La lucha en defensa de los recursos acuíferos del país ha sido un tema recurrente en nuestra historia. En distintas épocas nuestro territorio ha estado afectado y amenazado por un modelo de desarrollo y de progreso que entra en total contradicción con los pilares fundamentales de la vida, el agua es uno de ellos.
La explotación minera en Cotuí por la Barrick Gold ha dejado en nuestra memoria histórica un sabor amargo. Las comunidades ubicadas en la provincia Sánchez Ramírez no cuentan con abastecimiento de agua potable y refieren distintos problemas de salud que atribuyen a la actividad minera de la Barrick Gold, a lo que se agrega las condiciones socioeconómicas de su población con pocas oportunidades de desarrollo humano.
San Juan es en estos momentos el epicentro de un movimiento social creciente que se enfrenta a un proyecto de explotación minera que afecta a gran parte de la Cordillera Central (nuestra principal cadena montañosa donde nacen los ríos más importantes). Esta explotación minera afectará a dos parques nacionales importantes, entre los que se encuentra el Pico Duarte.
En nuestro país se han desarrollado en las última décadas movimientos sociales significativos a favor de la preservación de los recursos naturales como ocurrió en el 2009-2010 con el movimiento a favor de los Haitises que se opuso a la instalación de una cementera en este parque nacional. Este movimiento logró la articulación de una población diversa en todo el país.
San Juan viene desarrollando desde hace varios meses manifestaciones de protesta, en las que se destaca la ocurrida el pasado domingo 3 de mayo a la que se sumaron no solo residentes sino también grupos, organizaciones, instituciones y personas provenientes de diferentes provincias del país conscientes de su transcendencia. Entre estos grupos se encontraban personas que se trasladaron en bicicleta desde Cotuí y expresaron su apoyo para que “en San Juan no ocurra lo que pasó en Cotuí, no tenemos agua”.
Este movimiento social está fortaleciéndose y en aumento con un perfil similar a otros movimientos sociales que lograron impactar en la sociedad dominicana además de los Haitises, 4% por la educación, Marcha Verde, entre otros. Se estima que la movilización de personas hacia San Juan el pasado 3 de mayo tiene una magnitud similar a la de Marcha Verde, según percepciones de observadores y participantes de ambas actividades.
San Juan es una provincia de vital importancia económica, histórica y sociocultural. Es el principal productor de granos del país, “granero del Sur”, cuenta con procesos de integración de las raíces culturales ancestrales taínas y afrocaribeñas. El centro ceremonial taíno ( llamado Corral de los Indios) se ha convertido en un espacio de convergencia de expresiones que recrean estas raíces culturales y en las distintas comunidades de la provincia. Esta convergencia afro-taína se plasma en la figura de Liborio Mateo quien también representa la lucha contra la invasión norteamericana de 1916 desde el campesinado sanjuanero
El reconocimiento de este acervo cultural y empoderamiento presente en gran parte de la población San Juanera desde sus raíces identitarias es importante.
Las autoridades deben escuchar el reclamo popular y no imponer un proyecto con consecuencias nefastas no solo para San Juan sino para todo el país. Cuando la población de un territorio rechaza un proyecto este no debe desarrollarse, así lo indican las normativas de las instituciones internacionales en el país y en toda la región.
Ningún proyecto que se venda desde el “progreso” debe desarrollarse desde la imposición ni por la fuerza. Mientras más represión e indiferencia muestren las autoridades frente a un movimiento social en crecimiento más favorecen a su fortalecimiento y expansión.
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