“Me dieron dos pares de mocasines como muestra del sufrimiento de los niños indígenas, en especial aquellos que, lamentablemente, nunca regresaron de los colegios residenciales. Me pidieron que devolviera los mocasines cuando llegué a Canadá; los traje, y los devolveré al final de estas pocas palabras, en las que me gustaría reflexionar sobre este símbolo, que en los últimos meses ha mantenido vivo mi sentido de tristeza, indignación y vergüenza. El recuerdo de esos niños es, sin duda, doloroso; nos insta a trabajar para que cada niño sea tratado con amor, honor y respeto. (…) Sin embargo, es correcto recordar, porque el olvido conduce a la indiferencia y, como se ha dicho, "lo opuesto al amor no es el odio, es la indiferencia… y lo opuesto a la vida no es la muerte, es la indiferencia" (E. WIESEL). Recordar las experiencias devastadoras que tuvieron lugar en los colegios residenciales duele, enfurece, causa dolor, y sin embargo es necesario.”

Papa Francisco. Visita apostólica de julio 2022.

https://www.vatican.va/content/francesco/en/speeches/2022/july/documents/20220725-popolazioniindigene-canada.html

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Este artículo contiene material que puede herir o detonar la sensibilidad de las personas.  Si el lector conoce de algún caso de abuso de menores, incluimos información para denuncias.

Para hacer una denuncia en la Republica Dominicana ante el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI) en la República Dominicana, puedes utilizar los siguientes canales oficiales:

  • Sistema 9-1-1: Marca el 9-1-1 para emergencias inmediatas o situaciones de peligro inminente.
  • Línea Vida de la Procuraduría General de la República (PGR): Llama al 809-200-1202 (operativa de 8:00 a. m. a 12:00 de la medianoche) o al *211. Las denuncias pueden ser confidenciales.

Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia +1

  • Oficinas Regionales y Municipales de CONANI: Puedes acudir de forma presencial a sus oficinas locales. La sede central está en la Avenida Máximo Gómez #154, esquina calle República de Paraguay, ensanche La Fe, Santo Domingo

(teléfono: 809-567-2233, en horario de Lunes a Viernes de 8:00 a. m. a 4:00 p. m.).

  • Fiscalía de Niños, Niñas y Adolescentes: Acudir directamente a la fiscalía especializada más cercana.

(Información tomada del internet)

La serie sobre los indígenas canadienses que vengo desarrollando en esta columna, tiene como propósito principal divulgar y preservar la memoria de estos pueblos y su lucha. Desde el inicio de la serie de artículos que publico sobre los indígenas de Canadá, intuí que el tema de las escuelas residenciales para indígenas sería el más difícil.

Este posiblemente sea el capítulo más vergonzoso de la historia canadiense, y de las iglesias cristianas, incluyendo la católica en Canadá, las cuales fueron las ejecutoras de dichas políticas, con mayor o menor crueldad caso por caso, sin ningún tipo de responsabilidad o control por parte de las autoridades.

Al examinar políticas públicas canadienses, que desconocieron la dignidad humana y afectaron a miles de menores de 16 años, he procurado narrar la historia de las víctimas con base en información disponible en línea, procedente de fuentes confiables y oficiales. He procurado emplear un lenguaje respetuoso de su dolor.

Durante más de un siglo, Canadá convirtió la educación de los niños indígenas en una herramienta de asimilación forzosa de la población indígena a la cultura euro canadiense.

Al menos 150,000 menores de las Primeras Naciones, Inuit y Metis pasaron por escuelas residenciales; el Acuerdo de Reconciliación reconoce la existencia de 140 instituciones de ese tipo.

Bajo la promesa de educar, el Estado y varias iglesias —principalmente la católica— intentaron borrar lenguas, culturas, vínculos familiares e identidades colectivas, y sustituirla de manera forzada en los niños indígenas.  La educación propiamente dicha no era del mismo nivel que las escuelas publicas no dirigidas a niños indígenas.

Una política de Estado

Former-Kamloops-Indian-Residential-School-British-Columbia-circa-1930
Former Kamloops Indian Residential School, British Columbia, circa 1930  © Archives Deschâtelets-NDC, Fonds Deschâtelets

El sistema de escuelas residenciales para indígenas canadienses fue una red de instituciones para internar niños indígenas, promovidos y financiados por el estado, gestionados por iglesias que funcionaron desde 1830 hasta 1997, con el objetivo de retirar por la fuerza a más de 150.000 niños de las Primeras Naciones, Inuit y Métis de sus familias, para aislarlos de sus familias y comunidad y “asimilarlos” a la sociedad euro canadiense. La primera escuela (el Instituto Mohawk en Brantford, Ontario) abrió en 1831, y el sistema se expandió considerablemente después de 1883. La última escuela reconocida federalmente (Kivalliq Hall en Rankin Inlet) cerró en 1997.

El sistema de las escuelas residenciales para indígenas en Canadá no fue una desviación accidental, sino la expresión de una política construida mediante leyes con una clara intención. La Ley de Civilización Gradual de 1857 promovió la “emancipación” individual como vía para disolver las diferencias; la Constitución de 1867 otorgó al Parlamento federal autoridad sobre los “indios” y sus tierras, y la Ley Indígena de 1876 sustituyó gobiernos tradicionales, prohibió prácticas espirituales y condicionó la ciudadanía plena al abandono de la identidad indígena.

Desde 1883, el gobierno federal y las iglesias ampliaron la red de internados. Hacia 1930 existían unas 80 instituciones, y la asistencia se hizo obligatoria.

Duncan Campbell Scott dirigió el sistema de escuelas residenciales en su apogeo— es decir, entre 1913 y 1932.  Se ha evidenciado que expreso la intención de su política de borrar a los indígenas de Canada, en correspondencia oficial y declaraciones, destacando en 1910 que las altas tasas de mortalidad en las escuelas residenciales no justificaban cambiar una política "orientada a la solución final de nuestro problema indio".  Es notorio que una expresión similar seria utilizada en un par de décadas en Alemania. Del mismo modo, en correspondencia oficial del 1920 expresó: “Nuestro objetivo es continuar hasta que no haya ni un solo indio en Canadá que no haya sido absorbido por el cuerpo político y no haya cuestión india, ni Departamento de Indios, que sea el objetivo principal de este proyecto de ley. [La cita textual del lenguaje de Campbell Scott posee un contenido ofensivo, sin embargo, la incluyo por su valor histórico y como evidencia del nivel al que llego la “política de asimilación forzosa”].

Las fuentes consultas se encuentran en la segunda parte de este artículo que será publicado por este mismo medio.

Mirna J. Amiama Nielsen

Abogada

Abogada especialista en derecho económico, competencia, regulatorio, energético y comercial, y ha sido consultora en formulación de políticas, leyes y normas relativas a reformas institucionales y económicas del Estado, incluyendo el Poder Judicial.

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