La prensa reportó la pasada semana cuan limitada es la visita de los cruceristas en el país. Según datos recientes de la Dirección General de Migración (DGM), en nuestros puertos de atraque solo un 3% de los pasajeros se desmonta y puede gastar en localidad. Según el MITUR en el 2025 el país recibió 8,861,169 turistas no residentes de vía aérea y 2,815,732 cruceristas. Si asumimos que solo un 3% de los cruceristas desembarca, no más de 84,471 desembarcaron. Al atribuirles un gasto de USD$100 por visita, el ingreso total sería US$8,447,100. Cabe entonces preguntarnos: ¿vale la pena recibir cruceristas?
Por supuesto que sí. No es solo que a través de ese flujo de visitantes confirmamos la seguridad y diversidad de nuestro destino. Es que también con ese flujo promocionamos la imagen del país como destino turístico y dinamizamos la economía local de los puertos de atraque. Lo que no conviene es que la opinión publica ignore el contraste en la relativa importancia de ese flujo. Y al mezclar los turistas de vía área con los cruceristas, englobándolos con el termino de “visitantes”, se proyecta una imagen distorsionada de la importancia relativa de cada renglón. Es tal la distorsión que el MITUR no debe incluir el renglón de los cruceristas en su rendición de cuentas mensual. Una cosa son los extranjeros cruceristas y otra los extranjeros que pernoctan en nuestros hoteles por un promedio de 7 noches (mientras los cruceristas solo pasan de 5 a 6 horas).

Para justipreciar la contribución de los cruceros a nuestro destino turístico, la primera grafica adjunta muestra el desempeño de los destinos turísticos del Caribe respecto a la llegada de pasajeros de cruceros en los años 2024-2025. (Los datos para todo el 2025 no están disponibles, pero la tabla representa lo mejor que puede encontrarse en línea), Como ahí se comprueba, nuestro destino es superado solo por Bahamas y Cozumel en volumen de llegadas y que la captación de cruceristas va en ascenso. Con un robusto crecimiento del flujo de pasajeros estimado para el 2025 en 6% interanual, el número de cruceros para este mes de enero 2026 solamente se estima en 120. En los puertos de Puerto Plata solamente se esperan 73 buques en este primer mes del año. Eso es una señal de que somos un destino muy atractivo en la region del Caribe, tal y como lo muestra un gráfico adjunto. A menos que suceda alguna situación catastrófica no anticipada, hoy día estamos posicionados como para superar a los destinos regionales que hasta ahora nos superan. Esa es una buena noticia, a pesar de que no augure un aumento colosal de los ingresos derivados del turismo de cruceros.
Una segunda gráfica resume el posicionamiento de los principales destinos turísticos del Caribe respecto a los cruceros.
Aunque las estadísticas no son uniformes, la comparación de los diferentes renglones que aparecen en la tabla indica que, en términos generales, nuestro país recibe el menor gasto promedio por visitante de crucero. Es decir, la DGM dice que el desembarco de pasajeros es ínfimo y la IA nos reporta que entre los que desembarcan aquí tienen el gasto más bajo de la región. Pero un reciente estudio de una consultora independiente cifra en US$251 millones el ingreso por los cruceros en nuestro país en el 2024. Según ese reporte, solo México (incluyendo a Cozumel y otros puertos) y las Islas Vírgenes sobrepasaron lo logrado por nuestro destino. Sin duda, una visión más optimista que la que se deriva de los datos de la DGM.
Para complicar más la real situación del flujo de cruceristas conviene citar algunas estimaciones locales. La Autoridad Portuaria Dominicana (APD) reporta algo diferente: “El gasto promedio por visitante es de alrededor de 100 dólares, de los cuales el 57% se atribuye a tiendas de regalos, 30% en recorridos, 8% en transporte local y 5% en bebidas y entretenimiento. Los ingresos totales actualmente pueden llegar a los US$25 millones, pero mucho depende del total de pasajeros que se desmontan.
Otro reporte reciente dice: “En uno y otro puerto se estima que entre 10 y 18% de los pasajeros se queda dentro del barco, mientras que entre un 32 y un 40% se quedan en las atracciones del puerto. Por esto se estima que entre el 50 y 60% sale efectivamente a conocer, los que toman excursiones son alrededor de 28%, en Taíno Bay y alrededor de 40% en Amber Cove, mientras que son entre 8 y 27% los que salen independientes en taxis y otros medios.” ¿Cómo se comparan estas positivas estimaciones con las de la DGM?
Aparte de las desavenencias anteriores, la Florida-Caribbean Cruise Association (FCCA) reporta que “en un análisis de visitas en múltiples destinos del Caribe, se estimó que alrededor del 94 % de los pasajeros que tocaban puerto bajaban del barco para ir a tierra durante su escala en los destinos estudiados”. Por otro lado, la IA reporta que “el dato de la DGM ha sido cuestionado por autoridades portuarias y del turismo que señalan que las cifras migratorias no reflejan fielmente el número real de desembarcos, porque muchos pasajeros se mueven dentro de áreas portuarias o utilizan sistemas simplificados de registro. Esto indica que las cifras oficiales de Migración pueden subestimar fuertemente el número real de pasajeros que bajan del barco en el Caribe”. “Las mediciones de porcentaje de desembarco (pasajeros que realmente caminan en tierra) varían según la metodología local y las regulaciones de control migratorio, lo que complica cualquier comparación precisa entre destinos”.
Dos conclusiones se derivan de lo reseñado anteriormente. La primera es que no sabemos a ciencia cierta qué proporción de los llegados realmente desembarca y la segunda que, por vía de la primera, tampoco sabemos cuál es la realidad del aporte económico. La necesidad de un estudio local serio es evidente. De ahí que es un mayúsculo error del MITUR mezclar los cruceristas con los turistas de vía aérea para que las cifras de los “visitantes” se vean impresionantes. Eso no favorece a la veracidad de los datos y confunde a la opinión pública. Tampoco favorece que la APD haga caso omiso a la recomendación de que incremente las tarifas que deben pagar los cruceros a fin de que sean compatibles con las que cobran otros puertos del Caribe. Si nos actualizamos en eso podríamos hasta triplicar el ingreso estimado del 3% de los cruceristas. Es tiempo de cobrar más a los cruceros.
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