Un hombre que durante veinticinco años ha sido el que resuelve los problemas de su casa llama a sus hijos los domingos siempre con una excusa práctica, sea una gestión bancaria, una pregunta sobre el carro o algo que arreglar en el apartamento donde ya no vive. Los hijos crecieron, se fueron, resuelven sus asuntos y no necesitan nada de eso; pero él sigue llamando, buscando la solución a un problema porque nunca aprendió a relacionarse con ellos de otra manera. No es un mal padre, todo lo contrario, es un hombre que hizo durante un cuarto de siglo exactamente lo que había que hacer, y que se quedó con una única forma de amar, que ya no corresponde a las necesidades de quienes reciben ese amor.

Ayer la Luna pasó entre la Tierra y el Sol en Leo y se dio un eclipse total, el primero de una serie que va a trabajar el eje Leo/Acuario hasta 2028. Esto ocurre solo cuando una Luna nueva o llena cae cerca de los nodos, los dos puntos opuestos donde su órbita cruza el camino del Sol, y la posición de esos puntos es la que determina en cuáles signos caen los eclipses. El Nodo Sur acaba de llegar a Leo, el signo del Sol y de la identidad, y trae consigo una limpieza de ego en el área de la carta que ese signo ocupa. Enfrente, en Acuario, queda el Nodo Norte. Lo que empezó ayer no viene a quitarle nada a nadie, viene a eclipsar una identidad que ya cumplió su función y que sigue ahí, ocupando un espacio que necesita otra cosa.

Leo marca, en la carta de cualquiera y sin importar el signo solar, la zona donde cada uno ha construido un personaje. Ese personaje se formó respondiendo a lo que la vida iba pidiendo, duró años porque funcionaba, y los demás terminaron reconociéndolo como si fuera la persona completa. De eso se van a tratar estos dos años. Nadie va a volverse menos capaz ni va a dejar de ser reconocido; lo que se pone a prueba es poder distinguir, después de mucho tiempo sin necesidad de hacerlo, entre quien es uno y el personaje que formó para sobrevivir. Pero el ciclo no se agota en reconocer el personaje. Enfrente, en Acuario, está la otra mitad del trabajo, que consiste en averiguar qué puede hacerse junto a otras personas una vez que uno deja de necesitar que lo miren.

Quién tuvimos que ser

Casi todo el mundo tuvo que volverse alguien en particular para poder funcionar. Así vemos que el que creció en una casa donde nadie preguntaba cómo estaba aprendió a arreglárselas solo, y esa costumbre le sirvió durante veinte años, aunque hoy no lo deja pedir ayuda ni cuando le hace falta. La que entendió temprano que su lugar dependía de resolverle los problemas a otros llegó a ser muy buena en eso, y de ahí le vienen el trabajo y el prestigio, y también la imposibilidad de descansar un fin de semana completo. Ninguna de esas versiones fue una farsa; fueron respuestas eficaces a lo que estaba pasando, y siguen igual de afinadas años después de que aquello terminara.

El problema es que una identidad sigue trabajando bien mucho después de haber dejado de representar a la persona. El padre que llama con la excusa del banco  cumple, la mujer que le resuelve los problemas a todo el mundo los resuelve, el profesional  con buena reputación la tiene ganada. Como nada de eso está fallando, nada se cae por su cuenta, y hace falta que algo lo empuje desde afuera.  Lo que se abrió es una distancia entre el papel y la persona, y ahí aparecen un cansancio que el descanso no cura, una irritación desmedida por cosas menores y la sensación de estar haciendo bien algo que ya no importa.

¿Qué pasa, entonces, cuando  aquello que uno domina dejó de ser lo que se necesita, y  encima es lo que los demás le reconocen y le celebran? Cambiar de opinión no cuesta tanto;  lo caro es cambiarla cuando hay gente esperando encontrar ahí al de antes. Calcula  cuántos lo escucharon decir lo contrario, cuántas invitaciones dependen de que  lo repita, y decide que este no es el momento.

 Cuando desaparece la recompensa

Júpiter entró en Leo hace unas semanas y va a coincidir con el Nodo Sur durante casi todo el ciclo, algo que no ocurrió mientras el proceso pasaba por Virgo ni va a repetirse cuando llegue a Cáncer. Júpiter amplifica lo que encuentra, y en Leo eso se traduce en ganas de mostrarse, de tener más alcance y más gente enterada, que es la reacción instintiva de cualquiera que note que le están prestando menos atención. La tentación de estos dos años va a ser compensar la pérdida produciendo más, apareciendo más y explicándose más, y ahí está el problema, porque cada intento de recuperar la mirada alimenta justamente lo que hay que limpiar. El error es haber creído que la visibilidad era lo que daba el valor. Lo que cuenta del otro lado, en Acuario, es cuánto de lo que uno hace sigue en pie cuando nadie está mirando.

Mientras uno recibe admiración por su trabajo, no puede saber cuánto hace por el trabajo en sí y cuánto por el reconocimiento, porque nunca ha hecho una cosa sin la otra. Esa duda puede quedarse ahí durante décadas sin que nada obligue a resolverla, y se aclara únicamente cuando la recompensa se acaba, cosa que nadie hace por su cuenta y que por eso llega de afuera, en un momento inconveniente.

Hay cosas que uno descubre que ama solo cuando se acaba el aplauso. Un escritor que publicó tres libros con su nombre, y que llegó a ese punto en que las invitaciones le llegan sin buscarlas, decide publicar el cuarto con seudónimo por razones que al principio tenían que ver con el libro. El libro sale, circula poco, nadie lo asocia con su autor, y en ese silencio descubre algo que quince años de reseñas no le habían dejado ver, si lo que quería era escribir o ser escritor. Son dos deseos distintos que estuvieron juntos todo ese tiempo, y hubo que quitar el nombre de la portada para poder separarlos. Eso mismo va a pasarle a mucha gente en estos dos años, sin haberlo buscado.

Una restauradora dedica ocho meses a un cuadro que el público mira treinta segundos, sabiendo que nadie va a distinguir su trabajo del original y que de eso se trata. Ese trabajo no depende de la atención ajena y se hace igual de bien el día que nadie mira, y es de lo poco que sobrevive al final del ciclo.

Un ingeniero lleva once años llenando un cuaderno con un diseño que no le ha mostrado a nadie, ni a su mujer ni a los colegas con quienes almuerza todos los días, y le dedica los domingos con una constancia que no tiene para ninguna otra cosa. No lo esconde por miedo al juicio; lo mantiene fuera de la conversación porque sabe que abrirlo a opinión lo convertiría en otra cosa, un proyecto con expectativas, algo que tendría que justificar. En estos dos años esa manera de trabajar va a resultarle más útil que nunca.

Verse con precisión

La humildad tiene poco que ver con hacerse pequeño, con restarse méritos o con pedir disculpas por ocupar espacio. Es la capacidad de verse con precisión, que implica distinguir qué partes de la imagen propia siguen siendo certeras y cuáles se mantienen por costumbre, por orgullo o porque hay gente esperando que uno siga siendo ese. Verse así incomoda, porque casi nunca coincide con lo que uno creía de sí mismo.

Basta una reunión en la que alguien corrige a otro frente a sus colegas, con razón y sin mala intención, para que aparezcan dos segundos en los que se le calienta la cara, le sube una respuesta a la boca y el cuerpo entero se prepara para defenderse. Si defiende, la respuesta sale, la reunión continúa, nadie insiste, y él se va a su casa convencido de que tenía la razón, aunque esa noche se cuerde de la escena tres o cuatro veces sin entender por qué. Si  se calla y deja pasar esos segundos, se queda con  una idea incómoda y bastante exacta de cuánto sabe en realidad. Esos dos segundos se van a repetir muchas veces en dos años, y de lo que uno haga con ellos depende si aprende algo o  no.

Transformarse obliga a renunciar a tener razón sobre uno mismo, que es una renuncia más difícil que casi cualquier otra, porque la versión que uno defiende viene respaldada por años de pruebas. La persona que se sabe eficiente las tiene, el que se sabe generoso puede enumerar los casos, y ninguno de los dos está mintiendo. El problema aparece cuando esas descripciones, siendo ciertas, se quedan cortas, porque nada de lo que uno hizo antes alcanza para describir a alguien que está convirtiéndose en otra cosa. Júpiter, que acompaña esta limpieza, no deja objetos ni oportunidades espectaculares, deja aprendizaje, el cual llega casi siempre en forma de contratiempo.

La caída de los que estaban arriba

En lo colectivo esto se ve más rápido, porque lo público se mueve en meses mientras lo personal se toma años. Leo es el signo del rey, y con el Nodo Sur ahí  se acaba la costumbre de poner a una sola persona a hablar por todos, y también la comodidad de que una sola voz explique un asunto complicado. La caída de personas que ocuparon durante mucho tiempo un lugar central va a ser una constante de estos dos años, algunas por errores propios y otras porque las subieron a un pedestal que nunca pidieron, y  quien lo lea solo como escándalo se va a perder que es el mismo proceso, visto en grande.

Durante los últimos quince años la visibilidad dejó de ser una consecuencia de hacer algo bien y se volvió un requisito para ejercer con normalidad, en profesiones que durante un siglo funcionaron por reputación cerrada y referencia entre colegas. Eso ya cuesta más de lo que produce, y lo que va ocupando el lugar de las figuras individuales tiene otra forma: paneles en lugar del conferencista estrella, proyectos firmados por el equipo y trabajos compartidos que se quedan con el crédito que antes iba entero al autor. en lugar del conferencista estrella, proyectos firmados por el equipo y trabajos compartidos que se quedan con el crédito que antes iba entero al autor. Ahí aparece la lógica de Acuario, que no borra al individuo pero le quita el protagonismo, y lo que pasa a importar es si aquello que hizo le sobrevive. Tampoco hay que celebrarlo por adelantado, porque un grupo se equivoca con una fuerza que ninguna persona sola alcanza, y repartir la autoría también reparte la responsabilidad hasta nadie responde por nada.

Lo que se construye despacio

Júpiter en Leo y Saturno en Aries forman un trino que se perfecciona a fin de mes y vuelve en abril y en julio de 2027, y esas tres fechas marcan las tres etapas de cualquier cosa que uno quiera construir, la idea al principio y el trabajo repetido después. Lo que se empiece ahora se prueba a mediados del año que viene y solo entonces sale. Eso va contra una cultura que mide en semanas, que pide mostrar el proceso mientras ocurre y que toma el silencio por fracaso, cuando uno se vuelve bueno en algo repitiéndolo mil veces, y esas mil veces no se ven.

Leo también es el deseo, la vitalidad, la creatividad y la alegría, las ganas de hacer algo por el gusto de hacerlo, y representa además al niño que cada persona fue antes de aprender que las cosas se hacen para que alguien las apruebe. Casi todos dejaron algo alrededor de los diecinueve años; el instrumento que se abandonó al entrar a la universidad porque había que ser serio; el dibujo que alguien llamó pasatiempo cuando llegó el momento de escoger carrera; la escritura que se cortó con el primer trabajo de horario fijo. No se dejaron por falta de talento ni, en muchos casos, por falta de ganas, se dejaron porque había cosas más urgentes y porque alrededor se premiaba otra cosa. Eso sigue ahí, debajo de años de obligaciones y de expectativas de otros, y es lo primero que uno vuelve a tener cerca cuando esta limpieza termina. De los eclipses que faltan, dos caen en Leo y cuatro en Acuario. Esa diferencia indica hacia dónde se inclina el ciclo, porque lo que hay que quitar se quita rápido y lo que hay que construir toma el resto del tiempo.

La pregunta que abre estos dos años

Un despido casi nunca se trata del despido, sino de cuánto de uno estaba puesto en ese cargo; una sociedad que se rompe casi nunca se trata del socio, sino de lo difícil que resultó poner condiciones a tiempo. Eso no se ve en el momento; se ve después, cuando uno ya tomó distancia, y por eso la mayoría entiende estos procesos años depués y por eso mismo es inútil apurarlos.

En algún momento de estos dos años, sin haberlo decidido, a casi todo el mundo le va a pasar algo parecido a lo que hizo aquel escritor con su seudónimo. Alguien va a dejar de necesitarnos como nos necesitaba, o vamos a perder un lugar que ocupábamos bien, o nos vamos a descubrir defendiendo más de la cuenta una idea de nosotros mismos que ya no es cierta. Lo que hay que preguntarse entonces no es quién voy a ser después, porque esa todavía es la pregunta del personaje y sigue buscando una forma que los demás reconozcan. La pregunta es qué va a quedar de mí cuando el personaje deje de hacer falta, cuál de todas las cosas que hago seguiría haciendo igual si nunca más pudiera contarla, y si eso me interesa lo suficiente para dedicarle los próximos diez años.

¿Dónde vas a sentir estos eclipses?

Léelo por tu ascendente, y si no lo sabes léelo por tu signo solar, aunque cuando el Sol está involucrado el cambio se ve más desde afuera y los demás lo notan antes que tú.

Aries. Estos eclipses caen en el área de tu carta que tiene que ver con el placer, los hijos, el romance y todo lo que creas. Tú eres quien resuelve los problemas de los demás, y aunque quisieras delegar, la gente sigue acudiendo a ti porque ese es el lugar que te asignaron hace años. Lentamente, vas a dejar de ocuparlo, y ahí verás quién se queda y quién no. A cambio surgirá una responsabilidad que sí quieres asumir, que puede ser una relación, un hijo o un proyecto propio, y la reconocerás porque te pesará atenderla. Ahora lo que necesitas es volver a hacer cosas por diversión, y no por producir, mostrar o agregar a ti currículum.

Tauro. Estos eclipses caen en el área de tu carta que tiene que ver con la casa, la familia y de dónde vienes. Hay alguien que ha sido la cabeza y lo ha resuelto todo, y ese lugar cambiará en estos dos años. Puede haber mudanza, a una casa mejor distribuida aunque no sea más grande, y dejarás cosas atrás. Debajo de todo eso está cuánto te cuesta aceptar ayuda, y a principios de septiembre notarás tu primera reacción cuando alguien te la ofrezca. Se puede tener mucho y sentirse solo por hacerlo todo por cuenta propia, y se puede tener menos y estar tranquilo porque hay quien responda contigo.

 Géminis. Estos eclipses caen en el área de tu carta que tiene que ver con la palabra, la escritura y la gente que tienes cerca. Estos dos años te mostrarán cuánto de lo que dices es tuyo y cuánto viene de repetir lo que oyes, y para escuchar tu propia voz tendrás que callar bastantes otras. Con Urano en tu signo, ese cambio no será gradual. Leerás en todas partes que agosto te trae un proyecto y un contrato, y yo no lo creo tanto; llegará una propuesta que encenderá tu curiosidad, y será el año que viene cuando lo que sabes empiece a valer.

 Cáncer. Estos eclipses caen en el área de tu carta que tiene que ver con el dinero que ganas y con lo que consideras tuyo. No te quedarás sin nada, que es lo primero que te dirán. Entrará dinero, o entrará la oportunidad de generarlo a largo plazo, y podrá venir de un puesto de mando. Lo que se te mostrará son tus hábitos de consumo, porque por aquí pasa el dinero que te pagan y que pagas, no el que se ahorra. Averigua cuánto puedes ahorrar, aunque sea poco, porque para levantar algo tuyo necesitarás a alguien más.

 Leo. Estos eclipses caen en el área de tu carta que tiene que ver contigo, con tu cuerpo y con la manera en que los demás te ven. Vienes de dos años que te pusieron frente a tus vulnerabilidades y ahora te toca a ti. Saldrán partes del yo soy tal y yo soy cual que ya vencieron, y el trabajo será notar cuáles sigues defendiendo por costumbre. Todo eso que viviste desde 2023 y que te hizo sentir débil tantas veces es de donde sacarás lo que tienes para ofrecer. Los demás notarán el cambio antes que tú.

 Virgo. Estos eclipses caen en el área de tu carta que tiene que ver con lo que haces a solas, sin testigos. Lo que pasaste en los últimos dos años fue mucho más duro que lo que viene ahora. Tienes la imaginación encendida como no la tenías hacía años, y este es el momento de incubar algo y trabajarlo sin que nadie se entere. Hoy la gente exhibe el proceso, y a mí me parece riquísimo crear algo y que no lo sepa nadie. En enero tu manera de crear dejará de darte resultado, y ese bloqueo te mandará a buscar en otra parte.

Libra. Estos eclipses caen en el área de tu carta que tiene que ver con los grupos, las amistades y la gente con la que te mueves. Agosto lo pasarás muy bien, con ganas de ver a todo el mundo, y lo que venga después será más selectivo. Lo que se te mostrará es cuánto te acomodas para caer bien, y con Venus retrógrada entre octubre y noviembre esa costumbre se te hará imposible. Podrá llegarte por algo concreto, como una amistad de toda la vida que decide que ya no quiere serlo, y habrá una imagen que ya no podrás mantener.

 Escorpio. Estos eclipses caen en el área de tu carta que tiene que ver con tu carrera y con lo que la gente ve de ti cuando te busca. Llegará un rol nuevo, que puede no ser profesional y ser volverte madre o padre, y traerá responsabilidad, levantarte más temprano, dejar hábitos y responder por un equipo. No habrá que esperar a 2028; en octubre y noviembre ya lo sabrás. Tendrás que soltar cosas que ya no puedes atender y aprender a delegar, y fíjate en tu reacción cuando te pidan fotos o videos, porque una cosa es el rol y otra la exposición.

 Sagitario. Estos eclipses caen en el área de tu carta que tiene que ver con lo que crees, lo que estudias y la gente que te enseñó. Si eres de los que hablan desde el yo soy quien sabe, la lección de estos dos años será de humildad y será concreta. Puede que un mentor de toda la vida deje de poder atenderte, o que se vaya. Vienes con una manera de entender el mundo y verás que te apegaste demasiado a ella; casi nunca hay que botarla completa, suele ser un escalón para otra cosa. Querías cruzar mares y viajarás cerca.

Capricornio. Estos eclipses caen en el área de tu carta que tiene que ver con lo que compartes con otro, tanto el dinero como la intimidad. Agosto y septiembre traerán una oportunidad de enriquecerte, y podrá venir de un socio, de una pareja o de alguien que quiera invertir en lo tuyo; cuando llegue, pregúntate cómo manejarla de manera legal y que dure en el tiempo. Pero debajo de eso hay otra cosa, y es que si lo que querías era una relación tendrás que bajar defensas. Aprendiste a protegerte por buenas razones, y esa protección es hoy lo que no deja entrar a la otra parte.

Acuario. Estos eclipses caen en el área de tu carta que tiene que ver con la pareja, los socios y todo aquel con quien firmas algo. Lo que se eclipsa es tu manera típica de relacionarte, y no depende de quién esté a tu lado sino del criterio con que escoges. Dice el cliché que buscas una pareja que llame la atención, y puede que por primera vez no busques a alguien que sea todo el show, y que entiendas que buscar tu autoestima por esa vía era asunto tuyo. Podrás asociarte con alguien o firmar un acuerdo que te sirva hasta mediados de 2027.

Piscis. Estos eclipses caen en el área de tu carta que tiene que ver con el trabajo de todos los días y con la salud. Podrán llegarte más clientes y más trabajo, que a lo mejor es justo lo que querías, y al mismo tiempo necesitarás descansar. Lo que se termina es la idea de que vales según lo que produces al día y según lo eficiente que seas. En octubre y noviembre verás qué vale la pena atender porque da resultado y cuántas tareas sigues haciendo que ya no hacen falta.

Patricia Dore Castillo

Astróloga y herborista

Astróloga y herborista. Desde el 2020, ofrece lecturas astrológicas y de diseño humano, con apoyo del ThetaHealing y la bioneuroemoción. También elabora y vende herramientas que acompañan procesos de autoconocimiento, búsqueda personal y regulación emocional, cuentos como las flores de Bach, productos de aromaterapia, tinturas, oleatos, mieles herbales y ungüentos. Desde el 2012, ha estado estudiando astrología humanista, transpersonal y psicológica con un enfoque en Jung. A partir del 2022, se ha especializado en astrología dracónica y astrología infantil. Actualmente, está estudiando astromapping (astrocartografía y astrología local).

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