En 1961 terminó ese segundo ciclo, el de Trujillo. Irrumpió un tumultuoso movimiento de masas de los barrios pobres y los campos. Los delatores y torturadores, popularmente conocidos como calieses, fueron ejecutados por masas iracundas a plena luz del día. Se derrumbó y eliminó todos los símbolos de la dictadura, sin olvidar que Trujillo ostentó ser la persona del mundo que más estatuas, bustos y simbología construyó para sí mismo. Quien escribe presenció desde el balcón de mi casa familiar, la ejecución de un calié en la calle Arzobispo Meriño justo esquina calle Luperón, donde estaba la Casa Velázquez. Era un niño muy pequeño, de unos 5 años, pero esas imágenes nunca se han borrado de mi cabeza y en particular la cara de espanto del calié ejecutado a pedradas.

Entre noviembre de 1961 -salida de la familia Trujillo y sus allegados-  provocada por la llamada “Rebelión de los Pilotos”, el 19 de noviembre de 1961. Se llegó a bombardear la base aérea de San Isidro en Santo Domingo; y la misma base de Santiago; la fortaleza del Ejército Nacional en Puerto Plata y la fortaleza del mismo cuerpo en Mao. El Consejo de Estado instituido por Balaguer para contener un derrumbe no programado y pilotar la transición, colapsó el 18 de enero de 1962 y se instaló el segundo Consejo de Estado presidido por Rafael F. Bonelly con el encargo de organizar elecciones en ese año y entregar el poder en febrero de 1963 al presidente electo. Balaguer partió al exilio en New York en marzo. Sin embargo, antes de su exilio, en poco tiempo Balaguer disolvió el Partido Dominicano, eliminó el SIM, aprobó la autonomía y el fuero de la Universidad de Santo Domingo, restableció el nombre de la capital dominicana a Santo Domingo. Autorizó por ley el regreso de los exiliados y la liberación de muchos presos.

Ese fue un periodo muy convulso. Proliferaron los partidos políticos de todo signo: de izquierda (MPD, PSP, 14 de junio) de centro (PRD y Partido Socialcristiano) y de derecha (Unión Cívica; Vanguardia Revolucionaria Dominicana; Partido Reformista neotrujillista). El gobierno democráticamente electo por amplia mayoría (59%), del Profesor Juan Bosch, en diciembre de 1962, fue derrocado siete meses después de su instalación el 27 de febrero de 1963. Las presiones de la guerra fría eran enormes. La revolución cubana influyó enormemente en todo el país y la región. La alta sociedad burguesa y la oligarquía dominicana estaban reveladas contra Bosch con las famosas “marchas de reafirmación cristianas”. Ese no fue un período sino un interregno como hemos dicho.

La revuelta militar del 24 abril de 1965 precipitó acontecimientos sangrientos. El presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson envió hasta 42 mil marines, iniciando el 28 de abril. De la guerra civil se pasó a un conflicto nacional contra la segunda intervención militar norteamericana. Las negociaciones entre el gobierno constitucional del coronel Caamaño establecido en mayo de 1965, basado en la legitimidad de las elecciones de 1962 y la constitución de 1963 se encontró cercado por la llamada Fuerza Interamericana de Paz apoyada por las tropas norteamericanas y algunos gobiernos peleles, se encontró cercado en una pequeña zona del casco histórico de Santo Domingo sin otra opción que rendirse o negociar un acuerdo. La meta fundamental del movimiento de  “regreso a la constitucionalidad sin elecciones” se perdió totalmente. Ni se restableció la constitución de 1963 y se acordaron nuevas elecciones en 1966. El llamado Acto Institucional del 3 de septiembre de 1965 cerró la herida abierta el 25 de septiembre de 1963 con el golpe de Estado al gobierno constitucional.

El resultado de las elecciones pactadas estaba cantado de antemano. Un país bajo ocupación extranjera no puede organizar elecciones soberanas. Las tropas de ocupación, sobre todo después de intervenir a favor de un bando en una guerra civil, inclinaron la balanza. El viejo zorro trujillista, que operaba en la sombra, frugal, lector voraz y defensor del sistema imperante se impuso en las elecciones del 1 de junio. Ese mismo año se juramentó el nuevo gobierno presidido por Joaquín Balaguer un mes después. Le siguió una cacería sistemática de los combatientes de la guerra civil. Miles fueron asesinados. El gobierno de 1966 se mantuvo en el poder hasta 1978, y solamente por la intervención contra el fraude de Jimmy Carter fue que pudo impedirle quedarse.

En 1978 se democratizó el país. Los exiliados políticos regresaron. Los presos políticos fueron liberados. La reelección no triunfó…pero el país mantuvo la misma constitución autoritaria de 1966 y se le otorgó a los representantes del balaguerismo un “fallo historico” en 1978, que le permitió retener el control del Senado y por tanto de la justicia. La política exterior siempre estuvo sometida a la tradición, con el segundo Consejo de Estado, con la Junta del General Wessin e Imbert. Sólo mantuvo una política exterior no alineada, Juan Bosch en 1963 y el Gobierno en armas de la República en 1965 del Coronel Caamaño.

El único cambio después de 1978 fue la disminución del poder del generalato. Los militares pasaron a tener un rol más en la sombra, a pesar de eventos muy sangrientos como la matanza de civiles en abril de 1984 en las protestas contra las medidas impuestas por el Fondo Monetario Internacional.

El ciclo abierto en 1966 continuó, retornó el Doctor Balaguer al poder en 1986 con la complicidad de los empresarios dominicanos, la alta jerarquía de la iglesia católica y el gobierno de los Estados Unidos. El 78-86 perredeísta también fue un interregno, como entre 1961-1966. El presidente Balaguer continuó del 1986 al 1990; se “reeligió” de 1990 a 1994 haciendo un fraude descomunal al Profesor Juan Bosch, que fue el que ganó las elecciones y de nuevo lo mismo en 1994 contra el Dr. Peña Gómez. Pero en esa ocasión el viejo caudillo tuvo que ceder, y bajo el auspicio de los jóvenes del PLD firmar y aprobar el llamado “Pacto por la Democracia” y retirarse en 1996. El gran engañado fue el Dr. José Francisco Peña Gómez quien tuvo la osadía de creerse el famoso “2 y 2 que le propuso Balaguer” y aceptar algunas reformas como los colegios cerrados de votación; la autonomía de la judicatura; la doble vuelta electoral con ballotage de 50% para ganar; entre otras.

En 1996 se cerró un ciclo de 30 años abierto en 1966. Y se abrió otro que debe cerrarse este 2026. El gran beneficiario fue el Dr. Leonel Fernández (1996; 2004/2012) y el Lic. Danilo Medina (2012/2020). Los dados están en la mesa. La deriva de la política internacional de Estados Unidos puede afectar este nuevo ciclo. Pero debe abrirse uno nuevo en 2028 o posteriormente el cual los que hoy opinamos ya estaremos en el más allá o en el más acá.

Julio Ortega Tous

Economista

Julio Ortega Tous nació en Santo Domingo en noviembre de 1955. Recibió su educación primaria en el Instituto Escuela y el Colegio San Luis Gonzaga de Santo Domingo y la secundaria en el Colegio Loyola y en el Colegio La Milagrosa. Los estudios universitarios los realizó en la Universidad de París VIII y París V, en sociología, economía y ciencias sociales. Regresando al país, impartió docencia en la UASD y en UNAPEC en sociología del desarrollo, introducción a las ciencias sociales, métodos de investigación y geopolítica. Trabajó en el Banco Central de la República Dominicana de 1985 a 1995 en los departamentos de Deuda Externa, Departamento Internacional, Inversión Extranjera, Gobernación y Gerencia del Instituto Emisor. Fue Director Nacional de la ONAPLAN y Viceministro del hoy Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, entonces Secretariado Técnico de la Presidencia. Fue Asesor Económico del Poder Ejecutivo y Presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Presidencia de la República. Ocupó la posición de Embajador de la República en Canadá en 1999 y en Colombia en 2007. También fue Embajador/Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional de Negociaciones Comerciales (CNNC) y de la Comisión Mixta Bilateral Dominico-Haitiana en dos ocasiones, en 2010 y en 2020. Domina además del castellano, el francés y el inglés.

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