El regreso del proteccionismo

En abril de 2025, el retorno de políticas comerciales agresivas por parte de Donald Trump reavivó un viejo debate: ¿estamos ante el fin de la globalización? La imposición de nuevos aranceles sobre importaciones clave, especialmente dirigidas a China, generó previsiones alarmistas sobre una posible desaceleración global. Muchos analistas anticiparon disrupciones severas en las cadenas de suministro, inflación y un freno significativo del crecimiento mundial.

Una economía global resiliente

Sin embargo, los datos han contado una historia diferente. Según el Fondo Monetario Internacional, el crecimiento global en 2025 se ha mantenido en torno al 3,1-3,3 %, muy similar al 3,2 % observado en 2024. Lejos de entrar en crisis, la economía mundial ha demostrado una notable capacidad de adaptación. La globalización no se ha detenido; ha evolucionado.

Lo relevante no es solo la estabilidad del crecimiento, sino dónde se ha producido. En 2025 se observa una redistribución clara: menor dinamismo relativo en economías avanzadas tradicionales y mayor contribución de Asia emergente, América Latina y el Sudeste Asiático.

Por qué no se frenó la economía global

La primera razón es que las cadenas de suministro no se rompieron, sino que se reorganizaron. Las empresas han redistribuido su producción hacia países considerados más seguros o cercanos, reduciendo riesgos sin abandonar el comercio internacional. En segundo lugar, la diversificación geográfica ha ganado protagonismo. En lugar de depender de un único centro productivo, muchas compañías han expandido su presencia hacia regiones como el Sudeste Asiático o América Latina.

Una tercera razón clave ha sido la fortaleza de la demanda interna en grandes economías, especialmente en Estados Unidos, donde el consumo ha continuado sosteniendo el crecimiento pese a las tensiones comerciales. Finalmente, sectores como la tecnología, los servicios digitales y la energía han compensado la debilidad en algunos segmentos del comercio de bienes, aportando dinamismo a la economía global.

Principales cambios en la globalización

Aunque la economía global no se ha frenado, sí ha cambiado de naturaleza. El modelo basado exclusivamente en la eficiencia y los costes bajos está siendo reemplazado por uno que prioriza la resiliencia y la seguridad económica. La geopolítica ha pasado a ocupar un lugar central en las decisiones económicas, y el comercio internacional muestra una creciente tendencia hacia la regionalización.

Este nuevo contexto implica una globalización más fragmentada, donde los países buscan reducir dependencias estratégicas y reforzar alianzas con socios considerados confiables.

Impacto de los aranceles: respuestas por bloque

Las políticas arancelarias han generado respuestas diferenciadas en las principales economías del mundo, afectando no solo el comercio, sino también sus estrategias de crecimiento. En Estados Unidos, los aranceles han protegido sectores estratégicos y fomentado la relocalización industrial, aunque a costa de mayores precios y tensiones comerciales. El crecimiento se ha sostenido principalmente por la demanda interna, reflejando una economía más orientada hacia dentro.

En China, la respuesta ha sido más estructural. El país ha diversificado sus exportaciones hacia el Sudeste Asiático, África y América Latina, al tiempo que ha reforzado el consumo interno y acelerado su apuesta por la autosuficiencia tecnológica. Esto ha reducido su dependencia de mercados occidentales, aunque también ha contribuido a una mayor fragmentación del sistema global.

La Unión Europea ha respondido impulsando su autonomía estratégica, combinando política industrial, transición energética y una agenda activa de acuerdos comerciales, especialmente con América Latina, India, Indonesia y Australia.

Otros aliados como Australia, Canadá y el Reino Unido han seguido estrategias de diversificación, destacando la adhesión del Reino Unido al Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Partnership (CPTPP).

En el Sur Global, varios países han emergido como ganadores de esta reconfiguración. Economías como México y Vietnam han captado inversión extranjera y se han convertido en nodos clave en las nuevas cadenas de suministro. Más que una caída del comercio global, lo que se observa es una redistribución de su geografía.

Lo que viene: bloques, tensiones y reconfiguración

A pesar de las tensiones actuales, todavía hay países que siguen apostando por el comercio internacional. El futuro de la globalización estará marcado por la consolidación de bloques comerciales y una creciente competencia geopolítica. La posible ampliación del CPTPP podría acelerar la formación de grandes espacios económicos regionales. Al mismo tiempo, la Unión Europea avanza en la consolidación y ratificación de acuerdos comerciales ya existentes —como el CETA con Canadá—, lo que refuerza la tendencia hacia una mayor integración regional.

Paralelamente, las tensiones en el Medio Oriente introducen un alto grado de incertidumbre, especialmente en los mercados energéticos y en las rutas logísticas globales, lo que probablemente impulsará nuevas reconfiguraciones en las cadenas de suministro.

Implicaciones para la República Dominicana

Para la República Dominicana, el nuevo mapa de la globalización no es una amenaza: es una oportunidad que no puede darse el lujo de desaprovechar. El giro hacia el nearshoring coloca al país en una posición privilegiada frente a Estados Unidos, justo en un momento en que las empresas buscan reducir su exposición a Asia y acortar sus cadenas de suministro. La combinación de proximidad geográfica, zonas francas consolidadas y experiencia exportadora ofrece una base real para atraer inversión en manufactura ligera, dispositivos médicos, agroindustria y servicios.

Pero conviene ser claros: la oportunidad no se materializa sola. Otros países —desde México hasta Vietnam— están compitiendo agresivamente por ese mismo capital, muchas veces con mejor infraestructura, mayor escala o menores costes. Si la República Dominicana no mejora su logística, su sistema energético, su formación técnica y la seguridad jurídica, corre el riesgo de quedarse como espectador en una tendencia que debería protagonizar.

Al mismo tiempo, este nuevo contexto obliga a repensar una dependencia histórica. Apostar todo a Estados Unidos ya no es una estrategia suficiente. La diversificación no es una opción ideológica, sino una necesidad económica. Fortalecer vínculos con la Unión Europea, explorar mercados en América Latina y, de forma más ambiciosa, abrirse a Asia, permitiría ampliar las oportunidades de exportación y atraer inversión de distintos bloques en un mundo cada vez más fragmentado.

La clave, en definitiva, no está solo en atraer más inversión, sino en hacerlo con una visión estratégica. La República Dominicana necesita decidir qué tipo de economía quiere ser en esta nueva globalización: un simple eslabón de bajo coste o un nodo competitivo, diversificado y resiliente. La ventana de oportunidad está abierta, pero no lo estará para siempre.

Conclusión: una globalización transformada

La globalización no ha muerto. Lo que estamos presenciando es su transformación hacia un modelo más complejo, fragmentado y condicionado por la geopolítica. El comercio global sigue creciendo, pero bajo nuevas reglas.

La cuestión ya no es si la globalización ha terminado, sino cómo se está redefiniendo y quiénes serán capaces de adaptarse mejor a esta nueva realidad.

Armand Toonen

Director Ejecutivo del Holland House Caribbean. Consejero Independiente

Armand Toonen, PDEng MSc CPIM MBA, es actualmente Director Ejecutivo del Holland House Caribbean, Consejero Independiente e inversionista. Armand tiene treinta años de experiencia en multinacionales de clase mundial que operan en servicios financieros, telecomunicaciones y alta tecnología en Europa, América y Asia. En la Republica Dominicana trabajo como Vicepresidente en Orange, AGL, Banco Santa Cruz y Altice. Historial comprobado como CEO, CCO, CMO, COO, CSO y consultor. Experiencia en “growth hacking” mediante redefinición de estrategias, transformación (digital), fusiones y adquisiciones y creación de equipos de alto rendimiento. Armand tiene un doctorado y varias maestrías en administración de empresas, ingeniería industrial y logística. Se preparó entre otros en Harvard Business School y Hemingway para el rol de consejero. Ex miembro del Programa de Liderazgo Global de Vodafone.

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