Antes de un juego de béisbol entre los Dodgers y los Mets, Carlos revisa una aplicación en su celular para apostar. En la pantalla ve precios que suben y bajan como si fueran acciones en la bolsa. Aquí no se apuesta —dice—; aquí se compran contratos.

Lo que observa se asemeja más a un instrumento financiero que a una apuesta tradicional: contratos cuyo valor varía según oferta y demanda, como ocurre con futuros de materias primas o activos financieros.

¿Banca de apuesta o mercado de pronósticos?

Polymarket, una de las principales plataformas de contratos de pronóstico, evita presentarse como casa de apuestas y se define como un mercado donde se negocian probabilidades. Para los reguladores, esta distinción es crucial: según cómo se clasifique la actividad, puede quedar bajo las normas de juegos de azar o bajo el marco aplicable a los derivados y contratos financieros.

Así, ser visto como una casa de apuestas implica supervisión por una comisión de juegos de azar. Pero ser considerado un mercado de derivados implica supervisión por reguladores como la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), el mismo organismo estadounidense que regula los futuros de energía, petróleo, maíz y metales.

Y esa diferencia tiene implicaciones económicas y legales enormes.

Polymarket fue fundada en 2020 con una idea simple: si los mercados financieros agrupan información dispersa para fijar precios, ¿por qué no aplicar esa lógica a cualquier evento del mundo real? ¿Por qué el precio del petróleo puede reflejar la probabilidad de una guerra en Irán, pero no existe un mercado en el que se diga abiertamente cuál es esa probabilidad y se arriesgue dinero por ese pronóstico?

Los reguladores navegaban en aguas turbias y en 2022 la CFTC le impuso una multa a Polymarket de millones de dólares por operar contratos financieros sin registro y obligó a la empresa a bloquear usuarios estadounidenses. Polymarket pagó, cerró el acceso en EE. UU. y siguió creciendo donde la regulación no era clara. Para octubre de 2025, procesaba más de 3000 millones de dólares mensuales en operaciones. En noviembre de ese mismo año, el regulador CFTC, con nueva dirección y una filosofía regulatoria distinta, le otorgó autorización para operar legalmente en Estados Unidos.

Cubrir riesgos vs. buscar riesgos

Este mes de marzo de 2026, las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) anunciaron una alianza oficial con Polymarket, otorgándole acceso exclusivo a logos de la liga y a datos oficiales. El comisionado de béisbol de Grandes Ligas habló de integridad del juego. El regulador CFTC firmó un memorando con MLB para compartir información sobre posible manipulación de mercados. La plataforma que hace tres años operaba en una zona gris ahora tiene el sello de la liga profesional más antigua del béisbol.

Así, los mismos contratos de predicción o pronóstico que el regulador CFTC perseguía en 2022 son hoy instrumentos regulados federalmente con datos oficiales de MLB. El béisbol, símbolo nacional por excelencia en la República Dominicana, es ahora uno de los activos subyacentes de un mercado que mueve más de 7000 millones de dólares.

Pero la historia de Polymarket no es solo la historia de una empresa buscando un regulador. Es también una pregunta que las finanzas llevan décadas esquivando: ¿cuál es la diferencia entre especular y apostar?

En teoría, la diferencia existe. Un mercado de futuros del petróleo tiene utilidad económica: permite a productores cubrir riesgos, a consumidores planificar costos y al mercado agregar información sobre oferta y demanda futura. Un contrato de predicción deportiva o pronosticando una guerra no cumple esa función de cobertura, ya que es puro riesgo buscado, no riesgo transferido.

En la práctica, la línea es más fina y compleja. Un contrato comprado justo antes de que fuerzas estadounidenses capturaran al presidente Maduro de Venezuela generó cerca de 400 000 dólares para un usuario de Polymarket. La CFTC reconoció que casos así plantean dudas sobre información privilegiada y manipulación. Y admitió que su marco regulatorio aún no las responde con claridad.

Opiniones y regulaciones en conflicto

La fragmentación regulatoria y las opiniones divergentes de gobiernos ya comenzaron. Estados como Massachusetts y Arizona han iniciado acciones legales para que Polymarket sea tratada como casa de apuestas deportivas bajo leyes estatales, y no como mercado de derivados bajo jurisdicción federal. En Latinoamérica, países como Argentina han bloqueado plataformas como Polymarket.

En Europa, el caso más ilustrativo es Francia: la Autoridad Nacional de Juegos bloqueó Polymarket a finales de 2024, no por una discusión abstracta de política pública, sino porque un trader francés conocido como Théo ganó cerca de 80 millones de dólares apostando por la victoria de Donald Trump. El éxito visible de un ciudadano francés fue suficiente para que el regulador actuara. La plataforma que en Estados Unidos negocia su legitimidad ante la CFTC es, en Francia, sencillamente ilegal por el momento.

Mientras tanto, la CFTC norteamericana retiró una propuesta de prohibición total de mercados políticos y deportivos, y anunció nuevas reglas que buscan establecer estándares claros. Qué significará eso exactamente, y qué quedará permitido, sigue siendo una pregunta abierta. Una pregunta que, irónicamente, podría apostarse en Polymarket.

¿Y qué significa esto para la República Dominicana?

Para economías como la dominicana, el fenómeno tiene un matiz particular. La República Dominicana tiene una relación larga y profunda con las apuestas: bancas de lotería en cada esquina, apuestas deportivas informales en barrios y colmados, y una cultura donde poner algo para apostar forma parte de la vida diaria.

El desafío para el regulador dominicano es gigantesco, ya que implica analizar este tipo de plataformas y determinar si deben clasificarse como juego de azar o si corresponden a un mercado financiero específico que debería supervisarse mediante la Superintendencia del Mercado de Valores, la Superintendencia de Bancos u otro regulador equivalente.

Referencias:

Angel Santana Gómez

Abogado y consultor

Licenciado en Derecho por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, PUCMM (2001). Maestría en Derecho de los Mercados Financieros de la Universidad Pontificia Comillas, Madrid (2006) y Máster en Derecho Internacional de Negocios y Administración de Empresas en la Escuela Superior de Ciencias Económicas y Comerciales, París, (2010) (École Supérieure des Sciences Économiques et Commerciales - ESSEC). Previamente abogado asociado en la firma Headrick, Rizik, Álvarez y Fernández en Rep. Dominicana y actual Director Legal en la división de banca de inversiones y servicios globales de valores del banco Societe Generale en Francia, encargado del área de servicios financieros a emisores de acciones y obligaciones cotizadas en las bolsas de valores europeas y financiamientos estructurados a fondos de inversiones públicos y privados. Miembro del comité de estudio de emisores de valores del observatorio jurídico de la Asociación Francesa de Profesionales del Mercado de Valores (AFTI por sus siglas en Francés) y miembro de la Asociación Nacional de Juristas de Bancos franceses (ANJB). Instructor y conferencista sobre reglamentación financiera, custodia de valores y servicios post trade, operaciones financieras en los mercados de capitales, financiamientos estructurados internacionales y fondos de inversión.

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