La mirada de odio y repulsión que lanzó la congresista Ilhan Omar sobre la figura del presidente Donald Trump mientras pronunciaba su discurso en el Congreso sobre el Estado de la Unión, solo es comparada con la mirada letal que usaba Supermán para destruir objetivos con sus “ojos láser”.

“Si las miradas mataran…”, Trump hoy no estuviera vivo. Por suerte, la congresista demócrata nacida en Somalia, no tenía las facultades del superhéroe ficticio de manufactura estadounidense.

Omar se sintió ofendida cuando Trump, en una parte de su discurso hizo referencia a los grandes actos de corrupción y soborno que se han detectado en el estado de Minnesota, del cual ella es representante.

La ira de la representante demócrata se elevó a la máxima potencia cuando escuchó al presidente decir que “importar esas culturas (corrupción y soborno) a través de una inmigración sin restricciones y fronteras abiertas trae esos problemas directamente aquí, a Estados Unidos”.

Al sentirse aludida ante esas afirmaciones, ella intentó interrumpir el discurso vociferando palabras y señalamientos inapropiados contra el mandatario.

Afectada e inmóvil por unos segundos, su reacción, junto a Rashida Tlaib, representante demócrata por Michigan, fue lanzar miradas de rabia, odio y repulsión contra el presidente estadounidense, poco visto en rostro de político alguno.

¿Qué habría ocurrido en ese momento si Omar hubiese gozado de las facultades de Supermán, de poseer “ojos láser” para descargar su rabia?

La reacción del congresista republicano Randy Fine, de Florida, luego del evento, fue solicitar que a Ilhan Omar se le despoje de su ciudadanía y sea deportada a su país de origen.

Hoy, se ganó el derecho de que el Departamento de Justicia y el Bureau Federal de Investigaciones (FBI) indaguen la procedencia de una fortuna multimillonaria acumulada en pocos años, y una investigación de un presunto matrimonio falso, para conseguir la residencia estadounidense.

Pero no solo ella cometió tan repugnante acción que quedó grabada en la conciencia de los votantes estadounidenses.

Al Green, congresista demócrata por Texas, fue expulsado de la sala al intentar boicotear el discurso de Trump al criticar, por medio de una pancarta, un video que había colgado Trump en las redes supuestamente racista contra Barack Obama y Michelle Obama, en el que comparaba a estos con monos.

Es muy lamentable que Ilhan Omar, con un futuro brillante como activista política inmigrante en Estados Unidos, se haya convertido en la cara visible del odio que tienen los demócratas contra el presidente Trump.

Es que los líderes del Partido Demócrata no pegan una desde que salieron del poder, en enero de 2025.

Lucen desconcertados frente a las acciones que en materia económica interna y externa lleva a cabo la administración Trump, con la aplicación de aranceles globales a favor de obtener millonarios ingresos fiscales para mejorar la balanza comercial de EE.UU.

No aceptan la nueva geopolítica implementada por los republicanos para consolidar a los Estados Unidos como la nación más poderosa del mundo.

Rabiosos por la política migratoria de deportación masiva de indocumentados, conjuntamente con la eliminación de la política de fronteras abiertas, que ellos permitieron en su gobierno.

Nerviosos por la posible ordenanza ejecutiva que obligue a cada estadounidense a presentar una identificación (ID) para ejercer el derecho de votar en elecciones presidenciales y congresuales.

Sobre este punto, la firma encuestadora Gallup reveló en un sondeo realizado que el 84% de los adultos estadounidenses aprueba la exigencia a los votantes de mostrar un documento de identidad, y un 83% apoya se exija una prueba de identidad ciudadana al momento de inscribirse por vez primera.

Igualmente y desglosado por partidos, el 67% de los demócratas y el 84% de los independientes también están de acuerdo con esa disposición.

Si para viajar fuera de EE.UU, abrir una cuenta bancaria o solicitar cualquier trámite o servicio gubernamental se requiere la presentación de un ID oficial con foto, como la licencia de conducir, ¿por qué los demócratas se oponen a que dicho documento se reclame en unas elecciones presidenciales o congresuales?

Y como otro trago amargo, la agencia de noticias CNN dio a conocer una encuesta instantánea realizada al término del discurso de Trump, sobre el Estado de la Unión, al revelar que el 64% de los televidentes encuestados afirmaron que el mandatario está llevando al país en la dirección correcta.

Trump podrá no ser santo de mi devoción, pero lo que está haciendo merece un fuerte respaldo, por la salud de EE.UU.

Aunque no lo reconozcan, los actuales líderes del Partido Demócrata han logrado que muchos de sus miembros pierdan la confianza en todos ellos, y ya eso no es un secreto.

Es por ello que los pronósticos para el Partido Demócrata de regresar a la Casa Blanca no será posible, sino hasta después del año 2040.

Rafael Gómez

Periodista

Rafael Gómez, periodista dominicano. Residente en los Estados Unidos.

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