La administración del presidente Donald Trump recién acaba de anotarse dos triunfos en la Cámara de Representantes (diputados) del Congreso de los Estados Unidos.
La aprobación de la Ley de Salvaguarda de la Elegibilidad de los Votantes Estadounidenses: (Save America Act., por sus siglas en ingles), y una resolución que condena el sistema socialista radical en los EE.UU.
Solo falta que la pieza legislativa Save America Act reciba el visto bueno en el Senado.
Para lograrlo, Trump y su Partido Republicano tendrán que conseguir una votación mayoritaria de 60 votos para romper el bloqueo que mantienen los demócratas en este importante hemiciclo legislativo en el Congreso.
De ser aprobada en el Senado, las reglas electorales cambiaríandrásticamente para garantizar una mayor pulcritud del proceso eleccionario con verdadera transparencia, libertad y seguridad.
¿A quién beneficia? Favorece tanto al Partido Republicano como al Partido Demócrata u cualquier otra organización legalmente establecida.
Para poder registrarse y votar en las elecciones federales, la nueva ley obligaría a los votantes estadounidenses presentar ante las autoridades de cualquier centro de votación un pasaporte vigente o un acta de nacimiento de los EE.UU, un certificado de naturalización, una tarjeta de identificación como militar si es miembro del ejército de los EE.UU. o un documento de identificación con foto con los estándares de Real ID.
La agenda de Donald Trump ha sido clara sobre esta narrativa desde que llegó a la Casa Blanca, “prevenir el fraude electoral y restaurar la confianza pública en el sistema de votación”.
Sin embargo, el liderazgo del Partido Demócrata se opone radicalmente a esta ley porque supuestamente privaría del derecho al voto a millones de ciudadanos elegibles y la acusan de ser antidemocrática.
Este criterio demócrata está reforzado por la organización Brennan Center for Justice, quien asegura que el 9% de los estadounidenses (cerca de 21 millones de personas) no tienen acceso rápido a un acta de nacimiento o pasaporte.
Indican que las personas de bajos ingresos podrían ser afectadas al no tener recursos económicos para cubrir los costos de esos documentos, y que las mujeres que cambiaron de apellido al contraer matrimonio no puedan votar a tiempo.
La pieza legislativa ya está en el Senado. Y para su defensaestán enfrentadas dos figuras públicas de mucho poder político y económico.
El Senador Chuck Schumer (D-NY), líder de la minoría se opone y asegura que esa ley llegará muerta a su hemiciclo.
Elon Musk, el multillonario hombre fuerte del Partido Republicano la apoya y dice que la Save America Act “no va a morir en silencio” y asegura que será aprobada próximamente con más de 60 votos en el Senado.
En la actualidad, en todos los EE.UU se requiere la presentación de un documento de identificación con foto (ID) para entrar a un edificio gubernamental federal, realizar actividades bancarias,financieras, actos notariales, viajes aéreos, canjear un cheque oregistrar un acta de matrimonio, registrarse en un hotel y rentar un auto, entre otros.
¿Por qué se oponen entonces a que se exija lo mismo para votar en unas elecciones federales?
Los senadores demócratas deben explicarle con responsabilidad a los líderes de su partido que “lo que es igual no es ventaja” tal y como reza el viejo refrán popular, por lo que votar con identificación (ID) más que dañar fortalece el sistema.
Se están enterrando solitos
Los demócratas acaban de abrir un hoyo en la tierra de siete pies de profundidad y se están acomodando como pueda dentro del mismo.
En una resolución no vinculante en la Cámara de Representantes, los demócratas se negaron a condenar el sistema socialista radical “en todas sus formas” en los EE.UU.
La pregunta en este hemiciclo fue simple y directa. ¿Condenanel socialismo radical en los Estados Unidos sí o no?
192 congresistas demócratas dijeron NO. Contrario a ellos, 220 congresistas republicanos dijeron SI.
Ocho congresistas demócratas se aliaron a los republicanos en esta votación. Otros dos se abstuvieron.
Esta resolución la recibieron los votantes estadounidenses a nivel nacional, y podrá ser un factor muy negativo para los intereses políticos de los demócratas que aspiran seguir controlando el poder legislativo a partir del próximo 3 de noviembre y de tratar de ganar las elecciones presidenciales en 2028.
Definitivamente, los líderes políticos que controlan el Partido Demócrata llevan esa organización por mal camino, cediendo cargos electivos a los Socialistas Demócratas de América, una facción izquierdista que aboga por la implementación de la religión islámica y la Sharía en los EE.UU.
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