Y le pregunté al sol,
por qué dejó su encanto entre montañas,
aurora boreal de cielo y siluetas encantadas,
cruces de mares y riachuelos nocturnos.
Tú corazón clama la belleza,
desafiando la naturaleza,
amenazando con ganarle la carrera.
Ahora que te redescubro,
ahora que tú alma camina libertaria,
por el follaje de cielos y cataratas de ríos debordados,
ahora que miró, ahora que te sueño,
veo la dimensión de tú belleza,
entre el arcoíris de mar,
entre arcoíris de sueños.
Te veo danzando entre las hojas,
recogiendo con tú índice la caída de las flores,
y bailando te hace gigante,
disfruta la belleza,
amando los colores de la vida,
aquellos que destellan los dioses para vestir primavera.
Porque sólo en la eternidad del amor,
ancla tú mirada en la distancia,
allá de nuevos entre los colores de la vida.
Se levante el canto más profundo,
que es el canto de tú alma,
del corazón prístino,
donde todos amaremos hasta la llegada del sol,
allí se construye la magia,
tú amorosa existencia,
camina niña mágica,
que el sol todavía nos debe una ancestral respuesta.
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