La sociedad dominicana se encuentra en una encrucijada histórica. Tras décadas de alternancia política entre partidos que terminaron compartiendo el mismo ADN pragmático, neoliberal y clientelar, el modelo actual se agota en la tecnocracia y el endeudamiento. Los gobiernos de las últimas décadas se han convertido en simples ingenieros de obras y administradores de presupuestos que rinden informes contables, pero que han dejado de hablarle al alma y a la conciencia del pueblo. Se asume erróneamente que el progreso se mide en cemento y asfalto, ignorando que las estructuras sociales y humanas de la nación se encuentran en un estado de colapso profundo.

1. La radiografía del colapso: los liderazgos de la vergüenza

Para desarmar la retórica gubernamental, basta mirar los indicadores internacionales donde la República Dominicana verdaderamente lidera. Detrás del maquillaje estadístico de la "estabilidad económica", la falta de educación y el bajo nivel cultural nos han arrastrado a liderar los renglones más dolorosos del desarrollo humano.

Emergencia educativa y académica

Ocupamos de manera crónica los últimos lugares en las pruebas internacionales de educación (como PISA). Tenemos un sistema escolar con recursos (el 4 %), pero sin norte, que produce analfabetos funcionales incapaces de articular un pensamiento crítico.

Tragedia vial y convivencia

Somos uno de los líderes mundiales en muertes por accidentes de tránsito. Esto no es solo un problema de carreteras; es el reflejo de una profunda deficiencia cultural, la falta de régimen de consecuencias y el desprecio por la vida del otro en el espacio público.

Violencia de género y descomposición familiar

Lideramos las tasas de feminicidios en la región y la violencia contra la mujer. A esto se suma el drama del embarazo en niñas y adolescentes, que perpetúa el círculo de la pobreza y la falta de oportunidades.

Exportación de la miseria

El país se ha convertido en un líder global en el envío de trabajadoras sexuales a más de 60 países, una dolorosa consecuencia de la falta de movilidad social y la falta de empleos dignos para las mujeres de los estratos más vulnerables.

La economía de la ilusión

Somos líderes en bancas de apuestas, las cuales inundan cada esquina de nuestros barrios y campos. El Estado ha permitido que el juego de azar sustituya la cultura del trabajo y del mérito, vendiendo falsas esperanzas de redención económica a una población empobrecida.

El negocio de la inmigración ilegal

Enfrentamos una inmigración ilegal descontrolada que camina directo hacia la ingobernabilidad. Lejos de ser un problema sin solución, este flujo es sostenido y administrado por mafias militares, políticas y empresariales que se sirven del desorden para conseguir mano de obra sobreexplotada, destruyendo el mercado laboral de la clase trabajadora dominicana y creando un caos social en los servicios públicos.

Todo este panorama se sostiene sobre un liderazgo nacional que es líder indiscutible en corrupción institucional, donde el gasto público se desvía para el enriquecimiento ilícito o el mantenimiento de un gigantismo clientelar.

2. El planteamiento: el giro hacia la izquierda progresista y democrática

Ante la ausencia absoluta de un plan de nación por parte de la tecnocracia gobernante, que solo sabe improvisar y tomar dinero prestado comprometiendo el futuro, este manifiesto plantea una ruptura definitiva.

Ya es tiempo de que la sociedad dominicana ensaye otro modelo de gobierno centrado en lo social.

No estamos hablando de autoritarismos ni de copiar dogmas obsoletos, sino de instaurar una izquierda democrática y progresista de corte boschista que opere bajo dos ejes fundamentales:

1. Sabia repartición de los beneficios

El crecimiento económico del país debe dejar de acumularse en unas pocas manos y en los bolsillos de los funcionarios de turno. El Estado debe garantizar salud universal de calidad, salarios dignos, vivienda y seguridad social real para la clase trabajadora.

2. Cumplimiento de las responsabilidades

Una democracia fuerte exige un régimen de consecuencias implacable. La ley debe aplicarse con la misma fuerza al "tutumpote" corrupto, al militar mafioso que comercia con la frontera y al ciudadano que violenta la convivencia pública.

Solo desde este equilibrio entre derechos garantizados y deberes estrictos, esta patria comenzará a saldar sus deudas históricas y a producir su propia liberación, resguardando su soberanía sin permitir injerencias extranjeras que pretendan pautar nuestro destino.

3. El prerrequisito absoluto: crear ciudadanía

Ninguno de estos cambios estructurales será posible si no entendemos que el primer paso es la creación consciente y participativa de la ciudadanía. Un pueblo con bajo nivel cultural y asediado por las bancas de apuestas es el caldo de cultivo perfecto para que los mismos de siempre compren las elecciones con un pica-pollo o una tarjeta de subsidio.

Hacia dónde remar: El gasto público debe dejar de ser un saco roto de asfalto y botines políticos para concentrarse en una inversión masiva en educación cívica y cultura.

Aprovechar la fe popular: Como señalamos antes, la profunda fe católica de nuestro pueblo y las posturas progresistas actuales del Vaticano contra el colonialismo económico abren las puertas para que este mensaje de dignidad humana penetre en el tejido social, fuera de los partidos tradicionales que ya están desacreditados.

Primero la ciudadanía, luego el Estado: Debemos sembrar la semilla de la conciencia en los clubes, las asociaciones de productores, las iglesias de comunidad y las escuelas. Cuando tengamos una masa crítica de ciudadanos que entiendan que exigir salud, educación y orden no es un favor del gobierno, sino un derecho sagrado, la cuña habrá entrado por completo y el viejo tablón de la corrupción y el descuido social se romperá para siempre.

Ricardo Toribio

Artista visual y poeta

Ricardo Arsenio Toribio, Santiago de los Caballeros (1965). Creador dominicano. Pintor, músico, artesano y aprendiz de poeta. Tiene 42 años de experiencia creativa. En el (1991) tuvo su primera individual “Carnaval”en el Dominico Americano". En (1996) obtuvo el primer premio de pintura en la bienal Eduardo León Jimenez. En (1998) exhibe la individual “Paisaje de los dioses secretos” en el Museo de Arte Moderno, Santo Domingo. Ese mismo año se muda a San José de las Matas para trabajar en un proyecto artesanal de sillas y mecedoras. En el 1999 crea el grupo cultural “La Parcelita” junto con sus hijos y los hijos de los artesanos. Desde entonces vive en La Sierra trabajando con la comunidad, escribiendo textos que se cantan en la escuela y pintando la realidad que lo rodea. Sus pinturas son un auténtico referente del realismo mágico latinoamericano

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