América Latina cierra 2025 con un regreso a la primera división del mapa geopolítico, en el marco de la segunda administración Trump, su ofensiva militar en el Caribe y el retorno de los aranceles. En este nuevo escenario, algunos países se destacaron por su capacidad de resistencia frente a los cambios, mientras que otros se adaptaron desde el pragmatismo.
En conjunto, los países de la región ponen a prueba su capacidad de adaptación a una nueva era que algunos definen como de "geopolítica brutal", subraya el Centro de Relaciones Internacionales de Barcelona (CIDOB) en su informe anual. Su investigadora para América Latina, Anna Ayuso, traza un mapa de los distintos actores regionales.
"Ganadores, resistentes, oportunistas y desubicados"
"Los ganadores parecen ser los partidos o gobiernos de derecha que han salido reforzados en las últimas elecciones. El último ha sido Kast. Tenemos a Milei y Bukele, que ya venían de antes. Está Noboa, en Ecuador, que ha salido fortalecido porque cuenta con el apoyo de Estados Unidos y porque ha tenido éxitos electorales bastante contundentes", explica Ayuso.
En el grupo de los países "resistentes" a este nuevo orden, la especialista distingue dos tipos.
"Hay distintos tipos de resistencia. Está la de quienes vienen de atrás, los resistentes profesionales, pero con tendencia a perder: Cuba, Venezuela o Nicaragua. Todos ellos están hoy bajo tensión. Pero también tenemos resistentes más potentes, que están del lado de la democracia. Yo pondría ahí a las dos grandes potencias regionales, Brasil y México. Ambos países se ven presionados por Estados Unidos y están resistiendo con sus armas de negociación", precisa.
El informe también identifica países "oportunistas": actores que encontraron la manera de instrumentalizar a su favor la agenda de Trump, o que lo hacen desde un pragmatismo sin complejos.
"Siempre hay oportunistas. Ahí pondría a Noboa y al propio Kast, que es uno de los ganadores. Kast ha sido oportunista en el sentido de aprovechar el descrédito de la izquierda", señala.
Finalmente, más que gobiernos o partidos concretos, Ayuso detecta actores "desubicados" frente a la ofensiva de Washington.
"Entre los desubicados yo diría que están, sobre todo, los movimientos de izquierda. Están descolocados ante el auge de la extrema derecha. También pesa el desgaste de algunos de estos movimientos. El ejemplo más claro es Bolivia", afirma.
¿Y 2026? Para el nuevo año, la investigadora prevé una intensificación de la competencia por los recursos, así como un aumento de la coerción económica y tecnológica en la región.
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