En fecha 7 de enero del 2026, publiqué un artículo en este mismo medio, titulado "La vice de Maduro, sentada en un barril de pólvora”. El mismo decía que esa gestión de la presidenta instalada estaba igual que la arepa; juego por arriba y fuego por abajo. Y que estaría conminada al fracaso de adaptación para la "transición", en el entendido que su convicción era Chavista -"Madurista", y que ideológicamente-según su discurso de barricada le sería imposible abdicar a su ideología de soberanía que enmarcó la línea su discurso, como bandera de lucha y más, siendo ella una gran abanderada y furibunda defensora de dicha ideología.
Al momento de la “captura de Nicolás Maduro”, es decir en las primeras horas, sus pronunciamientos eran Chavistas y desafiantes, lo que hacía lucir que habría guerra, máximamente, impulsada por su ímpetu ideológico de corte frontal, ya que en principio, clamaba de manera furibunda, el retorno de Maduro, y no es que no haya mantenido ese discurso, pero, a nuestro juicio, puramente semántico porque en la práctica Estados Unidos, de forma pública y sin maquillaje, está bailando con su dama. Dama esta que el 30 de agosto del 2025, sostenía, en un discurso populista en el que externaba lo siguiente: “Que lo tomen con calma, que lo tomen con paciencia. ¡Que no se atrevan a agredir al pueblo de Venezuela, porque será su peor pesadilla, ya que, sus peores calamidades está por venirle a USA, si se atreven agredir el pueblo Bolivariano.

Y no cabe duda que, la presidenta “encargada”, al pasar de los días, se ha montado en dos discursos. Uno el de la guerra diplomática, que en el fondo no es más que, encaramarse en la ola de la “obediencia o interiorización, ya que, habría reflexionado que Trump-Marco Rubio, tienen los juegos pesados”, y por lo tanto ha tenido que sacar de abajo la maniobra y sagacidad política para combinar un discurso de "autonomía” y a la vez acoplamiento a las exigencias y la obediencia a los discursos de USA de que "gobernaba en Venezuela”, a lo cual Delcy, resistía con la espada simbólica de Bolívar y la bravuconada de Chávez, montada en la ola de que en Venezuela solo gobernaba el pueblo Bolivariano.
No obstante, ante la realidad geopolítica, tuvo que reciclarse y, a mi juicio, siguió ese ritmo de forma sagaz, pero consciente que tenía que nadar en dos aguas, lo que exigió usar a toda capacidad su -retórica Chavista-para no envalentonar las fuerzas armadas de carácter “socialista y foquista de arraigo Chavista-madurista encarnada, Nicolás Maduro, en ella misma, Diosdardo Cabello, Vladimir Padrino, Cilia Flores, y su hermano, Jorge Rodríguez, de quienes, los hermanos Rodríguez, uno como presidenta encargada y otro como presidente de la Asamblea Nacional, se tuvieron que envolver en un cambio sin reversa hacía el “dialogo y la diplomacia para garantizar la paz y la convivencia”.
Por lo que, en la misma presencia de Chris Wright, Secretario de Energía de Trump, el 12 de febrero del 2026, en el palacio de Miraflores, adornado por alfombra roja, la presidenta Encargada, expresó lo siguiente: “Que sea, el dialogo diplomático, el dialogo político y energético-al cual le damos la mejor bienvenida, que sean los canales adecuados y pertinentes, para que Los Estados Unidos de Norteamérica y Venezuela asuman con madurez como seguir avanzando”
En ese mismo orden de idea, a base de sagacidad, temple y maniobra política, en principio, en su gran retórica política se ha ganado una especie de recomposición del Chavismo-naturalmente con su reserva-, incluso recibiendo de parte de las fuerzas armadas su bastón de mando y “autoridad política”. Y bien es cierto que, mientras la presidenta encargada-que quien la instaló fue Trump- ya convive con todos los resortes del poder de USA con la instalación en el país de las embajadas de Estados Unidos en Venezuela y viceversa, más, el control del Petróleo y controles políticos, y a partir de ahí todo es ritual, ya que al imperio, poco le importan los discursos, sino es, a todas luces seguir sirviéndose con la cuchara grande de obtener, repito, control del suministro del petróleo en una cuota elevada y de incidir en narigonear a quienes Venezuela podrá suministrarle el carburante, incluso el propio intercambio solidario con el régimen Cubano, y lo más significativo, el establecimiento de su intersección para que la cuota de Petróleo que le tocara a China, sea vía el intercambio controlado por Trump. Y eso es absolutamente, "dependencia y controles hegemónicos de imperio", sin importarle quien esté en la silla simbólica de la presidencia.
Pero ahora, y aquí cabe preguntar, ante esa realidad, ¿cómo la presidenta Delcy Rodríguez ha podido sobrevivir a la realidad de ser asimilada por la estructura de poder chavista-por lo menos en el control inmediato-, y por una gran parte del pueblo, pero, a la vez escapar de la garra militarista de Trump? Para esa simbiosis, no cabe duda que ha mostrado dotes excepcionales de retóricas discursivas y, de extraordinaria vocación de dejar a Trump “manso chupando su teta, es decir, le “cede”; pero a vez, ha ido desarrollando una especie de nacionalismo, pero que, y a la vez, ha ido prendiendo en la psiquis chavista ya que con los propios ingresos que le ha ido generando el llamado control de Trump, ha diseñado un giro paro pinto; entre el Chavismo, la democracia, la amnistía y sobre todo, un extraordinario asistencialismo que sin temor a equivocarme la ha estado afianzando en el poder en el que se manifiesta una estela de carisma entre los mandos militares, las masas y la propia oligarquía política del Chavismo.
Y sin lugar a dudas, la presidente Delcy, ha ido ganando respeto de la población y tolerancia obligatoria de los Yanquis y, sabiéndose, que a pesar de todo, en estos momentos perdieron el control sumiso de la llamada revolución Bolivariana, que montada en su simbología ha despertado una garra de zorra política y se desenvuelve en discurso de la lucha en el plano de la “diplomacia”, para lo cual, mientras se afana en plantear que Nicolás Maduro es el presidente legítimo, y sobre el cual pide su retorno a Venezuela, pero parece, como decía un presidente dominicano, llamado Hipólito Mejía, “ como que me está gustando el “carguito”.
En este particular, también cabe incluir que la bandera de lucha de María Corina Machado, -según se ven los niveles de confort y asimilación de Delcy en el poder-, -Corina-, se ha desvaneciendo, es decir, solo se contrae a la libertad de los presos políticos, pero la esperanza que sería presidenta de Venezuela en lo inmediato o a corto plazo, se refleja en un cuadro de opacidad, por la aprobación-dentro de todas las contradicciones del “chavismo”, la ley de Amnistía, hecho este que ha pulverizado el discurso de la oposición que mantenía vigente a la líder opositora, a la que si le cabe la “honra”, de haberle servido de arquitecta a la política imperialista de Trump, ya que no cabe sospecha que le hizo mascar la cicuta a Maduro, de imponer unos resultados de ilegitimidad de las elecciones del 28 de julio del 2024, cosa esta que creó las condiciones para que el mundo democrático le retirara su reconocimiento, en cuya flaqueza se montó Trump para realizar la operación militar de carácter quirúrgica que permitió capturar a Maduro en una operación militar que tardó pocos minutos en ejecutarse y ser conducido directamente a una cárcel de los Estados Unidos de América.
A nuestro juicio, Delcy Rodríguez, con su extraordinario zigzagueo, profundo olfato político, y su propio pedigrí profesional de alto nivel académico, enmarcado entre otros estudios, Maestría en derecho social, Doctorado en política social, especialidad en filosofía social, etc., ha hecho resurgir la corriente ideológica, por decirlo de alguna forma, sustentada en un hibrido del Chavismo invisible, y la corriente nueva que hemos convenido en llamar, el surgimiento de la “Dulcerizacion”, o en otra palabra, “la tolerancia de Delcy”, según sus acciones, basadas en enrumbar a Venezuela en la cura del odio y proceso de convivencia, incluso, ya acusando a María Corina, como la responsable de descarrilar este proceso. A fin de incitar a Donald Trump para pintarla-a María Corina-, como la responsable de bombardear este proceso, diría yo, y sembrar la ponzoña política en Trump, que la líder opositora está entorpeciendo la “transición política”, la cual, según la teoría de la conveniencia política, conforme a como le venga conviniendo al imperio, jamás, este propiciará un cambio de figura. Por lo tanto, luce que habrá Delcy para rato.
Robustecido esto, a mi juicio, ya el pueblo va asimilando el comodín de tener paz y convivencia pacífica, con una persona “Chavista al frente”, con el solo pecado de entenderse con Estados Unidos, -que como quiera habría de hacerse-, en cuya nación, ya hasta tiene abierta la representación consular, apertura de los mercados, intercambio comercial abierto, lo que-según van las cosas-, sin lugar a equivocarnos, sentará la base para el surgimiento de una democracia, en franco reciclaje del Chavismo. Y de ser así, en la otra vuelta nos vemos, con Delcy a la Cabeza, basada en su retórica, su sagacidad y caminando en la montura de Bolívar, pero blandiendo en cada puño, la nueva estrella imperial.
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