El éxito inusitado en la llegada de turistas que celebramos en el primer trimestre del año (a pesar de los conflictos bélicos internacionales) responde directamente a una importante redistribución de la demanda turística en la región del Caribe.

Cuando un destino turístico sufre alguna crisis, regularmente, otros comienzan a recibir los beneficios. Ha sido esta una dinámica de la industria de viajes: la demanda busca siempre estabilidad, seguridad y previsibilidad. Y cuando no las encuentra, migra.

Actualmente, nuestros destinos competidores atraviesan crisis complejas. El caso más impactante e ilustrativo es lo que sucede en Cuba. La isla atraviesa una de las crisis energéticas más graves en las últimas décadas, con apagones prolongados, escasez de combustible y limitaciones operativas que afectan directamente la experiencia turística. Los hoteles han estado funcionando con restricciones, con interrupciones en servicios básicos y una percepción creciente de incertidumbre, que han provocado una reacción inmediata de uno de sus principales mercados emisores: Canadá.

Aerolíneas como Air Canada, WestJet y Air Transat suspendieron operaciones debido a la imposibilidad de garantizar combustible para sus vuelos. Air Canada, incluso, tuvo que repatriar aproximadamente 3000 turistas que se encontraban en el destino.

Históricamente, Cuba ha sido el principal destino caribeño para los canadienses. Sin embargo, los datos recientes muestran un cambio en el comportamiento del mercado muy acelerado.

En 2025, Cuba recibió aproximadamente 754 010 turistas canadienses, lo que representó una caída cercana al 13 % respecto al mismo período del año anterior. En contraste, nuestro país ha mostrado una resiliencia notable: cerca de 984 000 turistas canadienses visitaron República Dominicana en 2025.

Esto demuestra que, mientras Cuba pierde volumen y conectividad, República Dominicana no solo mantiene su posición, sino que la fortalece como principal destino alternativo del Caribe.

La aerolínea Iberia, por su parte, anunció la suspensión total de sus vuelos a Cuba a partir de junio de 2026, citando directamente la falta de combustible y la caída de la demanda.

Ante esta nueva situación, Punta Cana es uno de los principales receptores de esta demanda desplazada, gracias a su excelente infraestructura, estabilidad operativa y una oferta consolidada que la convierte en el sustituto natural.

Pero este no es un fenómeno aislado. En México, particularmente en destinos del Caribe como Cancún o la Riviera Maya, la percepción de inseguridad ha comenzado a incidir en la toma de decisiones de ciertos segmentos del mercado internacional. Aunque el país mantiene cifras sólidas de llegadas, la sensibilidad del turista ante el riesgo es cada vez mayor. Y cuando el viajero se ve ante un proceso de reevaluación, los destinos turísticos dominicanos vuelven a posicionarse como alternativas seguras dentro del Caribe, captando parte de esa demanda que busca reducir su exposición a la incertidumbre.

A esto se suma Jamaica, afectada recientemente por el huracán Melissa, que impactó considerablemente su infraestructura turística, conectividad aérea y operaciones hoteleras, y que a la fecha no se ha recuperado en su totalidad.

Aunque la recuperación en el Caribe suele ser rápida, en el corto plazo los turoperadores reaccionan con rapidez: cancelaciones, reprogramaciones y desvío de vuelos hacia destinos operativamente funcionales.

Sin embargo, esta "ventaja competitiva por crisis ajena" es, por naturaleza, temporal. Los destinos afectados tienden a recuperarse, a veces con mayor resiliencia y con estrategias renovadas. Cuba estabilizará su sistema energético y podría vislumbrarse la posible entrada de capitales estadounidenses que la reposicionen como destino turístico privilegiado en el Caribe; México continuará fortaleciendo sus esquemas de seguridad turística y Jamaica reconstruirá su infraestructura, como lo ha hecho en ocasiones anteriores.

Por lo tanto, es importante no solamente beneficiarse momentáneamente de la crisis de otros, sino convertir esta oportunidad en una estrategia de fidelización, diversificación y reposicionamiento a largo plazo.

Para República Dominicana, y particularmente para Punta Cana, el momento actual representa una ventana estratégica, no solo para capitalizar un incremento coyuntural de llegadas, sino para consolidar su propuesta de valor, fortalecer su reputación internacional y elevar la calidad de su oferta.

Es importante recordar que en el turismo las crisis pasan, pero las percepciones permanecen. Por lo tanto, los destinos que entienden cómo transformar una oportunidad temporal en una ventaja estructural son los que, finalmente, liderarán el juego.

Magaly Toribio

Mercadóloga y Hotelera

Magaly Toribio, Hotelera y mercadóloga por convicción, politóloga para intentar entender el mundo, amante de las palabras y la buena lectura. Ex- viceministra de turismo, reconocida en múltiples ocasiones por los principales gremios del sector turístico nacional e internacional. Experta en marketing turístico y gestión sostenible de destinos turísticos. Investigadora, académica y consultora privada de empresas, universidades y destinos turísticos. Presidente de la empresa TARGET Consultores de Mercadeo y creadora de la primera empresa del país suplidora de soluciones de movilidad para turistas con discapacidad, Scooters DR.

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