Este 21 de mayo de 2026, José Ignacio Paliza, ministro de la presidencia, presidente del oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM), y Sigmund Freund, ministro de Administración Pública (MAP), director ejecutivo del Fideicomiso pro Pedernales y delegado perremeista ante la Junta Central Electoral, han llegado en helicóptero a la provincia Pedernales para supervisar los avances en las obras del proyecto de desarrollo turístico.

En el paraje Tres Charcos, Oviedo, hicieron un descenso en el área donde la española Acciona construye el aeropuerto internacional; luego visitaron Cabo Rojo para ver los avances en los hoteles, vías de acceso y demás, y en la playa Pedernales miraron el nivel de ejecución del frente marino.

Después, se reunieron en el salón de actos de la gobernación (segundo piso) con autoridades y cerca de un centenar de empleados públicos y dirigentes del oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM), y escucharon sus quejas.

Durante su periplo de ahora, el influyente Paliza ha destacado que las iniciativas gubernamentales aportarán muchos empleos y ha puntualizado que el frente marino, en el litoral de la playa Pedernales, representaría un gran complemento para el turismo. Ha reconocido retrasos en la construcción de la carretera Oviedo-Pedernales, y ha dicho que conversará con el contratista, sin referirse a plazo de finalización.

La sesión ha ocurrido cuando aún no se aplaca el conato de rebelión de dirigentes y militantes tras el rumor de que la dirección partidaria buscaba extenderse el período pese a la prohibición establecida en el estatuto. Al final, Paliza prometió que volverá para dar seguimiento a las obras en curso… y para hablar de tierras raras. “Se rompió la taza y cada uno para su casa”.

En cada escenario, nadie reparó en que la llegada de los enviados ha ocurrido cuatro años después del acto presidido por el presidente Luis Abinader para la primera palada en Cabo Rojo, simbolizando el comienzo de las obras. El 26 de mayo de 2022, el mandatario anunció obras por RD$7,000 millones (hoteles, terminal turística, sistema de alcantarillado pluvial y sanitario con planta de tratamiento), algunas de ellas con fecha de finalización en 18 meses.

En la ocasión, en anotación marginal al discurso, dijo que, en 2024, espera hospedarse con su familia en el primer hotel. Arrancó aplausos y carcajadas.

En 2021 había sido iniciada la reconstrucción y ampliación del tramo Enriquillo-Pedernales (74 km) por la contratada empresa Andalar Internacional, con el compromiso de terminarlo a más tardar en 2024. Prometieron una joya, ancha y sin 74 curvas. Hoy, sigue a pasito lento y nadie informa sobre la terminación.

El tramo Barahona-Enriquillo (49 km), con el indignante tramo el “El Derrumbao” incluido, va para las dos décadas de parche en parche. Tapan un hoyo y se abre otro. Un monumento a la chapucería.

Sufrir el recorrido completo, desde Barahona, no montado en una especie de “bestia” con todos los poderes, sino en vehículo normal, tal vez sea la única vía para que influyentes funcionarios tomen conciencia sobre el desastre y la necesidad urgente de una autovía hacia esta comarca del extremo suroeste. Quizás les lacere el alma el dolor de los sureños y se pase del discurso a lo concreto.

Pedernales carece de una carretera segura que le comunique con las otras provincias. La alternativa, a partir de la panorámica de la bauxita, desde Aceitillar, en Sierra de Baoruco, para conectar con Puerto Escondido, Duvergé (50 kilómetros), prometida una y mil veces, sigue en modo discurso. Hace un año atribuyeron el retraso al proceso de diseño, pero que ya arrancarían. Pedernales es una provincia fronteriza con Haití, estratégica para la seguridad nacional. La vía a través del Parque Nacional Sierra de Baoruco, además de histórica, sería un plus para el turismo.

Como político “desde chiquitico”, sabichoso, Paliza admitió lo obvio, porque -como dicen por el Cibao- “lo mucho hasta Dios lo ve”. Aceptó que el proceso constructivo de la carretera, entre Oviedo y Pedernales, está atrasado y que se encargará de darle seguimiento con el contratista. Mucho hizo, pues no estaba allí para protestar por las promesas gubernamentales incumplidas.

Como nadie le preguntó en aquel escenario dulzón, no citó la deuda social gubernamental pendiente con los municipios. Cabo Rojo, con hoteles resort, terminal de cruceros y otras amenidades, es “harina de otro costal”. Habrá que pagar caro para disfrutar durante algún fin de semana las facilidades de aquella ciudad de lujo, a poco más de 20 kilómetros al sureste de la capital de la provincia.

En Pedernales y Oviedo no hay proyectos habitacionales en ejecución, pese al grave déficit de viviendas y la arrabalización creciente; ni sistemas de recolección, disposición y tratamiento de los desechos sólidos; ni alcantarillado pluvial y sanitario con planta de tratamiento; ni estadios de béisbol remozados para grandes y pequeñas; ni academia de música digna, ni centro cultural, ni edificio para oficinas públicas para sustituir el que ya se desgrana por minuto; ni carretera que resista la demanda actual; ni agroindustria para procesar los productos de las lomas y Los Olivares…

En el municipio solo avanza la construcción del frente marino, una obra fundamental que el autor de este texto había reclamado en solitario durante años, a contracorriente de la indiferencia social que siembra la ignorancia.

Pero esta obra, que avivará económicamente al pueblo y servirá para el esparcimiento, ha sido empañada por conflictos con propietarios legítimos y ocupantes de terrenos marinos consignados en el diseño arquitectónico.

Conflictos evitables con un gerenciamiento comunicacional profesional desde la provincia y una sostenida conversación comunitaria, no simulación, que el Gobierno -no funcionario particular- ha optado por menospreciar porque, en general, se enmarca en un paradigma de comunicación obsoleto y estéril basado en el pago de apologías mediáticas en la capital y desparrame de cheleo local en el entendido de que esos discursos serían acatados, acríticamente, por las audiencias en los pueblos.

Sobre el proyecto de desarrollo turístico en Pedernales, el Gobierno ha asegurado que es singular en tanto ha partido de cero con la guía de un plan maestro con bandera de turismo sostenible.

Bajo esos parámetros, el primer paso debió ser la creación de una oficina local especializada, lejos de politiquería, para gestionar la comunicación y la relación con la comunidad, aminorar la conflictividad social y empoderar a la gente en cuanto a los desafíos que impone un turismo diferente. La participación comunitaria real es vital si se quiere salir a buen camino con el proceso.

Cualquier otra cosa contraviene los principios básicos del turismo sostenible. Cualquier otra cosa sería muy costosa y solo generaría una burbuja que se esfumaría como relámpago; eso sí, ocultando los vicios que luego harían invivible nuestras comunidades. Pero parece que esa ruta resulta más excitante para funcionarios amantes del inmediatismo. No lo han querido entender. El poder nubla la razón.

Tony Pérez

Periodista

Periodista y locutor, catedrático de comunicación. Fue director y locutor de Radio Mil Informando y de Noticiario Popular.

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