Volodímir Zelenski está «harto de andarse con rodeos», informan mis colegas Alec Russell y Ben Hall. Entrevistaron al líder de Ucrania esta semana en Londres, una ciudad que le encanta visitar. Allí lo agasajan el rey, el primer ministro, los medios de comunicación y un sólido consenso bipartidista.

La sede de las Churchill War Rooms es un lugar apropiado para que Zelenski exhiba su desafío tanto a Vladímir Putin como, cada vez más, a Donald Trump. Incluso Boris Johnson —«el Trump británico», como lo llamó en una ocasión este último— parece haberse hartado del presidente estadounidense. Describió el acuerdo de Trump sobre el diésel con Putin como «repugnante». Zelenski dijo a mis colegas que persistiría con los ataques de Ucrania contra las refinerías de combustible rusas, desafiando a Trump. Cuando se le pidió que explicara la relación entre ambos líderes, Zelenski afirmó que Trump sentía una afinidad instintiva por los autócratas y los superricos. «Él [Trump] habla de ello abiertamente y en voz alta: dice que ama a esas personas y las respeta. Porque, para él, las personas que pueden ser líderes durante 20, 30 o 40 años significa que pueden ser muy fuertes».

Después de haber sentido una profunda compasión por la necesidad de Zelenski, durante los últimos 20 meses, de seguir dando las gracias a Trump y halagando continuamente su ego, resulta catártico escucharlo decir las cosas como son. Ahora tendremos una prueba en tiempo real de la teoría de que enfrentarse a Trump lo lleva a dar marcha atrás, mientras que someterse a él solo invita a recibir más abusos. En este caso, sinceramente, no sé cuál será la respuesta. Mis colegas informan por separado de que los líderes europeos, que tienen previsto reunirse hoy con Zelenski en Bruselas, le pedirán que modere sus críticas a Trump.

Aunque el presidente estadounidense ha mostrado descaradamente sus cartas a favor de Rusia durante la última semana, todavía tiene bazas importantes. Entre ellas figura el acceso de Ucrania a Starlink, de Elon Musk, cuyo funcionamiento se ralentizó misteriosamente esta semana, dejando a Kyiv a ciegas ante una ofensiva de drones y misiles rusos que se aproximaban. El servicio se ha restablecido desde entonces. Musk culpó al Gobierno estadounidense de la ralentización, ya que el Pentágono gestiona Starshield, basado en tecnología de SpaceX. Tomo esta explicación con una pizca de escepticismo, dado que Musk ha estado repitiendo los llamamientos de Trump para que Zelenski sea expulsado del cargo. En cualquier caso, Ucrania tuvo un anticipo de lo mucho que podría empeorar la situación si el servicio se retira por completo.

No existe un punto óptimo científicamente establecido entre la Escila de someterse a Trump y la Caribdis de desafiarlo. El estado de ánimo de Trump es demasiado volátil como para predecirlo fácilmente. Por un lado, culpa a Ucrania del aumento de la inflación estadounidense, que está empujando a los republicanos hacia una probable derrota en las elecciones de mitad de mandato. También culpa a Zelenski del «bulo ruso», un asunto que este boletín no tiene espacio para retomar. Por otro lado, Putin es profundamente impopular en Estados Unidos y muchos republicanos afirman en privado que están advirtiendo a Trump contra la senda prorrusa que sigue. En cualquier caso, Trump no le deja a Zelenski otra opción que continuar sus ataques contra las refinerías rusas y las infraestructuras civiles. Entre los objetivos figuran los centros de datos gestionados por Yandex, el equivalente ruso de Google, y Wildberries, la versión rusa de Amazon. Ambos son parte integral de la guerra híbrida más amplia de Rusia. Al verse cada vez más limitado en su capacidad para derribar los nuevos drones Shaheed de propulsión por cohete y los misiles balísticos rusos, Zelenski no tiene más remedio que atacar la capacidad industrial de Rusia. Si no puedes detener la flecha, como suele decirse, debes apuntar al arquero.

He visto un par de referencias en los últimos días a la expectativa de Ucrania de que Trump salga debilitado de las elecciones de mitad de mandato. Es una suposición temeraria. El Congreso no ejerce una influencia significativa sobre la política exterior estadounidense en tiempos normales, y mucho menos en la segunda presidencia de Trump. Si acaso, una ola demócrata podría intensificar la actitud iconoclasta de Trump en política exterior. Por tanto, no hay un punto final para el desafío de Zelenski a Trump. Además, necesita que Europa le dé más dinero. Mi impresión es que moderará su retórica para cumplir los deseos de la Unión Europea. Pero no modificará sus acciones, porque está en juego la libertad de su país. Trump puede pasar del entusiasmo al enfriamiento. Putin solo mantendrá la ofensiva.

Esta semana me dirijo a Alec, el formidable director de información internacional del FT, que visitó recientemente Ucrania y también entrevistó a Zelenski. Alec, si tienes alguna intuición, describe brevemente hacia dónde crees que se dirige la dinámica entre Zelenski y Trump. ¿Es irreparable su ruptura?

Lecturas recomendadas

En mi columna de esta semana analizo por qué Trump va a la yugular de Zelenski. «Otro presidente estadounidense estaría presionando a Rusia para que dejara de masacrar a inocentes», escribo. «Trump, en cambio, les está dando los medios para matar a más personas». También escribí sobre los planes del Pentágono de retransmitir en directo la ejecución de Malik Hasan en «Trump y el acuerdo de tipo ejecución de Hegseth». Evidentemente, Trump leyó mi artículo, ya que ahora ha cancelado la cobertura en directo de la ejecución.

Siguiendo con Ucrania, Ian Brzezinski, del Atlantic Council, ha publicado un contundente ensayo sobre el dominio de la escalada que ejerce Putin en sus ataques de guerra híbrida contra el espacio aéreo y los activos europeos, más recientemente en Moldavia. La respuesta de Europa ha sido tibia y propicia nuevos ataques rusos.

Lean también el artículo de Ruby Cramer, de The New Yorker, sobre la divulgación de información personal de Jane Doe. Aparte de la perturbadora naturaleza de las acusaciones de violación del caso «Cornell 7», la tendencia de ambos bandos a precipitarse hacia conclusiones polarizadas y a «doxear» —publicar la dirección particular— y «swatear» —engañar a equipos policiales fuertemente armados para que acudan al domicilio de una víctima mediante una falsa llamada de emergencia— a sus adversarios está ampliando el «radio de impacto» de los acontecimientos virales. Mención especialmente negativa para Michael Tracey, el periodista que publicó la identidad de Jane Doe.

Por último, recomiendo leer a mi colega Gideon Rachman sobre la opción de la gatera británica en relación con Europa y el brexit. La relación de Gideon con los gatos es casi tan compleja como la del Reino Unido con Europa. Más importante aún, Gideon acaba de publicar un nuevo libro que todos deberían leer.

Alec Russell responde

Bueno, Ed, la ruptura parecía bastante irreparable el miércoles por la noche, cuando Zelenski se despojó de su habitual máscara diplomática y formuló sus críticas mordaces a Trump. Para que quede claro, no fue una diatriba; ni mucho menos. Se mostró tranquilo y se detenía con frecuencia para considerar sus respuestas. Lo que ocurre es que claramente sintió que por fin había llegado el momento de expresar lo que pensaba. Estoy seguro de que muchos funcionarios europeos habrían preferido que guardara silencio. Él, por su parte, considera que la presión de Trump sobre Ucrania es tan escandalosa que ya no puede seguir andándose con rodeos. También espera, creo, que el estadounidense promedio vea con malos ojos la idea, apreciada por algunos miembros del Gobierno de Trump, de que pronto podrán cerrar acuerdos comerciales con el mismo régimen que ha estado golpeando a Ucrania.

Entonces, ¿puede repararse esta ruptura? Los europeos lo esperan desesperadamente. Sin duda, habrán estado diciéndoles a los estadounidenses que Zelenski estaba inmensamente cansado y sometido a una presión tremenda. En privado, instarán al líder ucraniano a moderarse por ahora y a confiar en que la vieja estructura militar estadounidense siga proporcionando las armas y la información de inteligencia cruciales. Por supuesto, no quieren verse en una posición en la que tengan que defenderlo y, además, provocar la ira de Trump. El mantenimiento del paraguas de defensa estadounidense es importante para todo el continente.

Es evidente que Trump tiene el temperamento a flor de piel. Pero quizá no le importe que Zelenski haya sugerido que admira a los autócratas. En cualquier caso, sospecho que pronto escucharemos algunas palabras conciliadoras de Zelenski. En el lenguaje de los estrategas políticos, probablemente dará marcha atrás de manera implícita en algunas de sus declaraciones. Pero, después de haber hablado con él esta semana, no tengo ninguna duda sobre lo que realmente piensa, y tampoco la tendrá nadie que haya visto la entrevista.

Edward Luce.

Financial Times

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