En un sector donde la imagen predominante sigue siendo masculina, tres mujeres latinoamericanas cuentan cómo llegaron al mundo de la ciberseguridad incluso cuando alguna vez pensaron que no era para ellas. Sus testimonios, compartidos por la empresa de seguridad digital ESET en vísperas del 8 de marzo, ponen sobre la mesa una realidad que trasciende fronteras: según datos de (ISC)², las mujeres representan apenas el 22 % de la fuerza laboral en ciberseguridad a nivel global.
La brecha no es casual. Responde a una estructura histórica que también se refleja en República Dominicana, donde las barreras de género persisten en las carreras universitarias STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), a pesar de que las mujeres constituyen más del 60 % de la matrícula universitaria del país.
"Sentí que no era un espacio para mí"
Michele Canatelli, Channel Account Manager de ESET Brasil, reconoce que en varios momentos de su trayectoria sintió que la ciberseguridad no le pertenecía. "La falta de representación y la predominancia masculina generan la sensación de que no pertenecemos allí. Con el tiempo entendí que ese sentimiento es el resultado de una estructura histórica", explica.
Su reflexión conecta con un fenómeno documentado en la región: la violencia y hostilidad digital hacia las mujeres que ocupan espacios de liderazgo. En República Dominicana, la violencia en redes sociales hacia mujeres líderes aumentó un 30 %, según el estudio "Sin Filtro" (LLYC, 2024), un dato que evidencia cómo el entorno digital puede ser particularmente hostil para quienes desafían los estereotipos.
"La tecnología y la ciberseguridad no solo tienen espacio para las mujeres, nos necesitan. Cuando ampliamos la diversidad, ampliamos también la creatividad, la innovación y la capacidad de proteger mejor un mundo que es digital para todos", afirma Canatelli.
Perfiles humanísticos en un mundo técnico
Verónica Rubio, Senior Manager of LATAM Digital Business de ESET Argentina, llegó al sector desde una formación humanística, no técnica. "Al principio pensaba que la ciberseguridad no tenía nada que ver conmigo. Con el tiempo entendí que este mundo necesita justamente esa mirada: protegemos personas, con sus miedos, hábitos y motivaciones", señala.
Su caso ilustra un punto que los especialistas en el sector vienen señalando: la ciberseguridad no es solo código y algoritmos. Requiere comprensión del comportamiento humano, comunicación y pensamiento crítico, habilidades que no son exclusivas de las carreras técnicas.
"Den el primer paso, aunque no se sientan 'del mundo tech'. La diversidad no solo es bienvenida: es necesaria", recomienda Rubio.
Formarse sin detenerse
Fátima Rodríguez Giles, Technical Account Manager de ESET México, recuerda que al salir de la universidad sintió que la ciberseguridad no era para ella. Decidió estudiar una maestría mientras trabajaba en un área no relacionada. "Fue un proceso de aprendizaje y crecimiento continuo", relata.
Su experiencia resuena con las iniciativas que se impulsan en la región para cerrar la brecha de formación digital. En República Dominicana, el Indotel lanzó 3,000 becas gratuitas en áreas estratégicas de la ciberseguridad a través del programa Vincula LAC, dirigido específicamente a empleados públicos, mujeres emprendedoras y líderes de mipymes.
Rodríguez Giles recomienda a las mujeres interesadas acercarse a comunidades de mujeres en tecnología y ciberseguridad, donde la mentoría y el acompañamiento pueden marcar una diferencia en el desarrollo profesional.
Un contexto que exige más voces diversas
Las tres coinciden en un mensaje: formar parte del mundo de la ciberseguridad implica tomar la decisión de dar el primer paso, animarse y comprender que existen oportunidades para distintos perfiles.
"Avancen sin pedir permiso. La tecnología necesita su mirada y su forma única de pensar. Lo más importante es estar abiertas al aprendizaje continuo", concluye Canatelli.
El llamado cobra relevancia en un momento en que la inclusión digital de las mujeres avanza, pero a paso desigual. En febrero de este año, el Indotel presentó el proyecto Canasta Digital 3.0 en Santo Domingo Este, reservando el 10 % de los cupos para mujeres víctimas de violencia intrafamiliar. Y en el ámbito legislativo, el Congreso y la OEA debatieron una ley modelo sobre violencia digital contra la mujer, una señal de que la seguridad en el entorno digital también es una cuestión de género.
Mientras tanto, periodistas y comunicadoras dominicanas han impulsado la campaña "Rompiendo el algoritmo", que alerta sobre la violencia digital que enfrentan 7 de cada 10 mujeres periodistas en el país.
En este Día Internacional de la Mujer, las historias de Michele, Verónica y Fátima son un recordatorio de que la ciberseguridad —y la tecnología en general— se fortalece cuando se construye con todas las voces.
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