, el costo de la luz.
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