La idea central de este artículo puede parecer exagerada al principio: que muchos de los problemas que amenazan nuestro futuro no se resolverán solamente con más tecnología, más leyes ni más conocimiento especializado, sino con un cambio profundo en nuestra manera de pensar. Antes de descartarla, te invito a examinar algunos hechos.

¿Te parece que la humanidad está marchando como debería? ¿Crees realmente que nuestras instituciones actuales garantizan un futuro sostenible?

Los animales suelen a actuar instintivamente; nosotros procuramos hacerlo de acuerdo con esquemas o conceptos que orientan nuestras decisiones. Posiblemente creas que piensas de forma libre e independiente, en cierto modo, podría ser así; pero las personas que te rodean condicionan y limitan tus pensamientos, aunque no quieras.

Dentro de ese contexto, están los paradigmas, que según la RAE son teorías o conjuntos de teorías cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministran la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento.

Adopto la explicación de la RAE como referencia, para evitar entrar en concepciones particulares y divergentes.

De esta definición, quiero llamar tu atención sobre la expresión "se acepta sin cuestionar". Tú y yo hemos recibido una especie de programación que nos lleva a aceptar la realidad según esquemas limitados. Estos esquemas nos fueron transmitidos principalmente por nuestros padres y educadores —de forma por lo general inocente— en momentos en que aún no teníamos capacidad de análisis crítico.

Una forma razonable de evaluar si un paradigma necesita revisarse es examinar los resultados que produce. Cuando estos no concuerdan con los objetivos que perseguimos, debemos preguntarnos si nuestros modelos de interpretación y nuestras formas de actuar son adecuados.

Supuestamente somos cada vez más civilizados, sin embargo, las guerras no desaparecen. Nos capacitamos cada vez más, pero eso no necesariamente nos garantiza vidas más felices.

A pesar de los extraordinarios avances médicos, observamos nuevas vulnerabilidades relacionadas con las enfermedades crónicas, los trastornos inmunológicos y la crisis de la salud mental.

Conocemos más de psicología, sociología, historia y ética, pero no parece suficiente para garantizar la convivencia social armónica.

Nuestras instituciones y capacidades funcionan de forma fragmentada, incapaces de ver y resolver los problemas como un todo.

Nos hemos concentrado en desarrollar los recursos externos, descuidando el cultivar capacidades psicológicas fundamentales como: atención, empatía, regulación emocional, capacidad de reflexión y mecanismos o estrategias de adaptación.

Los problemas que amenazan la sostenibilidad de la especie humana no son únicamente el resultado de errores accidentales en nuestras acciones, sino de limitaciones en nuestros marcos de interpretación de la realidad.

Nuestros esquemas conceptuales podrían haber sido efectivos en el siglo XIX, pero obsoletos para el XXI. Muchos de nuestros sistemas educativos, económicos y políticos fueron diseñados para sociedades viviendo en condiciones muy diferentes a las actuales.

Las crisis actuales (climática, salud mental, gobernanza, fragmentación social) no necesariamente son independientes; podrían ser síntomas de una misma forma de interpretar e interactuar con la realidad.

Necesitamos superar el paradigma de la separación. Nos sentimos separados del medio ambiente, de los demás, de las generaciones futuras y hasta de nosotros mismos.

Por un momento intenta percibirte como parte de un sistema mucho más amplio que tu historia personal. Ese ejercicio puede ayudarte a comprender mejor quién eres en verdad.

Necesitamos sustituir la lógica del "cómo te gano" por la del "cómo lo logramos juntos".

Nuestro futuro es sostenible si logramos aprender a cooperar, a gestionar nuestros conflictos y a utilizar responsablemente el poder que hemos desarrollado; porque ya tenemos el potencial para destruirnos por completo y cada vez disponemos de herramientas más poderosas para hacerlo.

No te engañes, lo que estamos necesitando para que nuestra vida sea sostenible no es únicamente más tecnología, sino conectar y desarrollar mejor nuestra condición humana, que ahora duerme.

No hablo de una utopía sino del único escenario posible para que las generaciones futuras existan.

Sí, es como empujar una montaña. Lo sé. Pero no le veo sentido a dejar de empujarla. Espero convencerte de que también lo intentes. Si al final de nuestra existencia nos encontramos cara a cara con una inteligencia suprema que nos observaba, le diré satisfecho: al menos lo intenté.

En cualquier parte del universo, podrían desarrollarse civilizaciones, pero a mayor desarrollo tecnológico, el desafío fundamental que tendrían sería alcanzar mayor desarrollo de conciencia. De no lograrlo, podrían destruirse unos a otros, dando paso a otras civilizaciones futuras.

Si no cambiamos nuestra manera de pensar, el hombre será quien destruya al hombre. El momento de despertar no es mañana. Es ahora.

Referencias:

Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación. (2021). Reimaginar juntos nuestros futuros: Un nuevo contrato social para la educación. UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/

Kuhn, T. S. (2013). La estructura de las revoluciones científicas (C. Solís Santos, Trad.). Fondo de Cultura Económica.

Meadows, D. H. (2022). Pensar en sistemas: Un manual de iniciación (J. Blasco, Trad.). Capitán Swing.

Morin, E. (1994). Introducción al pensamiento complejo (M. Pakman, Ed.). Gedisa.

Luis Ortiz Hadad

Médico

El Dr. Luis Ortiz Hadad, nació en Santo Domingo, República Dominicana, el 17 de septiembre del 1958. Graduado de Doctor en Medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en el 1983. Realizó estudios de Filosofía y Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, España (1984-1986). Se especializó como Cirujano General en el Hospital Central de las FFAA-Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en (1988-1992). Haciendo la subespecialidad en Cirugía Colorrectal en Marsella, Francia (2000-2001). Es Psicólogo Clínico egresado con los máximos honores de la Universidad de la Tercera Edad (2022). Ha sido profesor de Anatomía y Cirugía por más de 20 años en la Universidad Iberoamericana (UNIBE). Es miembro del Comité Editor de la Revista Archivos Médicos Dominicanos (AMED). Presidente de la Sociedad Dominicana de Coloproctología (2011-2013), Presidente de la Academia Dominicana de la Medicina (2016-2018) y Presidente de la Sociedad Dominicana de Médicos Escritores (2023-2025). Es miembro del Colegio Médico Dominicano, del Colegio Dominicano de Cirujanos, de la Sociedad Dominicana de Coloproctología, Asociación Latinoamericana de Coloproctología, Academia Dominicana de Medicina, del Colegio Dominicano de Psicólogos (CODOPSI) y de la Sociedad Dominicana de Médicos Escritores. Presta sus servicios como Cirujano Coloproctólogo y Coordinador del Internado de Cirugía de la Universidad Iberoamericana (UNIBE) en el Centro de Diagnóstico Medicina Avanzada y Telemedicina (CEDIMAT), donde también desarrolla desde el 2022 un programa de Meditación Terapéutica Racional Emotiva. Es escritor de artículos semanales en el periódico acento desde el 2020 y es autor de los libros: Cincuenta Reflexiones. Breve guía para el Homo sapiens y Piensa bien, Vive mejor: Una terapia racional emotiva social. Es reconocido por sus actividades a favor de un mayor desarrollo humano como estrategia prioritaria para el mundo de hoy y enseñanzas de autoayuda basadas en las neurociencias.

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