El pasado 11 de diciembre, y tras menos de un ano en el gobierno, el primer ministro de Bulgaria, Rosen Zhelyazkov, anunció su dimisión horas después de una nueva manifestación de miles de ciudadanos – muchos de ellos jóvenes nacidos entre mediados de la década de los noventa y 2010- que desde hace un mes protestan contra la corrupción y contra un proyecto de presupuesto que implicaba subida de impuestos y cotizaciones sociales. La caída del gobierno ocurrió tres semanas antes de que los búlgaros empezaran a pagar en euros. Radiografía de un país en ebullición contra las redes clientelares y oligárquicas y la gran inestabilidad política con Ruth Ferrero, internacionalista especializada en los países del este europeo que hicieron parte de la Unión Soviética.

RFI: ¿Qué implica para el país más pobre de Europa pasar a la zona euro?

Ruth Ferrero: Algo que ya sabemos todos los que entramos en su momento en la zona euro:  significa un incremento de los precios de absolutamente todo. Y esto, claro, tiene un impacto mucho mayor en poblaciones con mayor pobreza, como es el caso de Bulgaria. El impacto económico que va a tener la llegada del euro al país se va a hacer notar porque va a haber un incremento con toda certeza de los precios y, si eso no va acompañado de un incremento salarial y de algún tipo de garantías por parte del Gobierno  y del propio marco comunitario, puede acelerar los procesos de activismo juvenil que estamos viendo.

Además, esto va dentro del contexto más particular de Bulgaria de enorme inestabilidad política que en los últimos años ha tenido prácticamente un Primer ministro por año. Una de las cuestiones significativas en términos políticos es que es la primera vez que hay movilizaciones de la Generación Z que hacen caer a un gobierno. Esto no pasó en Serbia y no ha pasado tampoco en Marruecos.

RFI: ¿Qué piden estos manifestantes búlgaros?

Ruth Ferrero: Reformas profundas con medidas de regeneración democrática contra la corrupción, especialmente vinculadas a dos figuras políticas búlgaras que llevan bastante tiempo en la élite: Boïko Borissov y Delyan Peevksi, acusados no sin motivo por operar con prácticas clientelares y oligárquicas.  Por tanto, los manifestantes piden un proceso electoral anticipado, con procesos de gobierno más transparentes y en el cual se dé una remodelación de toda la política económica que favorezca también a la gente joven. Tenemos que pensar que Bulgaria se inserta dentro de la región de los Balcanes de donde en los últimos años ha habido una emigración masiva de jóvenes que no encuentran que haya un futuro en su propio país.  

RFI: ¿Cómo llegó el país a ser el más pobre del bloque europeo?

Ruth Ferrero: Esto no es algo nuevo. Ya se vio en los años 90, después de la caída del régimen de Todor Jivkov. La economía de Bulgaria era absolutamente dependiente del bloque soviético y además, teniendo en cuenta las divisiones económicas que había dentro de ese bloque, la de Bulgaria era de las economías más dependientes, pero en términos de una producción menos cualificada o con menos valor añadido, es decir, más sostenida sobre la agricultura o la producción de perfumes de rosas, por ejemplo. Otras economías pudieron ser más resilientes, por ejemplo, las de los Bálticos que estaban dedicadas dentro del Comecon (Consejo de Ayuda Mutua Económica) a la producción de chips o producción de temas informáticos y de tecnología.

Por tanto, el impacto de la entrada en la competición de las economías de mercado fue mucho más dolorosa para la sociedad búlgara que, en esos años 90, alcanzó una inflación de hasta de tres cifras. En ese tiempo, tuvieron lugar una serie de ajustes económicos que llevaron a mucha gente al desempleo. Estaba también la reconversión industrial para cumplir con lo que solicitaba la Unión Europea para poder ser miembro del bloque, junto con procesos de inestabilidad política que nunca se han terminado de superar. Y entre los países con mayores índices de corrupción en la Europa de los 90 estaban Rumanía, Bulgaria y Polonia. Polonia ya ha ido saliendo, pero Rumanía y Bulgaria continúan en esos puestos. Claro, en un contexto de gran corrupción, redes clientelares y redes oligárquicas, se hace mucho más complicado que se reactive la economía.

RFI: Usted citaba a dos personajes políticos que son el emblema de la corrupción en Bulgaria. ¿Quiénes son ellos y a quiénes representan?

Ruth Ferrero: Delyan Peevksi es una figura política y económica muy conocida. Es un magnate, un oligarca de los medios de comunicación búlgaros. Lleva metido en política desde mediados de los años 2000.  Y es uno de los líderes del Movimiento por los Derechos y las Libertades, que es el tercer partido dentro del sistema político búlgaro, hace de bisagra entre los más liberales y los más conservadores y representa parte a las comunidades turcas y gitana. Esto no se puede decir en términos legales porque está prohibido por la Constitución búlgara. El Movimiento por los Derechos y las Libertades representa el símbolo de la corrupción sistémica en Bulgaria y se le acusa de capturar directamente al Estado. El término de captura del Estado se refiere a la infiltración de los partidos a través de redes clientelares dentro de la propia administración del Estado para obtener beneficios económicos. Peevksi ha sido sancionado también por Estados Unidos, bajo la Ley Magnitsky que castiga fundamentalmente a individuos que tienen causas por corrupción significativa y abuso de poder en algún país. Es uno de los oligarcas fundamentales del país.

En cuanto a Boïko Borissov, ha sido Primer ministro en tres ocasiones, desde el año 2013 hasta 2021. Es una persona marcada por casos de corrupción, por ser un facilitador de esas redes y operar en términos clientelares. El hecho de haber sido primer ministro, además, le ha permitido poner en marcha procesos que hemos visto también en otros países de la región y que operan contra los mecanismos estructurales del Estado de Derecho, poniendo especial presión sobre los medios de comunicación y la justicia. Todo esto junto con sus relaciones con los oligarcas, entre otros, con Delyan Peevksi, deja ver claramente las redes de connivencia entre el poder económico y el poder político.

 

RFI

Radio Francia Internacional

RFI es una radio francesa de actualidad, difundida a escala mundial en francés y en 15 idiomas más, mediante 156 repetidores de FM en ondas medias y cortas en una treintena de satélites a destino de los cinco continentes, en Internet y en aplicaciones conectadas, que cuenta con más de 2.000 radios asociadas que emiten sus programas.

Ver más