"Los jóvenes no leen" es una de las ideas más repetidas cuando se habla de hábitos culturales. Sin embargo, un estudio reciente de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) indica que más del 60 % de los adolescentes y jóvenes en Iberoamérica se identifica como lector o lectora.
El informe Prácticas y percepciones de lectura en adolescentes y jóvenes muestra que los jóvenes no solo leen, sino que lo hacen de formas mucho más diversas. Un 32.9 % de los encuestados se definió como persona lectora y un 25 % como lector o lectora habitual. La identificación con la lectura aumenta a partir de los 14 años, mientras que en la adolescencia temprana es más común que los jóvenes se consideren poco lectores. Este reporte se realizó basado en casi 3,000 encuestados de edades de entre 10 y 22 años en países de América Latina, España y Portugal.
Según el estudio, la lectura forma parte del tiempo libre de cerca de la mitad de los jóvenes, aunque se combina con otras actividades como el uso de redes sociales, la vida social, el tiempo en familia y el entretenimiento digital. La lectura no aparece como una práctica exclusiva, sino integrada a rutinas cotidianas.
En cuanto a las motivaciones, el informe señala que los principales motivos para leer un libro son el entretenimiento y el aprendizaje, ambos mencionados por más del 70 % de los encuestados. Aunque la lectura sigue asociándose al estudio, los datos indican que el interés personal pesa más que la obligación académica al momento de elegir qué leer.
Asimismo también identifica las principales dificultades para la lectura. Factores como la falta de tiempo es el obstáculo más frecuente, seguida de la dificultad para concentrarse y el aburrimiento. A esto se suman problemas de comprensión lectora y barreras de acceso, como el costo de los libros y la disponibilidad limitada de materiales. A esto se le agrega el uso intensivo de internet y redes sociales.
A pesar de esto, también indica que 90% de los lectores usa dispositivos tecnológicos para sus lecturas habituales, siendo el teléfono móvil el más utilizado con 62,91%, resaltando que existe una discrepancia conceptual sobre qué significa leer entre generaciones.
De acuerdo con la OEI, el reto no es hacer que lean más, sino reconocer las prácticas multimodales existentes, reducir barreras estructurales y diseñar mediaciones culturales más pertinentes para fortalecer las condiciones que permitan sostener el hábito lector.
Noticias relacionadas
Compartir esta nota
