Siempre que finaliza la gestión de un alto funcionario, las interpretaciones en el espacio público suelen ser diversas, oscilando entre el reconocimiento legítimo y las sutiles críticas propias del debate político. Sin embargo, la salida del Dr. Juan Salas de la Dirección Ejecutiva de la Defensa Civil (DC) y de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) marca un precedente distinto: ha generado un consenso técnico sobre la transformación estructural de estas entidades.

Recientemente, fuimos testigos de cómo el pleno de la CNE reconoció la labor de un servidor público que, hace apenas unos meses, enfrentó la batalla más compleja de su vida: un diagnóstico oncológico que lo puso al borde de la fragilidad humana. Aquella afección, detectada años atrás, se convirtió en una prueba de fuego que Salas sorteó con una determinación casi estoica. 

Lejos de detener su marcha, este desafío personal corrió en paralelo con un rigor académico asombroso: mientras luchaba por su salud, culminaba un doctorado en ciencias ambientales, un proceso formativo iniciado al asumir su cargo en la «institución naranja».

Como su equipo técnico más cercano, fuimos testigos de la resiliencia de un líder que, arropado por un grupo multidisciplinario, decidió que su legado no sería solo político estratégico, sino científico. Salas entendió que la gestión de emergencias no admite improvisaciones; por ello, desplazó el paradigma de la «reacción» hacia uno basado en la gestión prospectiva y correctiva del riesgo.

Bajo su liderazgo y la estrategia articulada con la fuerza violeta del voluntariado, se alcanzaron hitos que han modernizado el Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Respuesta (SNPMR):

Gobernanza local y resiliencia comunitaria: Se territorializó la gestión del riesgo, capacitando a los gobiernos locales y actores privados en la formulación de planes multiamenaza, fortaleciendo la capacidad de adaptación ante el cambio climático. Esto fue posible a la cooperación del Programa de las Naciones Unidas (PNUD), Global Support and Development (GSD), Unión Europea (UE), entre otras entidades. 

Dignificación y profesionalización del voluntariado: Se optimizó el apresto operacional mediante el equipamiento e incremento de la póliza de salud y continuidad del seguro de vida, así como la colocación en los programas sociales del gobierno. Garantizando que el primer eslabón de la respuesta —el voluntario— cuente con la protección necesaria para operar bajo los estándares de seguridad. 

Capacidad logística y resiliencia infraestructural: Se entregó a la gestión pública una infraestructura optimizada. Destaca la construcción del moderno Almacén Nacional de Suministros Humanitarios, un nodo logístico vital edificado con el respaldo del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y fondos de la Unión Europea, elevando los estándares de la cadena de suministro humanitario nacional.

Fortalecimiento del marco normativo: Se dinamizó el cumplimiento de la Ley 147-02 sobre Gestión de Riesgos, permitiendo que la CNE actúe como un ente rector eficaz, con una comunicación fluida con el Poder Ejecutivo para la toma de decisiones basada en la evidencia.

Innovación tecnológica y cultura de datos: Se potenció el Sistema Integrado Nacional de Información (SINI), incorporando plataformas digitales, perfiles de vulnerabilidad, códigos QR de geolocalización de albergues, zonas de peligros y salas de crisis en regiones y provincias vulnerables, permitiendo un monitoreo de incidencias en tiempo real y mejorando la interoperabilidad entre instituciones del sistema con apoyo de varias agencias, entre ella la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO). 

Planificación estratégica: Se avanzó significativamente en la actualización del Plan Nacional de Reducción de Riesgos de Desastres, consolidando la confianza de las agencias internacionales en la capacidad país.

Es de justicia subrayar que este salto cualitativo hacia una Defensa Civil moderna e interoperable no habría sido posible sin un factor determinante: el respaldo del presidente de la República, Luis Abinader. Por primera vez en nuestra historia reciente, un mandatario ha otorgado a la protección civil la prioridad necesaria en equipos, comprendiendo que la gestión del riesgo es, en esencia, una inversión estratégica para el desarrollo sostenible de la nación.

Juan Salas ingresó a la Defensa Civil con una sólida trayectoria política y publicista, pero sale convertido en un referente técnico de indiscutible valor. Su gestión deja una lección clara: cuando convergen un equipo especializado, un liderazgo resiliente y la voluntad política, es posible transformar una institución pública en un verdadero baluarte de seguridad ciudadana.

Hoy, toda esa curva de aprendizaje, reforzada por la rigurosidad académica de un doctorado y probada en el crisol de la gestión de crisis, se consolida como un activo invaluable para el Estado. Su nueva etapa como asesor del Poder Ejecutivo en materia de protección civil no solo premia una trayectoria, sino que asegura que su visión estratégica siga protegiendo el futuro del país.

Bernardo Rodríguez Vidal

Psicólogo clínico

Bernardo Rodríguez Vidal / Periodista, psicólogo clínico y organizacional, con maestría en Alta Gerencia. Consultor en gestión de riesgo de desastres y temas ambientales; dedicado a la labor social y política de manera incansable desde su juventud.

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