Investigadores del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) plantearon que la inteligencia artificial generativa debe incorporarse al proceso de enseñanza e investigación como una herramienta de apoyo y no ser objeto de prohibiciones, al considerar que el principal reto es formar usuarios capaces de utilizarla con pensamiento crítico y criterios éticos.

Durante un conversatorio sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial en la academia, los doctores Sabine Mary, Santiago Gallur y Ulises Jáuregui coincidieron en que estas tecnologías pueden facilitar tareas como la redacción, la traducción de textos y otros procesos técnicos, pero advirtieron que el análisis de resultados, la formulación de hipótesis, la interpretación de la evidencia y las conclusiones deben seguir siendo responsabilidad exclusiva del investigador.

“La verdadera pregunta es cómo formar investigadores capaces de usarla críticamente, sin renunciar a la integridad académica ni al pensamiento propio”, afirmó Sabine Mary, al sostener que el debate debe centrarse en desarrollar competencias para un uso responsable de estas herramientas.

Los especialistas también recomendaron transparentar el uso de la inteligencia artificial en los trabajos académicos, indicando de forma expresa cuándo y con qué propósito fue utilizada, al igual que ocurre con los programas estadísticos y otros programas especializados. Además, insistieron en que los investigadores deben verificar personalmente toda la información generada por estos sistemas y asumir la responsabilidad sobre el contenido final.

“La IA es una herramienta legítima en todas las etapas de la investigación siempre y cuando se declare de forma explícita y evidente” y advirtió que “el problema siempre viene del engaño”,  señaló Santiago Gallur.

Durante la discusión también alertaron sobre los riesgos del uso indiscriminado de plataformas comerciales de inteligencia artificial, entre ellos la exposición de información inédita, posibles afectaciones a la propiedad intelectual y las denominadas "alucinaciones", respuestas que contienen datos o referencias falsas presentadas como verdaderas.

Ante esos riesgos, los investigadores recomendaron mantener prácticas tradicionales de verificación, como consultar las fuentes originales, revisar las referencias bibliográficas y contrastar cada dato antes de incorporarlo a una investigación.

Los académicos sostuvieron además que la inteligencia artificial no debe sustituir los procesos de aprendizaje, sino convertirse en una herramienta para fortalecerlos. En ese sentido, propusieron que los estudiantes aprendan a identificar sesgos, detectar errores y contrastar las respuestas generadas por estos sistemas con la literatura científica.

También destacaron que las defensas de tesis, las exposiciones orales y los debates académicos adquieren mayor relevancia en un contexto de creciente automatización, al permitir evaluar el dominio real que los estudiantes tienen sobre los conocimientos que presentan.

Ulises Jáuregui resumió esa visión al afirmar que “la inteligencia artificial llegó para quedarse” y que su uso dependerá de la capacidad del investigador para formular las preguntas adecuadas y aprovechar la herramienta con criterio y experiencia.

EN ESTA NOTA

Halley Antigua

Periodista apasionada por temas tecnológicos, salud y sociales; me gusta ponerle rostro a los datos. Disfrutar de la cultura y el turismo ecológico.

Ver más