La semana pasada fui invitado a dos actos que reafirmaron mi condición de maestro, y mi compromiso como educador con la calidad de la educación en general, y la educación ciudadana en particular.

El primero de esos actos en el que participé, junto a mi esposa, provino de una invitación que nos extendió la dirección del Maternal Montessori, en nuestra condición de abuelo para celebrar la fiesta del Día de la Independencia Nacional, en ocasión del día 27 del mes de febrero.

Un acto organizado para los niños que tienen un promedio de dos a tres años de edad, en el cual se le rendía homenaje a la bandera nacional en ocasión de tan importante fecha. Un acto tan colorido como todos los símbolos que allí se presentaron en ocasión de la más importante fecha de la historia de la nación dominicana para lograr su independencia.

El colorido de aquel bello evento estuvo acompañado de la música típica dominicana y el baile realizado por los propios niños exhibiendo los colores de los símbolos patrios sobre sus pequeños cuerpos de ángeles, a ritmo de merengue, cada uno con su pareja. Qué forma tan bella de mostrar nuestra identidad nacional. Y es que la cultura es también parte de la patria…!

Tal como dijera en un artículo anterior publicado en Acento, el Maternal Montessori es un modelo de educación de calidad, y el país tiene miles de instituciones educativas que pueden servir de ejemplo para apostar por el cambio de paradigma. Pero parecería que el sistema educativo dominicano ha distribuido perfectamente el dinero del 4% del Presupuesto Nacional para cualquier otra cosa, menos para la transformación del sistema nacional de educación.

La segunda actividad en la que participé, también emocionante, como cosa del destino, fue el culto celebrado por la iglesia evangélica pastoreada por mi amigo el pastor Rafael Montalvo, uno de los pastores y conferencistas más extraordinarios que he conocido.

Y de esta iglesia debo decir que la vi construirse blocks a blocks, palabra a palabra durante muchos años, apegada a la imperecedera fe del que ama, cree y sueña con un propósito con los pies puestos sobre la tierra y la mente en el cielo. Como coincidencia del destino, el pastor Rafael Montalvo, a quien conocí en una importante actividad hace más de una década, mientras él dictaba una conferencia sobre el sentido de prioridad a centenares de personas en el Aula Magna de la UASD de mis amores.

Pero resulta, aunque para mí no resulta extraño, que el culto celebrado en la iglesia a la que me he referido anteriormente estaba basado también en los valores que para nosotros significa el día 27 de febrero de 1844, Día de la Independencia Nacional.

En ambas actividades celebradas en lugares distintos y sin coordinación alguna entre las instituciones organizadoras, se desarrolló un programa de educación ciudadana, aunque no desde el Ministerio de Educación.

¿Qué podrá hacer el país con la enorme cantidad de miles de millones de pesos otorgados a la educación dominicana? El dinero nunca será suficiente si no tenemos planes.

Es necesario abordar el tema del 4% para la educación y los propios planes para transformar el sistema educativo, y entre esos múltiples proyectos, debemos incluir la educación ciudadana. Ésta es necesaria e imprescindible para una sociedad formada en valores.

Rafael Nino Féliz

Educador

Nacido en El Cachón, Barahona. Graduado de Licenciado en Educación con mención en Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo UASD. Se desempeñó como técnico de varios departamentos del Ministerio de Educación. Director de Organización de la Oficina de Desarrollo de la Comunidad (ODC). Director de la Dirección de Bienestar Estudiantil; Tesorero General y dos veces Vicerrector de Extensión. Actualmente docente en las cátedras de Teorías y Crítica de la Literatura y Letras Básicas. Ha publicado más de diez libro de poesía.

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