El descubrimiento de América, ocurrido el 12 de octubre de 1492, marcó el inicio de una nueva etapa histórica caracterizada por profundos procesos de exploración, conquista y colonización. Este acontecimiento dio lugar al encuentro y, en numerosos casos, al conflicto entre dos mundos culturalmente distintos: el de los pueblos indígenas que habitaban estas tierras y el de los europeos que llegaron a ellas.

Ante la mirada de Cristóbal Colón se extendieron territorios de extraordinaria belleza y riqueza natural, paisajes que, según sus propias impresiones, superaban cualquier expectativa que hubiese podido imaginar antes de emprender aquella travesía.

LA BULA DE ALEJANDRO VI

En el año 1493 tuvo lugar un acontecimiento de considerable trascendencia política, jurídica y religiosa en el proceso de dominación de los territorios descubiertos por los españoles. Se trató de la promulgación de la llamada Bula de Alejandro VI, mediante la cual se le concedía al rey Fernando el Católico determinados derechos sobre las tierras descubiertas durante el año anterior, así como sobre aquellas que pudieran ser exploradas posteriormente.

Este otorgamiento estaba estrechamente vinculado al compromiso de promover la conversión de los habitantes originarios de estos territorios a la fe católica, apostólica y romana.

La referida Bula representó, desde la perspectiva de las potencias europeas de aquel período, un fundamento jurídico y religioso utilizado para legitimar la distribución de tierras y de población indígena en los territorios americanos. Su importancia histórica resulta particularmente significativa, pues, aunque los monarcas españoles no permanecían de manera permanente en sus colonias, establecieron mecanismos de representación y administración destinados a ejercer control sobre los territorios y bienes situados en ellas.

En este contexto puede identificarse uno de los primeros fundamentos de carácter jurídico, monárquico y eclesiástico relacionados con la organización territorial y administrativa que posteriormente tendría incidencia en la existencia y desarrollo de Hato Mayor del Rey.

HIGÜEY Y EL PROCESO DE CONQUISTA

En la amplia llanura oriental de la isla, Higüey constituía uno de los territorios de mayor relevancia. Contaba con un gran cacicazgo y otros veintiún cacicazgos menores, y era descrito como un espacio de extraordinaria belleza natural, considerado por algunos relatos como lo más cercano al Edén en el período anterior a la llegada de los europeos.

El gobernador Nicolás de Ovando se propuso someter el territorio de Higüey,  ya  que, constituía el único cacicazgo que no se encontraba bajo el dominio español y por tanto, no estaba sujeto al pago de tributos exigidos por las autoridades coloniales.

El proceso de sometimiento estuvo acompañado de enfrentamientos y acciones de extrema violencia contra la población indígena. De acuerdo con las narraciones históricas de la época, los españoles utilizaron diversos métodos de intimidación y represión, incluyendo el empleo de perros adiestrados para atacar a los indígenas. Estas acciones provocaron una respuesta de resistencia por parte de los habitantes originarios, encabezados por el cacique Cotubanamá.

Ante esta situación, Ovando respondió mediante el despliegue de fuerzas militares. Para ello envió un contingente dirigido por Juan de Esquivel, con el propósito de someter la resistencia indígena. Durante esta campaña se produjeron diversos enfrentamientos y posteriormente se aplicaron severas medidas represivas contra los habitantes de la región.

Entre los episodios relatados por las fuentes históricas se encuentra la ejecución de la anciana indígena Iguanamá, acontecimiento que refleja el elevado nivel de violencia que caracterizó aquel proceso de conquista.

El fraile Bartolomé de las Casas, al referirse a estos acontecimientos, dejó constancia de la dureza de las represalias emprendidas por las fuerzas españolas. Según su relato:

“Mandó el capitán Esquivel que sacasen todos aquellos muertos y los pusieran  alrededor de la plaza del pueblo y que contaran cuántos eran, y así vengaron los ocho cristianos, que antes pocos días, los indios habían allí, con justa causa, muerto”.

La campaña de conquista de Higüey contó también con la participación del capitán Juan Ponce de León, quien acompañó a Juan de Esquivel al frente de un contingente compuesto por aproximadamente 400 hombres. Estos acontecimientos tuvieron lugar alrededor del año 1504.

Las fuentes históricas describen un período marcado por graves actos de violencia y mecanismos de intimidación dirigidos contra la población indígena. Entre las prácticas mencionadas se encuentran mutilaciones, ejecuciones y castigos destinados a generar temor entre los habitantes y provocar su sometimiento a las autoridades coloniales.

Estos hechos constituyen una de las páginas más dolorosas de la historia de la conquista, pues evidencian las profundas tensiones, enfrentamientos y consecuencias humanas que acompañaron la expansión del dominio europeo sobre los pueblos originarios.

FUNDACIÓN DE SALVALEÓN DE HIGÜEY

Hacia el año 1504, después de la campaña de sometimiento de la región, Juan de Esquivel fundó la villa de Salvaleón de Higüey. Este establecimiento formó parte del proceso de organización territorial impulsado por las autoridades coloniales españolas y quedó vinculado al nuevo orden político y administrativo impuesto sobre la región.

De acuerdo con la tradición histórica, la villa se encontraba situada en la confluencia de los ríos Duey y Quisibaní, ubicación que formó parte de los primeros asentamientos organizados por los españoles en el territorio oriental de la isla.

FUNDACIÓN DE SANTA CRUZ DE HICAYAGUA

Durante este mismo período se estableció también la villa denominada Santa Cruz de Hicayagua, nombre originario de lo que posteriormente sería conocido como El Seybo.

Su fundación se atribuye igualmente al capitán Juan de Esquivel, quien dispuso su establecimiento en una zona situada al sur de la ubicación que actualmente ocupa la ciudad. El asentamiento original se encontraba en el lugar conocido como Cuesta Prieta y posteriormente fue trasladado como consecuencia del terremoto ocurrido en el año 1751.

Las villas de Salvaleón de Higüey y Santa Cruz de Hicayagua adquirieron posteriormente reconocimiento oficial. El 7 de diciembre de 1508 recibieron el privilegio de ser blasonadas, convirtiéndose en las únicas poblaciones de la región oriental que obtuvieron esta distinción real durante aquel período.

No se conoce con absoluta precisión la fecha en que Santa Cruz de Hicayagua dejó de utilizarse como denominación de la población que posteriormente sería conocida como El Seybo. Sin embargo, su importancia dentro de la organización territorial y religiosa de la época resulta evidente.

HATO MAYOR Y LA ORGANIZACIÓN PARROQUIAL

La región que actualmente conocemos como Hato Mayor estuvo vinculada históricamente a la Parroquia de Santa Cruz de Hicayagua, institución religiosa que fue creada en mayo de 1512.

Esta vinculación constituye un elemento relevante para comprender la evolución histórica y territorial de Hato Mayor, ya que permite observar cómo los primeros procesos de organización política, administrativa y religiosa establecidos durante la época colonial contribuyeron progresivamente a la configuración territorial de la región oriental de la isla.

En consecuencia, el desarrollo histórico de Hato Mayor debe entenderse dentro de un proceso más amplio que comenzó con la llegada de los europeos, continuó con la conquista y colonización de los territorios indígenas y posteriormente dio paso a la creación de estructuras administrativas, religiosas y territoriales que fueron definiendo la identidad y organización de las comunidades de la región.

Mons. Jesús Castro Marte

Sacerdote

Monseñor Jesús Castro Marte. Labores Pastorales: Obispo de La Diócesis Nuestra Señora de La Altagracia, Presidente de la Fundación del Museo de La Altagracia, Gran Canciller de la Universidad Católica del Este (UCADE), Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Dominicano, Presidente del Pensamiento Altagraciano. Maestrías: Magíster Tecnología Educativa, en la PUCMM, 2009; Magíster en Historia Aplicada a la Educación, en la PUCMM, 2012; Máster en Gestión internacional de Universidades, en la Universidad Alcalá de Henares, España, 2014; Máster Internacional en Bioética, Fundación Jérôme Lejeune.

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