El senador del Distrito Nacional Omar Fernández dejó a un lado el debate legislativo para revelar, en una entrevista televisiva, su deseo de convertirse en padre y reveló hasta los nombres que ya tiene pensado para sus futuros hijos.
En un tono distendido y alejado de su habitual agenda política, Fernández confesó que se considera un hombre de familia y que, junto a su pareja, ya ha barajado los nombres que llevarían sus hijos.
"Soy un hombre de familia. Soy un hombre organizado y ya le tenemos nombres, indistintamente del sexo que Dios los mande saludables. Me gustaría que el primer varón se llame León y la primera hembra Belén", afirmó durante la entrevista.
La elección de los nombres: "León" remite directamente al expresidente Leonel Fernández, su padre y presidente del partido la Fuerza del Pueblo, lo que añade una capa simbólica a una declaración presentada como espontánea.
Según una encuesta de ACD Media publicada a inicios de junio, Omar Fernández supera a Leonel Fernández en preferencias dentro del partido.
La referida encuesta concede al hijo un 54,1 % frente a un 34,9 % al padre, lo que ha abierto el debate sobre el relevo generacional en la principal organización opositora del país.
En ese escenario, la construcción de una imagen pública que proyecta cercanía, moderación y valores familiares encara la desafección ciudadana hacia la política tradicional y se encarama en las expectativas que los electores depositan en figuras que logran diferenciarse del molde convencional.
Más allá de la agenda política
Las intervenciones públicas del senador suelen concentrarse en temas legislativos y de coyuntura nacional. Esta semana, por ejemplo, Fernández cuestionó el alcance de la indexación salarial incluida en el proyecto de ley de medidas pro-crecimiento, advirtiendo que la medida "queda por debajo de lo que establece la ley".
El contraste con sus declaraciones sobre paternidad ilustra una estrategia comunicacional que alterna el perfil técnico con la cercanía personal.
Los conductores del espacio televisivo respondieron con sorpresa y simpatía ante la revelación, que se produjo en un momento de la conversación en que el legislador abordaba sus convicciones sobre la fe y la importancia del núcleo familiar.
Las declaraciones de Fernández se inscriben en un patrón que se ha intensificado en las últimas semanas.
Desde la entrevista con su madre, Rocío Domínguez, con motivo del Día de las Madres —en la que habló de disciplina, fe y valores familiares—, el senador ha multiplicado sus apariciones en medios con un discurso que cuida proyectar una imagen de líder que combina la crítica política con una narrativa de vida ordenada y principios sólidos.
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