Somos mamíferos, nuestra forma es similar a los primates, algunas aves imitan nuestra voz, en fin, tenemos muchas similitudes con algunas especies de animales, pero una de las facultades que más nos diferencia como humanos es nuestra capacidad de reflexionar. Vale la pena analizar por qué esa actividad nos hace verdaderamente humanos.
El término reflexionar proviene del latín: reflectere, que quiere decir algo así como doblar hacia atrás o de nuevo. El espejo refleja o devuelve tu imagen. Nuestra capacidad de pensar se fundamenta en esa posibilidad de reconstruir o reflejar la realidad de manera mental.
No necesitas vivir todas las experiencias para aprender de ellas; reflexionar te permite anticipar la realidad. De tal forma que puedes conocer el peligro de lanzarte a un precipicio, aunque nunca lo hayas hecho.
Llamamos metacognición a la capacidad de pensar que pensamos, pudiendo regular de manera consciente nuestros procesos mentales. Es imprescindible si prefieres dirigir tu vida desde tu inteligencia en lugar de desde tus emociones. Todos podemos equivocarnos, pero si no reflexionamos, somos capaces de cometer muchas veces el mismo error. Reaccionar es automático, reflexionar requiere utilizar mejor tus capacidades.
La reflexión es una de nuestras capacidades más poderosas y el autoengaño es su peor enemigo. Por ejemplo, al emprender un negocio o desarrollar una empresa, si solo te fijas en los aspectos positivos, las fortalezas, oportunidades o los beneficios que crees que lograrás, ignorando los obstáculos, debilidades o posibles inconvenientes, lo normal es que fracases. Si crees no tener suerte en los negocios: necesitas reflexionar.
Quien intenta engañarse a sí mismo, le desagrada que le señalen los posibles aspectos negativos del camino que desea emprender, y si fracasa al insistir en seguir adelante pese a las advertencias, prefiere ignorar que fue advertido.
En el mundo empresarial las emociones podrían ser malas consejeras. Cuando hayas cometido algún error importante, procura analizar quiénes, cercanos a ti, te advirtieron y no los escuchaste. Tómalo en cuenta para el futuro.
Si solamente aceptas a quienes piensan como tú, el tener amigos no te ayuda mucho al tomar decisiones. Un presidente que solo se rodea de aduladores no puede conocer su nación y solo escucha lo que quiere escuchar, sin tener la capacidad de comprender las verdaderas necesidades de su población.
Deseamos estar bien y en casi cualquier situación, hay opciones o actitudes para estar al menos un poco mejor, pero sin reflexionar, muy difícilmente podrías tener calidad de vida.
Se podrían tener conductas inapropiadas debido a emociones descontroladas, pero es importante recordar que las consecuencias de nuestras acciones suelen durar más que las emociones que las provocaron. Unos minutos de lujuria pueden conllevar vínculos familiares que te seguirán toda tu vida, o un instante de ira podría terminar una larga amistad en un instante. Hay animales que no pueden planificar, pero tú sí.
Reflexionar es fundamental para la regulación emocional, toma de decisiones, aprendizaje, desarrollo personal y relaciones sociales sanas.
Las zonas cerebrales principales para la reflexión son: corteza prefrontal, hipocampo, amígdala cerebral, corteza cingulada y la red neuronal por defecto, permitiéndonos funciones como: planificar, pensamiento abstracto, resolver problemas, manejo emocional, memoria, creatividad, establecer prioridades y corregir el rumbo.
Haber nacido con el cerebro que tenemos es el máximo privilegio de nuestra especie, pero cuando prefieres no reflexionar lo estás tirando a la basura.
Además de la actividad mental, hablamos de un proceso neurológico que permite nuestro desarrollo. No tenemos un recurso de mayor valor para abrirnos paso en la vida, pero a veces preferimos no utilizarlo.
Tal vez te preguntes si existen medios para perfeccionar tu capacidad de reflexión, y sí los hay. Algunos ejemplos: los silencios (no temas aburrirte), escribir lo que pienses, lectura de calidad, conversaciones profundas y la meditación.
Cultivar la meditación en la vida diaria contribuye al desarrollo cerebral, lo que se ha establecido mediante estudios que han mostrado el desarrollo progresivo en las estructuras cerebrales relacionadas con nuestra capacidad de reflexionar.
Además de escuchar innumerables testimonios sobre el valor de la meditación, meditar por unos meses es suficiente para descubrirlo por sí mismo y sin riesgos aparentes.
Tenemos algunos obstáculos para la reflexión que conviene conocer porque realmente pueden embrutecernos: ruido constante, sobreestimulación digital, exceso de información, vida acelerada, distracciones excesivas y consumo de algunos tipos de sustancias.
Es impresionante la cantidad de información que recibimos, pero tenemos una tendencia a actuar de forma mecánica o pasiva, dejándonos «llevar por la ola».
Al igual que un GPS, reflexionar nos permite reconocer nuestro paso por la vida, ya sea en presente, pasado o futuro, y cuando no lo hacemos podemos sentirnos perdidos.
Reflexionar requiere esfuerzo de nuestra parte, pero no hacerlo podría incluso costarnos la vida.
Referencias: Marcus E. Raichle et al. (2001). A default mode of brain function. Proceedings of the National Academy of Sciences, 98(2), 676–682. Sara W. Lazar et al. (2005). Meditation experience is associated with increased cortical thickness. NeuroReport, 16(17), 1893–1897.
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