Lo que más me gusta de mi trayecto en bicicleta al trabajo es la cuesta empinada que tengo que subir justo antes de llegar a la oficina. Pongo la potencia de mi bicicleta eléctrica al máximo y subo con aire de superioridad, mientras le doy las gracias en silencio a quienquiera que haya inventado una tecnología tan maravillosa.

Para cuando sea vieja, quizás sienta una gratitud similar hacia los inventores de los "exoesqueletos cotidianos": dispositivos como las zapatillas biónicas y los cinturones robóticos para la cadera, diseñados para ayudar a las personas mayores con movilidad reducida a mantenerse más activas de lo que serían sin ellos.

¿Es la inteligencia artificial (IA) un tipo de tecnología similar, sólo que para el cerebro en lugar de para el cuerpo? Los investigadores que realizaron un experimento sobre el uso de la IA con consultores de Boston Consulting Group hicieron esta comparación. Descubrieron que la tecnología "mejoraba las capacidades de los trabajadores mientras intentaban adquirir nuevas habilidades", pero "cuando se retira el 'exoesqueleto', se retiene poco o ningún conocimiento de manera independiente".

Ésta es una analogía útil, hasta cierto punto. Los exoesqueletos pueden ayudar a las personas a hacer cosas que de otra manera no podrían, lo cual, en su mayor parte, es algo que hay que celebrar. Pero también podrían provocar atrofia muscular debido a la falta de uso. ¿Qué grupo de personas sería el menos indicado para usar exoesqueletos de manera regular? Sin duda, los jóvenes, cuyos músculos aún no se han desarrollado por completo.

Ya hay indicios de que, cuando los jóvenes usan "exoesqueletos para la mente", pueden, de hecho, afectar negativamente el desarrollo de sus propios músculos cognitivos. Un nuevo estudio realizado con casi 27,000 estudiantes chinos reveló que el uso de la IA mejoró las calificaciones en las tareas, pero redujo significativamente las calificaciones en los exámenes.

Se podría concluir que el problema son los exámenes, no los estudiantes. Si la IA ha hecho que el conocimiento sea barato y abundante, el plan de estudios tendrá que cambiar para enfocarse más en las habilidades que ahora necesitan los empleadores, como el pensamiento crítico y las habilidades interpersonales.

Pero este argumento puede llevarse demasiado lejos. Por un lado, no estoy convencida de que se pueda "pensar críticamente" sobre algo de lo que no se sabe nada. En segundo lugar, la idea de que el conocimiento ya no es necesario no concuerda con las señales que recibimos del mercado laboral. En el campo de la programación, por ejemplo, el hecho de que la demanda de desarrolladores con experiencia esté aumentando sugiere que la experiencia técnica sigue siendo muy valiosa, tanto para gestionar agentes de IA como para evitar que se pasen por alto errores.

Una conclusión alternativa sería decir que la IA simplemente debería prohibirse en los entornos educativos. Tampoco estoy de acuerdo con esto. Si se espera que los jóvenes utilicen estas herramientas en el mundo laboral, una prohibición de su uso en la escuela y la universidad difícilmente sería una buena preparación. Es más, las investigaciones sugieren que la IA puede, de hecho, ayudar a las personas a aprender cuando se utiliza como tutor personal. Aquí es donde la analogía del exoesqueleto deja de tener sentido. Los grandes modelos de lenguaje (LLM, por sus siglas en inglés) pueden ayudarte a desarrollar tus habilidades y, al mismo tiempo, tentarte a no usarlas en absoluto.

Un estudio realizado con estudiantes que aprendían a programar en una universidad china reveló que muchos de ellos creían que estaban utilizando su LLM como tutor, cuando en realidad dependían de él para obtener respuestas. "Era como tener a un programador con más experiencia sentado justo a mi lado", les dijo un estudiante a los investigadores. "Cuando me atascaba, le explicaba al LLM el problema y lo resolvíamos juntos". Pero cuando los investigadores revisaron los registros de interacción del estudiante con el LLM, encontraron "instrucciones imperativas seguidas de una rápida aceptación, un patrón más consistente con la delegación transaccional".

La buena noticia es que el problema tiene una solución relativamente sencilla. Si se garantiza que las evaluaciones fundamentales de la escuela y la universidad (ya sean escritas o prácticas) se realicen en condiciones de examen sin IA, esto generará los incentivos adecuados en todo el sistema. Quizás el camino sea accidentado, pero con el tiempo los maestros, los estudiantes y las instituciones probablemente encontrarán formas creativas de utilizar la IA para mejorar el aprendizaje, al tiempo que tendrán un fuerte incentivo para evitar métodos que recurran a atajos.

Daisy Christodoulou, directora de educación de la compañía de tecnología educativa No More Marking, establece una analogía con los jugadores de ajedrez. "Todos los mejores jugadores de ajedrez usan motores de ajedrez para prepararse, y no hay duda de que eso los hace mejores", me dijo. "Pero no la están usando como un apoyo, porque todos están trabajando para alcanzar un objetivo final en el que no se puede usar la tecnología".

Hay otra ventaja más de prohibir el uso de la IA en las evaluaciones: garantizará que sigan exigiendo esfuerzo. Todos tenemos el instinto de evitar las cosas difíciles. Yo, por lo menos, sí. Por eso me encanta mi bicicleta eléctrica. Pero si mi educación se hubiera asemejado a subir una cuesta sin esfuerzo, no creo que me hubiera preparado bien para la vida.

Sarah O’Connor. Copyright The Limited 2026. © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web.

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