En el artículo anterior de esta serie sobre la Historia Militar Dominicana examinamos cómo el cimarronaje africano constituyó un desafío persistente para las autoridades coloniales de La Española. Las fugas de personas esclavizadas, la formación de grupos resistentes y las dificultades del control territorial revelaron que la seguridad colonial dependía tanto de las instituciones como de su capacidad efectiva para actuar fuera de los principales asentamientos.

Una de las manifestaciones más importantes de ese proceso fue la resistencia encabezada por Sebastián Lemba durante la primera mitad del siglo XVI.

La documentación histórica lo presenta como un dirigente cimarrón cuya actividad adquirió particular relevancia en la década de 1540. Su trayectoria debe situarse dentro de una sociedad organizada sobre profundas desigualdades jurídicas y económicas, en la cual la esclavitud constituía uno de los fundamentos de la producción colonial.

Lemba había escapado del sometimiento y encabezó un grupo de resistentes que desarrolló acciones contra propiedades y establecimientos vinculados al sistema esclavista. Su actividad provocó la movilización de fuerzas destinadas a perseguirlo y restablecer el control de las zonas afectadas.

La importancia histórico-militar de este episodio no reside únicamente en los enfrentamientos registrados, sino en las condiciones que permitieron sostener la resistencia.

El territorio desempeñó una función esencial. Las regiones boscosas, las montañas y las rutas secundarias ofrecían posibilidades de desplazamiento y refugio. Para las autoridades, perseguir grupos móviles significaba operar en espacios donde el conocimiento geográfico podía resultar tan importante como la superioridad de armamento.

La organización de los resistentes también merece atención. Mantener un grupo durante un período prolongado exigía coordinación, obtención de recursos y capacidad para reaccionar ante las operaciones de persecución. La supervivencia colectiva dependía de decisiones que debían adoptarse bajo condiciones de constante amenaza.

Desde el punto de vista estratégico, las acciones atribuidas a Lemba evidencian las dificultades de enfrentar a un adversario que no necesitaba conservar ciudades, fortalezas ni posiciones permanentes para continuar resistiendo.

Las autoridades coloniales debían proteger establecimientos productivos, vigilar caminos y organizar expediciones. Los resistentes, por su parte, podían modificar sus desplazamientos y aprovechar las limitaciones de información de quienes los perseguían.

Esta diferencia de obligaciones contribuía a prolongar el conflicto. No obstante, sería incorrecto atribuir a Lemba una doctrina moderna de guerra irregular. El análisis militar permite reconocer determinadas características estratégicas sin convertirlas en conocimientos o formulaciones que no corresponden documentalmente a su época.

La persecución culminó con la muerte de Lemba, generalmente situada en 1547. Su desaparición no significó el final del cimarronaje ni de las tensiones derivadas del sistema esclavista.

El episodio demuestra que la capacidad coercitiva del régimen colonial encontraba obstáculos importantes cuando debía actuar sobre territorios extensos, con comunicaciones limitadas y poblaciones dispuestas a resistir.

También revela que las preocupaciones militares de La Española estaban estrechamente relacionadas con su estructura económica. La protección de ingenios, explotaciones agrícolas, caminos y asentamientos constituía una dimensión fundamental del ejercicio del poder.

La resistencia de Lemba debe comprenderse, por tanto, como parte de la historia de las poblaciones africanas sometidas a esclavitud y de las respuestas coloniales frente a sus intentos de recuperar la libertad.

Su estudio permite identificar una realidad más amplia: la organización militar colonial debía responder simultáneamente a conflictos internos y a necesidades de protección territorial que progresivamente adquirirían nuevas dimensiones.

En el próximo artículo: «La defensa de Santo Domingo: fortificaciones, puertos y organización militar colonial». Examinaremos cómo la protección de los principales centros urbanos, las instalaciones portuarias y las comunicaciones se integró en la organización defensiva de La Española durante el siglo XVI.

Justo Del Orbe

General retirado

Justo Del Orbe Piña, Gral. ®, Ejercito de República Dominicana, Historiador Militar. Geo-politólogo.

Ver más