La colaboración tiene diferentes matices dependiendo de la calidad humana, la Opción Vital y/o la profesionalidad de los sujetos para ofrecer un servicio específico al Pueblo de Dios. La colaboración puede identificarse como entre compañeros, colegas, socios, hermanos, dependiendo de la cercanía ideológica, laboral y objetivos a obtener.
Para nosotros, Consagrados en la Vida Religiosa, si tenemos en cuenta la eclesialidad sinodal, el matiz específico será apostólico por la corresponsabilidad en la misión de continuar la obra salvadora de Jesús en la humanidad, según una espiritualidad específica: “con y cómo + discernimiento”…, espiritualidad ignaciana, que me lleva “al extremo” de la entrega, con sentido de totalidad débil y solidaria, generosa, sin esperar recompensa. Como lo hizo Jesús nuestro camino, nuestro ejemplo, nuestra verdad, nuestra vida, quien nos invita.
O la colaboración podrá ser motivada por la calidad del servicio ofrecido y apoyados en el “Magis”, característica, también, propia de la espiritualidad ignaciana, que impulsa lo mejor para el otro desarrollando el sentido de humanidad con un servicio financiado abierto a todas las personas y especialmente realizado por personas bautizadas.
Atención, tenemos que discernir para saber cuál es la colaboración que Dios quiere entre jesuitas y laicos/laicas y jesuitas. Debemos tener presente que podemos tener dos referencias para realizar la colaboración: la Misión y/o la Obra.
Si tenemos como referencia la Misión obtendremos una colaboración solidaria porque estamos en las mismas condiciones para ofrecer el mejor servicio solidario: “con y como + discerniendo”; pero si tenemos como referencia la Obra tendremos una colaboración financiada porque la motivación es la calidad del servicio profesional apoyados en el “Magis”, también propio de la espiritualidad ignaciana.
Nuestro planteamiento de colaboración tiene que ser claro y específico porque sólo así se manifiesta la verdad de lo que queremos: “en todo amar es servir”…
Origen y sentido de la colaboración: según la referencia de nuestra propuesta de colaboración, su origen está en la llamada o invitación de Dios expresada en el Valor Originario Personal e Institucional vivido en Comunidad como Misión en servicio solidario: con y como + discernimiento: Yo sj + Tú sj + Ell@s = Nosotr@s sj,. llegamos a expresar en la vida real la Trinidad de Amor, que se hace presente en la Comunidad por la Opción de Fe Vivida en Comunidad; repolla el Reino de Dios, que nos trasciende. Aquí está el sentido de la colaboración.
Ó el V.O.P. y el V.O.I., vivido buscando el Magis, el mejor servicio profesional financiado; que nos impulsa a colaborar con otras personas generando vínculos de Equipo de Trabajo financiado ofreciendo un servicio profesional de calidad.: Yo sj + Tú sj = Nosotros sj + Ell@s = Nosotr@s SJ., sirviendo, en Equipo de trabajo, un servicio financiado, de calidad profesional …
Por tanto, la fidelidad creativa a la Colaboración: Valor Originario Personal (V.O.P.), que se complementa con el Valor Originario Institucional (V.O.I.), más la integración de Laic@s haciendo presente la Eclesialidad Sinodal para: continuar la salvación de la humanidad realizada por Jesús: “Iglesia débil y solidaria con la fuerza de Dios”. La Misión nos une porque tratamos de “amar y servir” como la Trinidad, sin esperar recompensa.
Colaborar nos hace hermanos y hermanas, viviendo el servicio débil y solidario con la fuerza de Dios. Colaborar dinamiza nuestra vida y nos garantiza LA PLENITUD VIDA., “con y como + discerniendo, nos hace amigos”. La colaboración hace que Repolle el Reino de Dios entre nosotros, el cual nos trasciende.
Si la SJ trabaja con laic@s en la misma Obra hace presente el Magis en la calidad del servicio profesional financiado para asegurar la subsistencia personal y comunitaria nos hace Colegas, Socios.
La fe en el mismo Dios, especialmente el bautismo y la Consagración en el Matrimonio o en la Vida Religiosa nos igualan en el mismo compromiso alimentados con el mismo manjar: la Oración, los Sacramentos y el Discernimiento; y “seremos como ángeles”, cfr.: Mt.22, 29-30, en la Casa del Padre no hay matrimonio…
EL REINO DE DIOS COMIENZA AQUÍ Y SE COMPLEMENTA ALLÁ…
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