"La guerra es el resultado del fracaso político y diplomático de la gula de un poder al que se llegó sin merecerlo"

El Conflicto de los Términos

La incapacidad de una sabia definición de los términos confunde el objetivo real y natural de los hombres: el ser —manifestado en el amor al prójimo y la búsqueda de la comprensión del sentido común a través del diálogo y el respeto por todo lo vivo (biofilia)— frente al miedo a perder lo que se tiene. Ese carácter acumulativo que depende de las posesiones (tierra, esclavos, oro) genera una identidad basada en el "tener"; así, cualquier amenaza a dichas posesiones justifica la violencia, haciendo inevitable la agresión entre unos y otros.

Para evitar que la sangre sea derramada de forma inmisericorde, las sociedades han inventado el Derecho como un cuerpo de orden fiscalizador para controlar las agresiones y restablecer la paz, sin la cual se hace imposible la convivencia humana. Por otro lado, han gestado la cultura como la búsqueda continua del sentido común a través de los oficios y las creaciones que buscan inspirar armonía para organizar el caos (deontología).

La Corrupción del Instrumento

Sin embargo, cuando el Derecho pierde su sentido ético y responde a la lógica del "tener", se convierte en un instrumento de agresión que soborna a sus agentes y usurpa derechos ajenos. Pues, cuando la ley no castiga al asesino, condena a la víctima al desamparo y patrocina su ejecución. Bajo esta mecánica, un ser agrede a otro porque paga el costo a agentes corruptos que le garantizan impunidad.

¿Con qué derecho un país invade a otro y destruye sus estructuras, sus líderes y sus ciudadanos? ¿Qué cuerpo de ley le ampara? Solo la razón de la fuerza, sostenida por el miedo de los demás, convirtiendo la indiferencia en un pecado colectivo por temor a las represalias de aquellos que llegaron al poder apoyados por ignorantes, incapaces de leer la trampa del demagogo, y por cómplices de su misma calaña.

La Educación como Trampa o Liberación

Asimismo, cuando la cultura —a través de la educación— no libera al hombre de su ignorancia y sus prejuicios, este se convierte en una "bala de cañón" en turbas que actúan bajo la manipulación de relatos que no comprende. He ahí la gran trampa. Aquellos que atacan por religión, color o estatus, desde una falta de empatía absoluta, son quienes patrocinan las guerras. Sin una educación que fortalezca el pensamiento crítico y el sentido común de nuestra humanidad, y sin una cultura que valore la infinita variedad del ser, la guerra no tendrá fin. Esta es el resultado del fracaso diplomático y de la gula de un poder al que se llegó sin merecerlo.

El mundo es nuestra casa común y nuestro hogar compartido; nunca unos pocos deberían tener el poder de presionar un botón y afectar a tantos. ¿Qué piensan los padres de esos hijos que van a las guerras a matar a desconocidos en otro país? ¿Qué piensan al ver las noticias?

Hacia una Fórmula de Paz Duradera

El mayor alcance de nuestros actos se funda en la pregunta esencial: "¿En qué medida esto que hago me beneficia a mí y a mi familia, y en qué medida beneficia a la comunidad?". En la respuesta a esa pregunta debería fundarse toda la educación de la humanidad. Todo manual de enseñanza que no se corresponda con la intención de cooperar para mejorar es, en realidad, un adoctrinamiento para las guerras presentes y futuras por el falso trono de ser "mejor" que los demás.

Para neutralizar la agresión desde su raíz, propongo el siguiente Manifiesto de la Cooperación Vital:

Identidad en el Ser: El valor humano reside en la biofilia, no en la acumulación de posesiones.

Derecho Ético: La ley debe proteger la vulnerabilidad, nunca ser el guardaespaldas del soborno.

Cultura de Armonía: Los oficios deben organizar el caos, no alimentar el ego o la división.

Educación Libertadora: Formar juicios propios para desmontar los relatos que nos usan como "balas de cañón".

Fin de la Indiferencia: Reconocer que el dolor ajeno es una herida en el cuerpo colectivo de la humanidad.

Desmontar al Demagogo: Negar el poder a quien utiliza la ignorancia ajena como escalera.

Diplomacia de la Casa Común: Administrar el mundo como un hogar compartido, no como un botín.

La Pregunta Brújula: Evaluar cada acto bajo el criterio del beneficio comunitario.

Arte como Visión de Conjunto: Usar la creación para disolver al enemigo antes del encuentro.

Cooperación sobre Jerarquía: Invalidar cualquier enseñanza que promueva el "falso trono" de la superioridad.

Ricardo Toribio

Artista visual y poeta

Ricardo Arsenio Toribio, Santiago de los Caballeros (1965). Creador dominicano. Pintor, músico, artesano y aprendiz de poeta. Tiene 42 años de experiencia creativa. En el (1991) tuvo su primera individual “Carnaval”en el Dominico Americano". En (1996) obtuvo el primer premio de pintura en la bienal Eduardo León Jimenez. En (1998) exhibe la individual “Paisaje de los dioses secretos” en el Museo de Arte Moderno, Santo Domingo. Ese mismo año se muda a San José de las Matas para trabajar en un proyecto artesanal de sillas y mecedoras. En el 1999 crea el grupo cultural “La Parcelita” junto con sus hijos y los hijos de los artesanos. Desde entonces vive en La Sierra trabajando con la comunidad, escribiendo textos que se cantan en la escuela y pintando la realidad que lo rodea. Sus pinturas son un auténtico referente del realismo mágico latinoamericano

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