Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón colocó este lunes a David Collado en el centro de sus definiciones políticas al sostener que el ministro de Turismo representa a la generación que debe asumir la continuidad de la obra del presidente Luis Abinader, en un mensaje que refuerza el acercamiento entre ambos dirigentes y anticipa un nuevo escenario dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Sanz Lovatón, quien también ha sido mencionado entre los dirigentes con aspiraciones presidenciales para 2028, cerró su mensaje con una declaración inequívoca de respaldo: “Conmigo cuentas, David. ¡Vamos!”
Plantea que el interés colectivo debe estar por encima de las aspiraciones personales
El planteamiento de Sanz Lovatón parte de una lectura sobre el momento político y económico que atraviesa la República Dominicana y el mundo.
En su análisis menciona la transformación del orden internacional, las guerras, la pandemia, los cambios tecnológicos y el impacto creciente de la inteligencia artificial.
A partir de ese contexto, presenta la gestión de Abinader como un proceso que, a su juicio, ha producido avances económicos e institucionales que deben ser preservados.
Entre los elementos que atribuye al Gobierno menciona el crecimiento económico, los resultados del turismo y las exportaciones, además de lo que califica como avances institucionales, entre ellos una mayor independencia del Ministerio Público.
Sin embargo, el eje político de su mensaje no está en la evaluación de esas políticas, sino en quién debería asumir la continuidad del proyecto oficialista.
“Ese legado no se puede defender desde la ambición personal”, sostiene Sanz Lovatón, quien insiste en que las decisiones políticas deben privilegiar “lo colectivo” sobre los intereses individuales.
El respaldo a Collado
Sanz Lovatón identifica a Collado como el dirigente que encarna a una generación política nacida entre finales de los años setenta y principios de los ochenta.
Recordó por ello la trayectoria política del actual ministro de Turismo: diputado, alcalde del Distrito Nacional y posteriormente integrante del gabinete de Abinader.
También reivindica sus resultados electorales y administrativos y destaca su disciplina y capacidad de trabajo.
“El representante de esa generación no es otro que David Collado”, afirma.
La declaración adquiere mayor relevancia porque se produce después de que ambos dirigentes sostuvieran conversaciones y un encuentro político en junio, en medio de los movimientos internos del PRM.
En aquella ocasión, Sanz Lovatón había planteado públicamente la necesidad de buscar entendimientos entre los distintos sectores de la organización.
El nuevo mensaje, sin embargo, va más allá de una exhortación genérica a la unidad: coloca expresamente a Collado como la figura que, a su juicio, debería representar a esa generación.
De adversarios internos a una posible alianza
El posicionamiento de Sanz Lovatón tiene una dimensión política adicional porque su nombre también había aparecido entre las figuras con posibilidades de disputar la candidatura presidencial del PRM.
En junio, tras su acercamiento con Collado, distintos sectores interpretaron el encuentro entre ambos como una señal de reacomodo dentro del oficialismo. La disputa interna involucra también a otros dirigentes, entre ellos Carolina Mejía y Wellington Arnaud.
El mensaje divulgado ahora por Sanz Lovatón ofrece una definición mucho más clara respecto de esa dinámica.
Su argumento es que la generación que acompañó a Abinader en la construcción del PRM debe evitar repetir experiencias de fragmentación política que, según afirma, terminaron perjudicando al país.
“Cada vez que hemos empujado en la misma dirección, la República Dominicana avanzó. Cada vez que nos dividimos, se detuvo”, plantea.
Una apelación a la historia del PRM
Sanz Lovatón utiliza además su propia trayectoria dentro del partido para justificar su posición. Recuerda que fue secretario de Finanzas desde la fundación del PRM y que durante casi dos años recorrió el territorio nacional para construir una estructura política.
En ese recorrido, dice haber establecido vínculos con legisladores, alcaldes, dirigentes y militantes de distintas provincias.
La conclusión que extrae de esa experiencia es que el partido debe colocar la unidad por encima de las aspiraciones particulares.
La referencia histórica es especialmente significativa porque el PRM se encuentra ante una etapa de redefinición de sus liderazgos con miras al próximo ciclo electoral. El acercamiento entre Sanz Lovatón y Collado ya había sido interpretado como un movimiento relevante dentro de esa competencia interna.
Una decisión con consecuencias para 2028
Aunque Sanz Lovatón no presenta formalmente en el texto una candidatura ni describe los mecanismos para escoger al candidato presidencial, su respaldo a Collado tiene una lectura evidente dentro del escenario sucesoral.
El ministro de Turismo aparece actualmente como uno de los principales dirigentes del oficialismo con proyección presidencial. Una encuesta Gallup-Diario Libre difundida en mayo de 2026 lo colocó como el favorito entre los simpatizantes del PRM consultados, con una ventaja considerable sobre otros posibles aspirantes.
Pero las encuestas no son el único factor que determinará la candidatura. La estructura territorial, la capacidad de articulación interna, las alianzas entre dirigentes y el proceso institucional que adopte el PRM serán determinantes.
Por eso, el respaldo de una figura como Sanz Lovatón puede ser leído como un movimiento que contribuye a modificar el equilibrio de fuerzas dentro del partido.
Texto íntegro de Sanz Lovatón:
El momento de David
Por: Yayo Sanz Lovatón
La República Dominicana vive, como el mundo entero, un momento transformador. Fue el primer ministro de Canadá, Mark Carney, quien mejor lo expresó: asistimos a la ruptura del orden mundial que emergió de la Segunda Guerra Mundial. Los consensos que sostuvieron el libre comercio dan paso a un mundo distinto, todavía en formación. Años de pandemia, de guerras y de cambios tecnológicos, donde la inteligencia artificial transforma la manera en que lo hacemos todo, nos presentan un mundo incierto.
En medio de esa incertidumbre, la República Dominicana ha tenido la bendición de contar con Luis. Un presidente que ha sabido sortear la ola, con estadísticas que no dejan lugar a dudas: el crecimiento económico más importante de América Latina, récords en turismo y en exportaciones, hambre cero. Pero su legado no es solo económico. Es institucionalidad: el fin del caudillismo y un Ministerio Público independiente.
Como si los retos geopolíticos y tecnológicos fueran pocos, un clima comunicacional cada vez más severo nos retrata una sociedad en plena confrontación. Los fenómenos que crecen en las redes sociales pueden ser hoy más influyentes que cualquier sector tradicional, y una tendencia puede pesar más que una ley. Eso nos obliga a ser más enérgicos en la defensa de nuestros valores.
Ese legado no se puede defender desde la ambición personal, por legítima que sea. No puede ser la segunda prioridad de quienes hemos sido testigos de esta historia. Como dije hace unos días: debemos defender lo colectivo, no lo individual.
Así se le presentan las cosas a una generación que gobierna junto a Luis y que aspira a continuar su obra, mejorándola, para defender su legado. Una generación que tiene los libros de historia de guía: sabemos lo que se logró cuando la causa fue más grande que los nombres, y sabemos que cada vez que fue al revés, el precio no lo pagó el partido, lo pagó la República Dominicana perdiendo años que no le sobraban.
Por eso, después de caminar el país palmo a palmo durante casi dos años; de haber reunido un equipo que cuenta con senadores como los de Samaná, La Altagracia, San Francisco y Pedernales; con diputados y diputadas de todo el país; con alcaldes de algunas de las principales ciudades, como Dío en Santo Domingo Este, Alex en San Francisco de Macorís o Leo en El Seibo; y más que estas figuras, con amigos y compañeras en todos los rincones del territorio; y después de haber vivido la fundación de este partido como su Secretario de Finanzas desde el día cero, puedo afirmar, luego de ver, escuchar y sentir, que llegó el momento de nuestra generación. Una generación nacida a finales de los setenta y principios de los ochenta, que debe asumir la antorcha en este momento. Con madurez, y con el realismo que hace falta para poder soñar.
El representante de esa generación no es otro que David Collado.
Lo dicen las encuestas, sí. Lo dice su trabajo en Turismo y como Alcalde de la ciudad de Santo Domingo. Pero más que eso, lo dice una historia de sacrificio que anuncia su futuro. David está formado, ha sido disciplinado, y sus resultados lo han colocado en el sitial que hoy se encuentra: el diputado más votado, el alcalde que venció al Estado, el ministro que logra y logra. Tengo con él una amistad forjada en la Anacaona y el millón de los noventa, de un Santo Domingo que ya solo vive en nuestra memoria. David es circunspecto y reservado, sí, quizás hasta tímido. Pero es profundo en su formación, riguroso en su método, tenaz en sus propósitos.
Les cuento esta historia. Corría el lejano año 2005. Yo trabajaba con Hatuey en lo que era el PRSD y aspiraba a diputado. Él me llamó para reunirnos, y aquella reunión fue en la Abraham Lincoln, por donde estaba, y aún está, HYH. No tenía forma de saberlo entonces, pero esa fue una de las primeras veces que vi una práctica suya que con los años me tendría harto, porque siempre terminaba teniendo razón: me enseñó su primera encuesta, donde ya salía puntero entre todos los que aspirábamos. Lo llevé a conocer a Hatuey, quien para mi sorpresa ¡le ofreció mi candidatura! Él, con mucha educación, se negó, y después me dijo que irse del PRD en ese momento era una locura. Un año más tarde, yo perdería las elecciones y a él le robarían su candidatura.
Si adelantamos el reloj veinte y tantos años, habría que sumar los logros de un profesional del derecho con los de un emprendedor que se inicio en el comercio y terminó formando parte de grandes empresas financieras y de distribución. Dos carreras políticas donde uno jamás ha perdido y el otro jamás se ha rendido. Dos testigos de la lucha de Luis por llegar al poder: yo lo acompañé desde el principio, y en él no ha tenido Luis un más cercano colaborador.
El momento es ahora: unificarnos y presentarle a la sociedad, frente a tantos retos, una propuesta probada y novedosa. Porque las decisiones que unen tienen valor cuando todavía se pueden tomar. Cada vez que hemos empujado en la misma dirección, la República Dominicana avanzó. Cada vez que nos dividimos, se detuvo. Esa es toda la historia, y no tiene más misterio.
Conmigo cuentas, David.
¡Vamos!
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