El Foro Nacional Meta RD 2036, celebrado el pasado 5 de agosto por iniciativa del ministro de la Presidencia, José Paliza, fue una invitación a discutir -con evidencia y visión de largo plazo- los desafíos que definirán el desarrollo dominicano durante la próxima década. La participación de destacados economistas y académicos internacionales, entre ellos Michael Kremer, Laura Alfaro y Federico Sturzenegger, enriqueció una jornada de alto nivel. Una de las intervenciones más provocadoras fue la del economista chileno Andrés Velasco, quien centró su análisis en uno de los mayores riesgos que enfrentan las economías relativamente exitosas: la trampa del ingreso medio.
Velasco recordó que República Dominicana, Panamá, Uruguay, Chile, Colombia y Perú figuran entre las economías latinoamericanas que más han crecido desde 1990. En el caso dominicano, además, el país ocupa el cuarto lugar de la región en crecimiento del poder adquisitivo, un logro que refleja décadas de estabilidad macroeconómica, apertura e inversión. No obstante, advirtió que República Dominicana sigue siendo un país de ingresos medios altos, “pero no tan altos”, aclaró. Se ha avanzado significativamente, pero el mayor desafío apenas comienza. La denominada trampa del ingreso medio aparece cuando una economía logra dejar atrás la pobreza, pero su crecimiento del ingreso por habitante comienza a desacelerarse. Esa pérdida de dinamismo suele manifestarse cuando el PIB per cápita alcanza alrededor del 11 % del nivel de Estados Unidos, equivalente aproximadamente a US$8,000.
Actualmente existen 108 países de ingresos medios, donde viven cerca de 6,000 millones de personas, pero desde 1990 apenas 34 países han logrado dar el salto hacia la categoría de ingresos altos. ¿Por qué ocurre este estancamiento? Según Velasco, las causas son tanto económicas como político-institucionales. En el plano económico, la respuesta pasa por sofisticar las exportaciones, mantener un tipo de cambio real competitivo, corregir fallas de mercado y fortalecer la provisión de bienes públicos especializados: infraestructura moderna, educación pertinente, instituciones eficaces y capacidades tecnológicas que permitan competir en actividades de mayor productividad y valor agregado.
Las barreras políticas e institucionales son igualmente determinantes. Velasco advirtió sobre el riesgo de economías que se cierran a la competencia, sobre las empresas incumbentes que concentran un poder excesivo y frenan la innovación, sobre sindicatos y sobre grupos de interés que protegen actividades poco productivas y limitan el proceso de destrucción creativa que impulsa el crecimiento. También cuestionó la tendencia a idealizar a las pequeñas y medianas empresas: las pymes son esenciales para cualquier economía, pero su verdadero éxito consiste en crecer, innovar y convertirse en empresas de mayor escala. Cuando los intereses particulares capturan el gasto público y reducen el espacio fiscal para invertir en infraestructura, capital humano e instituciones especializadas, el desarrollo pierde impulso. Esa fue, quizás, la principal enseñanza de Meta RD 2036: el reto de República Dominicana ya no es crecer, sino construir las condiciones institucionales y productivas que le permitan convertirse, definitivamente, en una economía de ingresos altos.
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