Sin duda somos un país en desarrollo, eso no lo para nadie, hace un siglo salimos de unas vías moribundas y ahora estamos en lo que llamamos con mucho eufeismo en las ¨ vías de desarrollo¨ para no decir que todavía estamos bastante atrasados con respecto a las naciones que van en cabeza desarrollando la IA y llegando a otros planetas, y además avanzan a velocidades meteóricas en lo tecnológico y socialmente mientras nosotros todavía investigamos la mermelada de jagua.

Sí, pero también es verdad que podemos presumir de tener muchas y preciosas torres, urbanizaciones de lujo, un turismo pujante, metros por abajo, por en medio y pronto por arriba, policías con uniformes nuevos -los colombianitos- e incluso una República Millonaria en la zona Este que es el paraíso bien terrenal y bien paraíso de Punta Cana que como buen Edén es solo para los más pudientes.

Pero lo cierto es que bien mirado, bien metido en el interior y aun en el exterior los dominicanos todavía padecemos de un curioso y hasta simpático subdesarrollo personal, endémico, intrínseco, y del que al estar tan incrustado en nuestro ADN parece que tardaremos siglos en salir, si es que esto alguna vez llega a suceder

¿Se imaginan que en el país se llegara a acudir a una cita, una reunión, a una fiesta, de manera puntual sin la media hora, la hora entera u hora y media de retraso? ¡Anda pal caray! Antes el cielo se cae en setecientos veintitrés pedazos cuadrados y redondos.

¿Se imaginan que las excusas tan propias y comunes de lo tuyo está caminado, el cheque le falta una firma, ven que te pago el lunes y otras por el estilo no existieran? ¡Ofrécome a la Virgen de la Altagracia! El mundo se para antes y sin que Superman lo pueda poner en marcha de nuevo

¿Se imaginan los dominicanos diciendo aposta en lugar de ¨apota¨, langosta en lugar de ¨langota¨ o de una vez en lugar ¨diunavé¨ ¡No fuña usted!!antes Trump se vuelve bueno, cuerdo, y se marcha para su casa y nos deja tranquilos

¿Se imaginan al dominicano en una fila de manera ordenada sin empujar para subir antes a la guagua o saltársela para que le atiendan primero? ¡María Santísima nos coja confesados! Primero las lechugas se vuelven berenjenas y las berenjenas nabos y los nabos acaban siendo chivos sureños

¿Se imaginan asimismo que las aceras se pudieran caminar sin hoyos, totumas, carros aparcados, negocitos de frutas, de frituras, de tapar pinches de gomas y otros muchos por el estilo? Por favor no seamos ingenuos, primero el vaquero bueno pierde la pelea a tiros en el salón con el vaquero malo

¿Se imaginan a unos tigueres de barrio diciéndole educadamente al paso de una muchachita linda: Hola, bonita, es usted preciosa, en lugar de ¨mamasita que buen tú tᨠo lo de ¨si como caminas cocinas, guárdame el con-con¨ Je, je, je antes los cocodrilos se visten de blanco y hacen la primera comunión

¿Se imaginan al dominicano oyendo música en los colmados o discotecas con música suave, sin canciones vulgares o rastreras, sin volúmenes estridentes rompe-tímpanos? Antes Beethoven recobra la audición y compone con Juan Luís Guerra el Himno a la Bachata

¿Se imaginan al dominicano en un puesto de tutumpote político que no le asalten los instintos del gato en pescadería? Por más imaginación que tengamos esto no nos lo podemos imaginar

¿Se imagina a los dominicanos manejando los carros o los motores respetando las señales como personas racionales o civilizadas en lugar transformarse al volante en seres atronados y kamikazes sin destino? Aquí se separan las aguas del Mar Rojo otra vez con el amigo Moisés.

Bueno, hay cientos de ¿Se imaginan…? que no obstante ser muestras de falta de un clro desarrollo son formas de ser propias del dominicano y por eso todavía es como es, auténtico, simpático, abierto, espontáneo, luchador, atrevido, amigo, y mil cualidades más que lo distinguen de otras sociedades dizque más civilizadas.

Más que desarrollarnos deberíamos desenrollarnos, que no es lo mismo ni es igual, como decía el eslogan aquel. Se imaginan a un dominicano calladito en una fila del aeropuerto sin a los dos minutos contarle su vida al de a los de lado, sin alterarse al ver un par de muchachas bonitas, sin criticar a sus políticos, sin ajustarse un chicharrón con casabe, sin bajarse un par de frías, o sin sacarle brillo a la hebilla bailando un sabroso merengue? Yo no ¿Y ustedes?

Nota: en algunos puntos donde se lee ¨dominicanos¨ también se puede leer ¨dominicanas¨, sobre todo en las cosas buenas, porque pecando de dominicano subdesarrollado opino que las dominicanas, todas, toditas ¡Están buenas! ¿Y ustedes?

Sergio Forcadell

Publicista

Nacido en Barcelona. Catalán hasta los dientes y Publicista desde mucho antes de nacer. Candidato al Premio Nobel de la Literatura Mordaz y Pendeja.

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