El panorama político del Partido Revolucionario Moderno se encamina hacia un escenario de alta incertidumbre debido a la imposibilidad constitucional de una nueva postulación del presidente Luis Abinader, lo cual plantea un desafío existencial para la organización oficialista debido a que el mandatario ha fungido como el único centro de gravedad capaz de evitar una inminente atomización de sus estructuras internas.

A pesar de que el partido goza actualmente de una posición de relativa fuerza institucional por su control del aparato estatal, la ausencia de un sucesor con liderazgo carismático propio genera dudas razonables sobre la cohesión futura, puesto que la historia dominicana demuestra que las organizaciones suelen desintegrarse cuando el árbitro supremo sale de la escena, y deja un vacío que a los contendores internos se les hace muy difícil llenar.

En consecuencia, el peligro real para el perremeísmo no es una división convencional entre dos grandes bloques antagónicos, sino una fragmentación en múltiples pedazos liderados por ambiciones particulares, debido a que no existe hoy un liderazgo alternativo con la capacidad de concitar el apoyo emocional de una militancia que observa con recelo el agotamiento del actual modelo de unidad en torno a la figura presidencial.

La ausencia de relevo

La situación actual del oficialismo se complica al observar que los liderazgos emergentes no han logrado construir un perfil presidencial sólido basado en ideas transformadoras o en una conexión emocional profunda, de modo que los precandidatos actuales dependen excesivamente de su visibilidad administrativa, lo cual resulta insuficiente para garantizar la lealtad de sus bases y del electorado cuando el presupuesto público ya no sea el principal factor de cohesión.

Por otro lado, la figura del expresidente Hipólito Mejía ya no representa un factor de arbitraje efectivo ni una opción de poder real debido al desgaste natural y al cambio generacional, por lo que su desconexión con la realidad nacional e internacional contemporánea deja al partido sin esos referentes históricos que en el partidismo dominicano servían de puente para dirimir conflictos, dejando así a la deriva a una organización que carece de relevos maduros.

Además, debemos considerar que la legitimidad en el sistema de partidos dominicano todavía descansa fuertemente en la capacidad de arrastre individual de quien encabeza la boleta electoral, por lo cual es previsible que surjan pequeñas facciones que, al no sentirse representadas por un liderazgo unificador fuerte, opten por atomizar la fuerza del partido en lugar de someterse a una disciplina interna que perciben como ajena.

La amenaza de fragmentación

Resulta pertinente recordar la división reciente del Partido de la Liberación Dominicana, donde la existencia de dos líderes fuertes provocó un choque de trenes que terminó en ruptura, empero, en el caso del PRM el fenómeno es distinto porque la carencia de figuras de peso similar al presidente Abinader conduce irremediablemente a una dispersión de fuerzas donde nadie tiene el mando suficiente para evitar el caos.

De ahí que resulta evidente que la unidad actual del perremeísmo es más pragmática que ideológica, fundamentada principalmente en la permanencia en el Estado y el liderazgo presidencial, por lo que una vez que este factor sea removido del tablero electoral, las costuras del partido comenzarán a ceder bajo la presión de proyectos individuales que no encuentran un cauce institucional respetado por todos los actores en pugna.

Es por eso que muchos advierten que si el PRM no logra articular un mecanismo de selección que sea percibido como legítimo y emocionante para sus seguidores, el destino de la atomización será un hecho consumado que le restaría competitividad frente a una oposición que busca afanosamente el favor del electorado, marcando así el inicio de un ciclo de inestabilidad interna muy similar al que históricamente destruyó a las siglas que le dieron origen.

Rafael Méndez

Periodista

RAFAEL MENDEZ. -Periodista de profesión. Diputado al Congreso durante 14 años. Director Ejecutivo-Internacional Antimperialista de los Pueblos. Coordinador-Capitulo Dominicano-Internacional Antifascista. Miembro Dirección Central-Partido Fuerza del Pueblo. Ex presidente del Colegio Dominicano de Periodistas. Pasado Secretario General de los Sindicato Nacional de Periodistas Profesionales y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, así como miembro de los Consejos Directivos de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y de la Organización Internacional de Periodistas (OIP). Político, ex diputado durante 14 años.

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