Francisco Rafael Argilagos Guinferrer nacido en 1838 en Camaguey, Cuba, fue una figura cubana polifacética, reconocido como oftalmólogo pionero, militar de alto rango en la Guerra de Independencia de Cuba y prolífico escritor. A menudo se le cita como el "primer oftalmólogo mambí" y el primer médico internacionalista cubano.
Argilagos fue un médico brillante que estudió en París y se convirtió en miembro de la Sociedad Universal de Oftalmología en 1861. El Filtro Aneritra: Su logro científico más famoso fue la invención de un filtro de luz sin rojo (aneritra) para oftalmoscopios. Esto permite a los médicos ver la capa de fibras nerviosas de la retina y los vasos sanguíneos con mucha mayor claridad, una herramienta que se sigue utilizando en los exámenes de la vista modernos. Autoexperimentación: Realizó investigaciones sobre los efectos de la luz intensa en la retina utilizando gatos y, según los informes, dañó su propia visión al someterse a una luz excesiva durante sus experimentos.
A pesar de tener una prometedora carrera académica en Europa, regresó a Cuba para luchar por la independencia de España. Guerra de 1868: Se unió a la Guerra de los Diez Años bajo el mando del general Manuel de Quesada. Equilibró sus funciones como médico de combate y como soldado. Rango: Alcanzó el grado de Coronel en el Ejército Libertador. Abolicionista: Siguiendo el ejemplo de Carlos Manuel de Céspedes, liberó a sus propios esclavos y era conocido por la población local como "el blanco que liberó a los negros". Prisionero de Guerra: Tras ser capturado por las fuerzas españolas, se dice que salvó la vida de un oficial español herido, lo que finalmente facilitó su liberación y el permiso para exiliarse.
Argilagos era conocido por su intelecto inquieto y su labor humanitaria fuera de Cuba. Internacionalismo: Prestó servicios médicos gratuitos a los pobres en Colombia, Venezuela y el Caribe, lo que lo convirtió en un pionero de la medicina internacionalista cubana. Obra Literaria: Fue filósofo y periodista; fundó o dirigió más de 50 periódicos. Sus escritos abarcaron desde la propaganda política hasta un estudio científico sobre la producción del queso tipo Patagrás en Camagüey. Antropología: Realizó importantes contribuciones al estudio de la antropología colombiana durante su tiempo en el exilio.
La estancia de Francisco Argilagos en la República es un capítulo fascinante que resalta su faceta como humanista y científico itinerante. Aunque su vida estuvo marcada por el exilio debido a sus actividades revolucionarias en Cuba, su paso por tierras dominicanas no fue una simple pausa, sino un periodo de intensa actividad profesional.
A destacar su práctica médica y su Filantropía. Argilagos llegó a la República Dominicana en una época en la que los especialistas en oftalmología eran extremadamente escasos en el Caribe. Atención a los desposeídos: Se ganó una gran reputación por ofrecer sus servicios de manera gratuita a personas de escasos recursos. No solo realizaba consultas, sino también cirugías oculares complejas para la época (como cataratas), utilizando el instrumental que siempre cargaba consigo, incluso durante sus años de guerra. Reconocimiento profesional: A diferencia de otros países donde tuvo que luchar contra leyes proteccionistas que impedían a extranjeros ejercer la medicina, en República Dominicana su prestigio como graduado de París le abrió puertas rápidamente entre la élite intelectual y médica de Santo Domingo y Santiago de los Caballeros.
Debemos destacar su conexión revolucionaria, ya que la República Dominicana fue, durante el siglo XIX, un refugio clave para los patriotas cubanos (incluyendo a figuras como Máximo Gómez, quien era dominicano, y José Martí). Fue en nuestro pais amigo de figuras como Ramon Emeterio Betances o Eugenio Maria de Hostos, figuras con un decidido perfil antillantista. Este brillante medico fallecio en Santiago de Cuba en 1908.
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