Señor,
sentimos la urgencia
de un cuidado primoroso
a todas las personas;
en todos los contextos;
para iluminar problemas
e impulsar sus proyectos.
Este cuidado ha de ser
fraterno y gratificante;
que valore nuestro prójimo,
respete su libertad
y no pierda de vista
un horizonte de unidad.
Seguimos tus pasos, Señor
para aprender a cuidar
enséñanos tu prudencia
y apóyanos con los frutos
de tu singular paciencia.
Apelamos a tu sabiduría
para acompañar
sin miedo
y disponer la voluntad
para cumplir tus anhelos.
Es un cuidado que impulsa
a romper toda barrera;
a restaurar heridas
y a calmar lesiones nuevas.
II
Señor,
danos tu humanidad
y la mayor alegría;
para tejer cercanía,
acoger a las personas
y generar armonía.
Abrigamos la esperanza
de cuidar con gran esmero
a todos los que están cerca,
a quienes están más lejos
y también con mucho gusto
a los que aun no conocemos.
III
Señor,
siento la urgencia
de un cuidado primoroso
a las personas, a sus contextos
y a sus sueños.
Asumo con respeto sus opiniones,
Impulso la libertad.
Prudencia en las relaciones
y paciencia ante los tropiezos.
Aprecio nuevos aprendizajes
que me aportan los demás,
intento romper barreras
que me alejan mucho más.
IV
Trabajo con gallardía
para salir de mí misma,
valorar a las personas
y generar cercanía.
Abrigo la esperanza
de cuidar con esmero
a los que me rodean,
a quienes están lejos
y requieren de tu luz.
Compartir esta nota