La política puertorriqueña ha visto muchos episodios arrojados,
algunos épicos otros inolvidables. Desde candidatos montando a caballo
hasta haciendo campaña en “four tracks”, sin olvidar las“tumba cocos o
tumba pavas”. Quien sabe si nos falta ver algún candidato participando
o haciendo campaña en actividades junto a los nuevo “teriantropos” que
por muchos se andan viendo en Europa y países latinoamericanos.
Los “teriantropos” son personas que gustan identificarse espiritual o
psicológicamente como animales, congregándose para exhibir
comportamientos sociales e instintos animales en su identidad. Ello
sin creer físicamente en transformarse del todo.
Este fenómeno moderno, con raíces en la subcultura de internet y la mitología se
distingue de la "teriantropía clínica" psiquiátrica.
Ya anduvo viral en las redes la celebración del primer encuentro de
“teriantropos” en Puerto Rico, celebrado recién en el Parque de los
Próceres, Mayagüez.
Esta vinculación entre nuestros políticos y los “teriantropos" ha
surgido principalmente como un tema de debate en redes sociales y
medios satíricos. Estos reflejan tendencias virales más que una
conexión política real o estructurada.
Incluso se han desarrollado en redes sociales preguntas al respecto de
la aceptación de ellos dentro de partidos políticos tradicionales como
el gubernamental anexionista Partido Nuevo Progresista PNP. Incluso,
algunos de ellos como candidatos por aquello de atraer el voto de
grupos "teriantrópicos" si continúa expandiéndose.
Normal ya es ver promesas políticas para algunos grupos que
comenzaron como marginales pero que en momentos inundan carreteras.
Otras intentando vincular el poder para beneficio personal, como el
enjundioso tema de Parguera,
La presencia de “therians” en Puerto Rico, ha generado comentarios y
memes que los vinculan de forma humorística o crítica a figuras
públicas. Y es lógico que las discusiones muestran una división entre
quienes ven la tendencia como una subcultura juvenil moderna o como
un problema de conducta o una moda pasajera.
Parecería que la conexión, por tanto, podría ser una forma de
interacción cultural y de entretenimiento en las redes, no una
relación política formal.
Muchos de estos teriantropos se identifican con un animal específico,
lobo, gato, zorro, perro, entre otros. Este movimiento moderno se
originó en internet durante los años 90 y dentro de comunidades
digitales que exploran esta conexión.
Históricamente, el término proviene del griego therion “animal
salvaje" y anthropos "ser humano" y se refiere a la mezcla
humano-animal en leyendas, como el hombre lobo, el minotauro o
deidades egipcias.
Pero a diferencia del therian moderno, en la teriantropía clínica es
un fenómeno psiquiátrico raro caracterizado por la creencia delirante
de haberse transformado en animal.
Los teriantropos modernos son plenamente conscientes de que sus
cuerpos son biológicamente humano, pero sienten una distrofia de
especie o una conexión animal super profunda, que espero sea por
instantes.
Y es entonces cuando me asalta la idea de ya tener un que otro de
ellos, aún cuando sin máscara, rugiendo, maullando o ladrando por las
inmediaciones del Senado o Cámara o en alguna que otra agencia de
gobierno. Y claro, hace poco ya vimos a una gobernadora en las redes
pero sin máscara, realizando un erótico maullido y en compañía de su
Primer Caballero.
Quien sabe si se replican "tiguerazos" en las inmediaciones del
Monumento a los Héroes de la Restauración en República Dominicana, los
vemos bajar de aviones en el Aeropuerto Las Américas o paseando por
las inmediaciones de su Congreso Nacional.
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