Este título lo escribí con léxico poco común. También es poco común el comportamiento íntegro como ciudadano y epónimo director periodístico de Bienvenido Álvarez Vega. Retrotrayéndome al pasado expreso que me enteré de la existencia de Álvarez Vega leyendo un informe escrito por él acerca de la participación de sectores económicamente poderosos en los medios de comunicación. Con toda certeza puede afirmarse que los temas noticiosos más difundidos en las últimas semanas han sido referentes a la renuncia de él como director del periódico HOY. En todos los casos aludidos se resaltan las virtudes humanas y periodísticas de Álvarez Vega, también quiero exponer mis propias opiniones las cuales reseño a renglón seguido: se ha difundido el hecho de que Bienvenido se inició en el periodismo laborando en el periódico El Nacional, pasando luego a subdirector de HOY, previo a convertirse en director.
Coincidencialmente en esa época yo era funcionario del Consorcio Bancomercio, que había decidido crear un nuevo periódico, que se llamaría El Siglo, pretendiendo convertirse en el más innovador de aquel entonces, y, para lograr ese propósito se decidió elegir para dirigirlo a un profesional honesto y capaz. Así, después de evaluar todos los potenciales recursos humanos disponibles en el país que cumplieran con esos requisitos técnicos y morales se decidió que el director del nuevo periódico fuese Bienvenido Álvarez Vega.
Resalto que durante la fase de conversaciones previas a la formalización de su contratación Bienvenido expresó con la franqueza y firmeza que lo caracterizan, que para aceptar ser director habría que respetarle las siguientes condiciones básicas e irrenunciables: la primera era que el contenido y línea informativa de El Siglo corresponderían exclusivamente a él, de manera independiente, sin ninguna participación o interferencia por parte de los accionistas. Además, que el periódico, tal como él había logrado en HOY, estableciera relaciones contractuales con una prestigiosa encuestadora para realizar y publicar periódicamente resultados de un estudio de opinión independiente para orientar la opinión pública, sin prejuicios ni intereses particulares, la actitud ciudadana ante temas relevantes con trascendencia ante el presente y futuro de la nación. Ese requisito fue aprobado incondicional y automáticamente. Con tal fin se creó un comité del cual formé parte para seleccionar la encuestadora que se encargaría de esa tarea, inicialmente se hizo contacto con la prestigiosa Penn and Schoen, que había laborado eficazmente en EE. UU. en la triunfadora campaña de Bill Clinton, y aquí, con la representación de Bernardo Vega, laboró en la triunfadora campaña de Jorge Blanco, factores estos que le impartían legítima credibilidad para realizar la tarea que se le pudiera encomendar por parte de El Siglo.
Todo avanzaba perfectamente hasta que se indicó a la encuestadora que, para trabajar para el Siglo, debía firmar un acuerdo de exclusividad, sin poder trabajar simultáneamente para políticos u otros medios de comunicación. La exclusividad procuraba fortalecer credibilidad de los resultados de las encuestas. Sin embargo, Mark Penn declaró, con sinceridad y franqueza, que su empresa no podía aceptar la cláusula de exclusividad, puesto que su encuestadora tenía como norma irrenunciable no aceptar trabajos que implicaran exclusividad para trabajar con un cliente específico.
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Ante ese obstáculo, que parecía insalvable, hice contacto con Alvin Mayne, representante regional de la encuestadora Gallup que, al aceptar la exclusividad, le fue asignado el acuerdo con El Siglo. Además, influí para que el trabajo de campo, como contrapartida local de Gallup, fuera realizado por la empresa del reconocido sociólogo y académico dominicano Rafael Acevedo Pérez.
Bienvenido Álvarez desarrolló una excelente labor dirigiendo El Siglo hasta que detectó que un accionista del periódico había modificado el contenido de un reporte que él, como director, había aprobado personalmente. Frente a esa violación de la independencia comunicacional del periódico, sentando un inigualable precedente ético, Bienvenido renunció irrevocablemente.
Ahora, sobre su reciente renuncia como director de HOY, barrunto, sanamente, que ella podría estar vinculada a la conversión de El Nacional en medio digital, siendo parte de un proceso mundial que convierte medios impresos en digitales. Así, percibo que, siendo Bienvenido perenne y fiel militante del periodismo impreso, estaría procurando que esa probable transformación no ocurriese estando él dirigiendo HOY, medio impreso.
Entiendo, celebro y asumo su decisión de retirarse, por ahora, confiando que no será permanente.
¡Nos seguimos viendo, Amigo Bienvenido!
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Eulogio Santaella
Ingeniero
Ingeniero. Fue administrador del Consejo Estatal del Azúcar y embajador en Washington. Profesor universitario. Empresario.
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