En el campo filosófico dominicano, los estudios sistemáticos sobre el existencialismo no han sido abundantes, y menos aún aquellos que abordan conjuntamente el pensamiento de Sartre y Simone de Beauvoir. En ese contexto, el trabajo de Duleidys Rodríguez Castro constituye una contribución que merece atención.

Se trata de una tesis doctoral, defendida en 2013, titulada La otredad y lo moral en la filosofía de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir. No es un estudio accidental, sino una investigación esforzada que intenta articular dos dimensiones complejas: la ontología sartreana del otro y la posibilidad de una moral existencialista, especialmente a partir de la obra de Beauvoir.

Su relevancia se acentúa si se considera que, después de la filósofa dominicana Rosa Elena Pérez de la Cruz, son escasas las mujeres que en nuestro medio han asumido con rigor el estudio de estos autores. Y no se trata simplemente de reiterar interpretaciones conocidas, sino de enfrentarse a problemas filosóficos de gran densidad: la alteridad, la libertad, el conflicto entre conciencias y la posibilidad de una ética fundada en la existencia.

Uno de los méritos del trabajo de Rodríguez Castro es haber tomado en serio a Simone de Beauvoir como filósofa. Durante mucho tiempo, Beauvoir fue leída a la sombra de Sartre, reducida a una figura secundaria. Duleidys es defensora de los derechos de las mujeres, pero no es una militante feminista. Sin embargo, colocar en el centro la reflexión moral del Castor (así llamaba a Simone su joven amigo Maheu) y examinarla en diálogo con Sartre, sin diluirla en él, constituye un gesto intelectual importante y necesario.

Asimismo, su lectura muestra con claridad que el problema del otro en Sartre —expresado en categorías como el ser para otro, la vergüenza y la mirada— no es un aspecto marginal, sino un núcleo desde el cual se puede intentar pensar la ética. En esa línea, su tesis propone que la obra de Beauvoir permite prolongar, y en cierta medida reorientar, ese punto de partida ontológico hacia una reflexión moral más explícita. Este trabajo merece la continuación de la profundización del aporte de la autora a Sartre y a Simone, y que complete las ricas temáticas sugeridas.

En este mismo horizonte de preocupaciones, actualmente desarrollo un análisis crítico de la tesis Ontología y ateísmo en Sartre (1976) de Rosa Elena Pérez de la Cruz, una filósofa dominicana residente en México, cuya trayectoria intelectual —marcada por una notable seriedad conceptual— quedó trágicamente interrumpida por su fallecimiento en un accidente automovilístico. Mi interés ha sido examinar esa obra no solo como documento histórico, sino como propuesta filosófica susceptible de discusión, especialmente en lo relativo a la fundamentación del ateísmo sartreano y su relación con la ontología.

Este trabajo busca, entre otras cosas, dar a entender la fenomenología ontológica sartreana (lo quiera o no, siempre escribo para estudiantes de filosofía), distinguir entre interpretaciones de corte psicologista y aquellas que intentan comprender el ateísmo de Sartre como consecuencia de su proyecto ontológico. En ese sentido, se abre un campo de diálogo que no solo revaloriza la tesis de Pérez de la Cruz, sino que también permite replantear la relación entre ontología, libertad y ética en el pensamiento existencialista.

Vista en conjunto, la relación entre estos trabajos permite identificar una línea aún incipiente, pero significativa, dentro de la filosofía dominicana: la de mujeres que, en distintos momentos, han asumido con seriedad la tarea de pensar el existencialismo. Desde Rosa Elena Pérez de la Cruz, pasando por Duleidys Rodríguez Castro, hasta investigaciones actuales, se configura una continuidad que posee tanto valor académico como simbólico.

Naturalmente, cada uno de estos trabajos presenta y presentaría a los ojos del lector, límites y aspectos discutibles. Pero es precisamente esa condición la que los convierte en interlocutores válidos dentro del ejercicio filosófico. Más que textos cerrados, son aportes abiertos a la crítica, a la revisión y al desarrollo.

Tal vez lo más importante es que estos esfuerzos muestran que, también desde la República Dominicana, y desde la voz de mujeres filósofas, es posible entrar en diálogo con problemas centrales del pensamiento contemporáneo. No como repetición de tradiciones ajenas, sino como una forma propia de lectura, apropiación y cuestionamiento en el Caribe español.