Me hacia la misma pregunta cuando vivía en Costa Rica, donde residí por tres años trabajando para organismos internacionales. El proceso de diseño, licitación, contratación hasta terminar la obra duraba entre 4 y 5 años.

Me preguntaba ¿por qué eso pasaba si en mi país esas obras se construían en dos años o menos. ¿Son anormales lo ticos? ¿brutos? ¿perezosos? Nada de eso.

La diferencia era muy evidente. Y pongamos algunos ejemplos bien conocidos que sucedieron en el gobierno de Medina y también con Leonel Fernanez. OISOE, por ejemplo, manejaba un presupuesto que oscilaba entre 10 y 15 mil millones al año. Al principio construían obras pequeñas, pero después comenzaron construir grandes obras como autopistas, puentes, decenas de hospitales gigantescos (la ciudad sanitaria costo más de 15 mil millones de pesos), compra de equipos que no era su función y edificios gubernamentales.

Todo se construía con la rapidez de un rayo y eso era debido a que el 95% de esas obras se asignaban grado a agrado, con sobornos incluidos, sin supervisión adecuada y con sobreprecios escandalosos.

En Costa Rica eso jamás hubiera sucedido porque todas las obras pasaban por un largo proceso de licitación donde a veces había reclamos e impugnaciones que extendían los plazos de inicio de las obras hasta por uno o dos años.

Tomemos el caso de Odebrecht. Llegaban con el diseño de la obra, una carpeta con la aprobación del financiamiento por el Banco do Brasil y un contrato firmado con el gobierno que aprobaba el Congreso en cuestión de días. Un representante de Odebrecht se encaraba de distribuir los sobornos.

En cuestión de un año o dos, grandes obras, como la carretera del Coral, el corredor de la Duarte o los túneles y paso a nivel de la 27 de Febrero, eran concluidas en tiempo récord.

La lentitud que usted observa ahora en la construcción de las obras, señor Medina, es que estamos haciendo lo que hace Costa Rica y cualquier otro país que respeta la institucionalidad y luchan contra la corrupción.

Es difícil que usted lo entienda, pero lo que antes costaba 100 ahora cuesta 70, porque esos sobornos pagados por la construcción de obras con grandes sobrecostos y varias adendas injustificadas y sin la aprobación de la Contraloría, son cosa del pasado.

PD: La tortuga y la liebre inician una carrera de 20 kilómetros. La segunda corre 30 veces más rápido que la primera, pero al día siguiente la encuentran a 10 kilómetros muerta de agotamiento. A los tres meses la tortuga llega a la meta y gana la carrera.

José Lois Malkún

Economista

Economista dominicano. Trabajó como consultor de varios organismos internacionales, como el BID y el Banco Mundial. Fue director de la Comisión para la reforma del Sector Salud, Ministro de Finanzas y Gobernador del Banco Central, en el período 2003-2004.

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