Uno de los grandes peligros de estos tiempos es la acentuada tendencia a igualar todo y a todo el mundo, como si se tratara de franquicias de comida rápida y helados. Necio y anormal es quien osa desencajar con el objetivo de lograr la obediencia colectiva aun sea perniciosa.
Bloquear el pensamiento crítico, desnaturalizar la cultura y la identidad y sustraer el sentido de pertenencia de las comunidades es condición imprescindible para manejar a la gente como rebaño.
Los pueblos han caído en esa trampa, unos más que otros. Y Pedernales no ha sido excepción. Pero no siempre fue así. Tuvo su época de activismo social y actitudes contestatarias durante los años 70 y 80.
En cada rincón del país, ahora, es lo mismo: resistencia al orden, al respeto a los valores fundantes y al esfuerzo colectivo, mientras se normaliza el mal en expresiones como: desenfreno, violación a las normas de convivencia, farandulería, engaño, deslealtad, hipocresía, búsqueda de dinero sin importar origen, narco, consumo de drogas, exhibicionismo, ostentación, prostitución generalizada en todas las clases sociales.
La provincia Pedernales, en el extremo suroeste del territorio dominicano, 307 kilómetros distante del Distrito Nacional, debería zafarse de esa onda tenebrosa, para volver a los orígenes que le hicieron diferente y atractiva. Se le hace tarde, muy tarde.
Graves amenazas arropan a la comarca: desde ataques al medioambiente con talas indiscriminadas de bosques, incendios, eliminación de manglares y otras plantas nativas (Hace décadas no se siembra un mangle ni por cumplido) y, como consecuencia, extinción de nuestros cangrejos famosos y otras especies vitales, hasta los aprestos de explotación de tierras raras en la nariz del Parque Nacional Sierra de Bahoruco.
Graves amenazas, como el incremento de la influencia del tráfico de narcóticos y consumo, negocios turbios, inmigración de malhechores, nacionales y extranjeros, que buscan una guarida para la impunidad o un nicho para sus fechorías donde reina la indiferencia.
Sobre ese tétrico contexto toma forma el destino turístico en construcción con alianza público-privada, que -de acuerdo al Gobierno- será sostenible, con protección total al medioambiente y participación comunitaria en pos del desarrollo integral.
Las señales anticipan, sin embargo, un final infeliz. Y urge revertirlas si buscamos el éxito duradero basado en ser, como antes, referentes de dignidad, hospitalidad, solidaridad, honradez, orden, respeto al otro, sobre todo a adultos mayores y niños, trabajo, orgullo por la identidad, la cultura y las familias fundadoras, lugar tranquilo, limpio, gente respetuosa de sus manglares y sus Olivares.
Uno de los antídotos para contener desde ahora la plaga es la misma gente convertida en guardiana insobornable, apoderada. En un gran ejército de la dignidad que se convierta en muralla contra el caos en camino.
Debemos comenzar. Vida y fuerza sobran. Solo hay que romper las cadenas de la trampa que ha anestesiado la mente colectiva.
Satisface que, en esa perspectiva, el diputado Rafelín Pérez, ahora del oficialista Partido Revolucionario Moderno, haya acogido en parte nuestra permanente propuesta de reconocimiento a las familias fundadoras del pueblo mediante la construcción del Paseo de los Fundadores. Ha dicho que un proyecto de resolución en esa línea está en la Comisión de Cultura de la Cámara.
Le tomamos la palabra e invitamos a que hagan lo mismo los demás dolientes reales de Pedernales, siempre que la idea no se quede en resolución o en discurso político de ocasión.
El dónde hacerlo y cómo hacerlo debería ser el resultado de conversaciones y asesoría de personas éticas y autorizadas para la selección de los homenajeados, sin adulonería, ni amiguismo, ni politiquería.
Se debe garantizar un diseño arquitectónico orientado a lograr atractivo histórico-cultural de primer nivel, memorable, referente para provincianos, visitantes y turistas. Sería un motivo concreto para que el turista vaya al pueblo.
Presidencia, Ministerio de Turismo y el mismo Grupo Puntacana, como socio estratégico del proyecto turístico Cabo Rojo, deberían asumir esta obra.
Nuestra propuesta repetida hasta el hartazgo debería ser también asumida por el legislador. Además del Paseo, incluye la designación como Carretera de los Fundadores, la vía que conectará Puerto Escondido de Duvergé con Aceitillar-Las Mercedes-Cabo Rojo.
Después de nuestro eterno reclamar, el Gobierno ha anunciado la licitación para su construcción y dice que comenzará en 2027. Por allí y desde Oviedo bajaron y subieron los nuestros, con parada técnica en el rancho de Bucampolo o Las Mercedes
En la misma dirección debería actuar la alcaldía con los pilares del Pedernales original, cuyos nombres apenas se ven borrosos en el cementerio descuidado: primer síndico, primer senador, primeros comerciantes, emprendedoras pioneras. Pablo Rafael Casimiro Castro, Ángel Jeremías Pérez, Tatá Calú, La Pupa y Maximiliano, entre otros valientes que se ganaron el derecho a ser eternizados, incluidos indígenas como Enriquillo y los dirigentes del cacicazgo Jaragua donde existe hoy nuestro pueblo: Bohechío o Xaragua y su hermana Anacaona.
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