Desde 2020 el mundo parece salido de una película distópica, y cada año eso se ha ido intensificando hasta el punto en que ya casi no entendemos lo que estamos viendo. Se ha hecho viral el meme de “yo aquí trabajando en mi proyecto personal” y detrás el mundo prendido en fuego. Y así se siente, ¿no?
Plutón en Capricornio, tránsito activo entre 2008 y 2024, puso en evidencia cómo funciona realmente la sociedad en la que vivimos, sobre qué bases está regida, en qué cimientos se asienta. Capricornio representa los huesos de nuestras estructuras sociales, y Plutón tiene la función de sacar a la luz todo lo que está tapado y todo lo que ya no funciona.
Ahora, con Plutón ya instalado en Acuario, está terminando de sacar todo el residuo que quedó por salir. Si estamos viendo una exacerbación del poder es porque quienes lo detentan intentan aferrarse a lo que les queda. O al menos, esto es lo que indica la astrología y lo que nos muestra el eco de nuestra historia en relación a los movimientos planetarios.
Esta sensación de estar en un mundo distópico, viendo las imágenes de Gaza desde que empezó el bombardeo incesante en 2023; las imágenes del Congo que empezaron a circular mucho después de que la violencia llevara años ocurriendo allí; y más cerca, el maltrato excesivo de los agentes de migración a ciudadanos haitianos y dominico-haitianos, que ha incrementado cada vez más en este país; el poder descontrolado que se le ha otorgado a ICE en Estados Unidos, que ha llegado al punto de empezar a asesinar incluso a ciudadanos blancos; y ahora, las últimas millones de páginas que salieron de los archivos de Epstein — tomando en cuenta que supuestamente aún están escondiendo lo peor. ¿Cómo es posible si con lo poco que me he enterado ya se me ha revuelto todo por dentro?
Todo esto es suficiente para volvernos locos, para desconectarnos de nuestra empatía como mecanismo de autopreservación, o para perder por completo la esperanza.
Estamos ante grandes tránsitos planetarios que históricamente han marcado momentos de guerras y de cambios sociales y estructurales muy intensos. Y me parece que en medio de estos grandes cambios hay algo que se está volviendo cada vez más evidente: nadie va a venir a salvarnos. No existe un poder, un gobierno, una institución que vaya a sacarnos de esta situación y devolvernos la falsa seguridad que muchos pensábamos que teníamos antes del 2020.
Entonces se hace cada vez más crucial encontrar esa seguridad en nosotros mismos, y en nuestras relaciones y comunidades. Además, estos tránsitos están pasando en los elementos de aire y fuego, llevando la energía al plano mental y hacia la acción. Por lo que es importante hacer un mayor énfasis en enraizar, para poder traer equilibrio y no perdernos en la locura que se nos está presentando allá afuera.
Traer el enfoque hacia nuestro cuerpo, nuestras necesidades básicas, lo que está aquí y ahora, alrededor de nosotros —no en las pantallas. Reunirnos con nuestra gente, caminar descalzos en la grama, o lo que sea que nos ayude a regular nuestro sistema nervioso. Mover el cuerpo, descansar más dentro de la medida de lo posible, hacer lo que nos da placer, como bailar, cantar, reír, llorar —porque hace falta llorar más— y sentir más.
Hay un sentimiento apocalíptico, como si el fin del mundo estuviera cerca. Pero si lo vemos así, el fin del mundo ya les ha estado llegando a otros pueblos como los mencionados antes y muchos más. El fin del mundo viene sucediendo desde el inicio del colonialismo, con los pueblos esclavizados de África y con los pueblos nativos de este continente. Sin embargo, conviene ver este momento como la posibilidad de reimaginar otros mundos.
Esta violencia que estamos viendo no sale de la nada, no es algo excepcional. Es algo que viene pasando, solo que no lo habíamos podido ver. Pero esta violencia tiene una historia, lo que estamos viendo es la continuación de una historia antigua. Por eso es normal y válido sentir fatiga.
Hace poco leí un texto de le astróloge Alice Sparkly Kat, donde elle dice que es realmente la fatiga, más que la ira o el deseo de cambio, lo que trae un cambio. Es cuando ya estamos tan pero tan cansados que no queda de otra que soltar todo, tirar la toalla, no tener nada de energía para poder seguir la misma ruta. En ese agotamiento total encontramos el umbral hacia la transformación.
Este texto era sobre el poder de la casa 12, y yo, siendo Sol/Luna en casa 12, resoné mucho con esto. Mi capacidad de cambio pasa cuando ya estoy tan cansada de una situación que me lleva al punto de fatiga, y ahí, cuando ya no puedo poner un gramo más de energía en esa dinámica, es que logro hacer un cambio. Y con respecto al estado del mundo, sé que muchos nos sentimos así.
Plutón en Acuario es el cambio que sucede cuando nos damos cuenta de que ni estamos solos ni podemos solos, y que nuestro poder, más que estar acumulado en un ente fuera de nosotros, lo encontramos en red. Este tránsito de 20 años va a ser un antes y un después, y creo que ahora mismo las cosas se pueden ver un poco oscuras e inciertas, pero justamente esa incertidumbre es parte del proceso. Estamos en el derrumbe de lo viejo (Capricornio) sin poder ver claramente lo nuevo (Acuario).
Pero también estamos viendo los primeros brotes de lo que viene. Acuario, además de regir las redes de apoyo mutuo, las comunidades que se organizan desde abajo y la elección de la conexión sobre el aislamiento, rige a la juventud. Y ya estamos viendo cómo las nuevas generaciones están levantándose y logrando grandes cambios. En Bangladesh derrocaron un gobierno de 15 años, en Kenia y Serbia mantienen protestas masivas, en Nepal e Indonesia forzaron cambios políticos —todo organizado a través de Discord y otras herramientas digitales que están rompiendo con las jerarquías tradicionales.
Acuario nos recuerda que el futuro no se construye desde arriba, sino aqui abajo, entre todos.
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