La última generación de lentes inteligentes (smart glasses) ya no luce como un gadget de ciencia ficción. Son discretos, estilizados y casi indistinguibles de unos anteojos convencionales. Pero detrás de esa apariencia cotidiana se esconde una tecnología capaz de grabar el entorno en tiempo real, conectarse con sistemas de inteligencia artificial y, en manos equivocadas, convertirse en una herramienta de vigilancia, robo de datos o extorsión. La firma de ciberseguridad ESET advirtió sobre los riesgos que estos dispositivos representan, tanto para quienes los usan como para quienes están a su alrededor.
Una cámara que nadie ve venir
El problema no es la tecnología en sí, sino su invisibilidad. A diferencia de una cámara de seguridad o un teléfono levantado para grabar, los lentes inteligentes operan de forma encubierta. Incluyen una pequeña luz LED que se activa al grabar, pero esta puede cubrirse fácilmente, eliminando el único aviso visible para quienes están cerca.
Este escenario ya dejó de ser teórico. A principios de mayo de 2026, una mujer en Londres denunció haber sido grabada de forma encubierta en una tienda por un hombre que usaba smart glasses, quien luego la extorsionó amenazando con publicar el video en redes sociales. El caso encendió las alarmas sobre un uso delictivo que los marcos legales actuales aún no contemplan con claridad.
Del accesorio al dispositivo de vigilancia
Investigadores de la Universidad de Harvard demostraron cómo los videos capturados con lentes inteligentes y transmitidos en vivo a plataformas como Instagram pueden conectarse con sistemas de IA para identificar rostros y extraer información pública sobre esas personas, en cuestión de segundos.
"Un accesorio aparentemente inofensivo puede transformarse en un dispositivo de vigilancia portátil con el potencial de facilitar actividades de acoso, intimidación o fraude", advierte Mario Micucci, investigador de ciberseguridad de ESET Latinoamérica.
A esto se suma que Meta, fabricante de las populares Ray-Ban Meta, evalúa incorporar una función de etiquetado por reconocimiento facial que permitiría a cualquier usuario identificar a desconocidos en espacios públicos. Una coalición de 75 organizaciones liderada por la ACLU ya exigió a la compañía que abandone esos planes, alertando sobre los riesgos para la privacidad y la democracia.
El alcance de la amenaza no se limita al sector privado. Documentos presupuestarios filtrados en abril revelaron que el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos desarrolla prototipos de lentes con reconocimiento facial para agentes del ICE, capaces de acceder en tiempo real a bases de datos biométricas federales.
Los datos que se filtran sin que lo sepas
Más allá del reconocimiento facial, ESET identifica un riesgo menos evidente pero igualmente grave: la filtración involuntaria de información sensible hacia la nube o hacia modelos de IA. Entre los datos que podrían capturarse sin intención están:
- PINs bancarios ingresados en cajeros automáticos o terminales de pago
- Contraseñas escritas en pantallas visibles desde el ángulo del usuario
- Extractos bancarios y facturas con datos completos para suplantación de identidad
Esta práctica, conocida como shoulder surfing o "espiar por encima del hombro", no es nueva, pero los lentes inteligentes la llevan a otro nivel: combinada con reconocimiento facial, permite construir perfiles digitales detallados de una víctima y lanzar ataques de phishing altamente personalizados o tomar control de cuentas.
Los lentes también pueden ser hackeados
Como cualquier dispositivo conectado, los smart glasses son vulnerables a ataques externos. ESET enumera los vectores más comunes:
- Explotación del sistema operativo o del firmware
- Compromiso de aplicaciones o del smartphone vinculado
- Interceptación de tráfico mediante redes Wi-Fi falsas (rogue access points)
- Ingeniería social, como el escaneo de códigos QR maliciosos
- Aplicaciones falsas que imitan las apps oficiales del dispositivo
"Estos vectores de ataque pueden permitir a actores maliciosos tomar control del dispositivo para el robo directo de datos, la toma de control de cuentas o actividades de vigilancia, con posibles consecuencias que pueden afectar incluso tu seguridad física", señala Micucci.
¿Qué hacer si los usas o si estás cerca de alguien que los usa?
ESET ofrece recomendaciones concretas para ambos lados de la ecuación.
Si sos usuario de lentes inteligentes:
- Mantener el firmware y las aplicaciones actualizadas
- Descargar apps solo desde fuentes oficiales y revisar permisos
- Usar autenticación multifactor (MFA) y contraseñas robustas
- Evitar redes Wi-Fi públicas sin VPN
- Desactivar el entrenamiento de IA y la revisión humana cuando sea posible
- Guardar los lentes en su estuche cuando no estén en uso
- Eliminar periódicamente las grabaciones almacenadas en la app
Si estás cerca de alguien que los lleva:
- Prestar atención a la luz LED en el marco del dispositivo
- En cajeros o espacios concurridos, ser consciente del riesgo de shoulder surfing
- En entornos comerciales como gimnasios o tiendas, solicitar al usuario que se los quite o informar a la administración
La tecnología avanza más rápido que la ley
El mercado de wearables creció un 44% en 2025, con los lentes inteligentes como uno de sus principales motores, según estimaciones de IDC. Pero la regulación no sigue el mismo ritmo. En la mayoría de los países de América Latina, incluida la República Dominicana, no existe legislación específica que regule el uso de dispositivos de grabación encubierta en espacios públicos ni el tratamiento de datos biométricos capturados por particulares.
"En muchos casos, la competencia por la innovación avanza más rápido que la protección de los derechos de los usuarios. Seguir de cerca esta evolución resulta clave para que tu seguridad y tu privacidad se mantengan protegidas", concluye Micucci.
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