Se escuchan críticas de que un Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible para la provincia Peravia con horizonte al año 2055 resulta excesivo o técnicamente incorrecto, bajo el argumento de que los planes deben formularse para períodos de cuatro o diez años. Sin embargo, esta afirmación desconoce la evolución moderna de la planificación territorial y estratégica, tanto en República Dominicana como en numerosos países del mundo.
La discusión no debe centrarse en si el horizonte temporal es de 4, 10, 20 o 30 años. La verdadera pregunta es si existe una visión de futuro clara, mecanismos de seguimiento efectivos y capacidad para ajustar las metas conforme cambian las circunstancias.
La experiencia dominicana demuestra que la planificación de largo plazo no solo es válida, sino que constituye una política de Estado. El mejor ejemplo es la Estrategia Nacional de Desarrollo (END) 2030, aprobada mediante la Ley 1-12. Esta estrategia fue concebida para orientar el desarrollo nacional durante aproximadamente dos décadas, estableciendo una visión compartida de país, objetivos estratégicos, indicadores y metas de largo alcance. Además, la propia legislación prevé procesos permanentes de seguimiento, evaluación y adecuación cuando las condiciones nacionales o internacionales así lo requieran.
La END no fue diseñada para ejecutarse de manera rígida durante veinte años. Por el contrario, contempla informes periódicos de avance y mecanismos de evaluación continua que permiten introducir correcciones y ajustes. Esto demuestra que una planificación de largo plazo no significa inmovilidad; significa dirección estratégica.
La propia Ley 368-22 sobre Ordenamiento Territorial, Uso de Suelo y Asentamientos Humanos refuerza esta lógica. La legislación establece que el Plan Nacional de Ordenamiento Territorial (PNOT) tendrá una vigencia proyectada de treinta años y será actualizado cada diez años. Es decir, el marco legal dominicano reconoce explícitamente que existen desafíos territoriales cuya solución requiere horizontes mucho más amplios que un período gubernamental o municipal.
La misma ley dispone que los Planes Regionales de Ordenamiento y Desarrollo Territorial (PRODT) se proyecten para veinte años y se actualicen cada diez años y los planes Municipales de ordenamiento territorial (PMOT) a diez años . Esto evidencia que la planificación territorial moderna combina dos elementos fundamentales: una visión de largo plazo y revisiones periódicas que permitan mantener la pertinencia de las metas.
En consecuencia, resulta difícil sostener que un plan Estratégico provincial a treinta años sea técnicamente incorrecto cuando la legislación nacional prevé exactamente ese horizonte para el principal instrumento de ordenamiento territorial del país. Más bien, lo que sería cuestionable es elaborar una estrategia territorial limitada a cuatro años, pues muchos de los problemas estructurales del desarrollo requieren décadas para transformarse.
La recuperación ambiental de cuencas hidrográficas, la adaptación al cambio climático, la modernización de infraestructuras, la diversificación económica, las grandes obras de infraestructura, la reducción de desigualdades territoriales y la consolidación de una identidad ecoturística provincial son procesos que exceden ampliamente un período de gobierno. Ninguna de estas transformaciones puede lograrse de manera sostenible en cuatro años.
La experiencia internacional también respalda esta visión. Países como Singapur, Finlandia, Corea del Sur y varios Estados europeos han desarrollado estrategias nacionales con horizontes de veinte, treinta e incluso cincuenta años. Estas iniciativas no buscan predecir el futuro con exactitud, sino construir una dirección compartida que permita orientar las decisiones públicas y privadas durante varias generaciones.
En el caso específico de Peravia, el horizonte 2025-2055 debe interpretarse como una visión estratégica de largo plazo y no como un conjunto de acciones invariables durante tres décadas. La meta es definir hacia dónde quiere dirigirse la provincia en materia económica, social, ambiental, cultural e institucional.
Lo importante no es que todas las metas permanezcan intactas durante treinta años. Lo importante es que exista un sistema de monitoreo capaz de medir avances, identificar desviaciones y actualizar prioridades cuando sea necesario.
Un plan estratégico moderno debe incluir revisiones periódicas, preferiblemente cada cuatro o cinco años, evaluaciones intermedias cada diez años y actualizaciones de indicadores conforme evolucionen las condiciones económicas, tecnológicas, ambientales, económicas y demográficas. De esta manera se preserva la visión de largo plazo sin renunciar a la flexibilidad que exige la realidad.
La planificación estratégica no debe confundirse con la planificación operativa. Los planes operativos, los presupuestos institucionales y los programas gubernamentales suelen tener horizontes de uno a cuatro años. Los planes estratégicos, en cambio, establecen la dirección general y los resultados estructurales que una sociedad aspira alcanzar en el largo plazo.
Por ello, afirmar que un Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible de Peravia a treinta años es incorrecto carece de fundamento técnico y legal. La propia República Dominicana ha adoptado instrumentos nacionales con horizontes similares o superiores. La Ley 368-22 reconoce expresamente una vigencia de treinta años para el Plan Nacional de Ordenamiento Territorial, mientras que la Estrategia Nacional de Desarrollo se concibió como una visión nacional de largo plazo sustentada en mecanismos de seguimiento y evaluación permanentes. (
La verdadera medida del éxito de un plan no es la cantidad de años que abarca, sino su capacidad para movilizar actores, orientar inversiones, generar consensos y adaptarse a los cambios sin perder de vista el futuro deseado.
En definitiva, los treinta años no deben verse como una rigidez, sino como una aspiración colectiva. La meta es el año 2055; el camino para alcanzarla debe ser evaluado, ajustado y fortalecido de manera continua. Esa es precisamente la esencia de la planificación estratégica contemporánea.
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